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	<title>La Primera Buenos Aires</title>
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	<description>Proyecto de arqueología urbana para su ubicación y rescate</description>
	<lastBuildDate>Fri, 04 Dec 2009 19:15:30 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Informe de actividades septiembre – octubre 2007</title>
		<link>http://www.primerabuenosaires.com.ar/?p=202</link>
		<comments>http://www.primerabuenosaires.com.ar/?p=202#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 23 Jan 2008 20:41:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel González Lens</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antecedentes]]></category>

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		<description><![CDATA[Presentación El objetivo planteado para las tareas desarrolladas en el curso del período comprendido entre septiembre y octubre del corriente se enfocó en: - desarrollar tareas de prospección, sondeo y excavación, con el objeto de: establecer las características edafológicas y estratigráficas del terreno relacionándolas con los datos obtenidos anteriormente. detectar zonas de potencial concentración de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_01.jpg" alt="3inf_01.jpg" /></p>
<p><u><strong>Presentación</strong></u></p>
<p align="justify">El objetivo planteado para las tareas desarrolladas en el curso del período comprendido entre septiembre y octubre del corriente se enfocó en:</p>
<p align="justify">- desarrollar tareas de prospección, sondeo y excavación, con el objeto de:</p>
<ul>
<li>establecer las características edafológicas y estratigráficas del terreno relacionándolas con los datos obtenidos anteriormente.</li>
</ul>
<ul>
<li>detectar zonas de potencial concentración de material arqueológico</li>
</ul>
<ul>
<li>identificar la presencia de material asignables al siglo XVI</li>
</ul>
<p align="justify">La experiencia acumulada en el curso de los anteriores períodos de excavación  permitió ampliar la prospección del área de búsqueda del emplazamiento de la Buenos Aires de Pedro de Mendoza. En función de ello presentamos en este caso tanto los resultados de nuestras propias excavaciones arqueológicas como la información que pudimos capitalizar, arqueológicamente hablando, de otros tipos de intervenciones tendientes a la refacción y mantenimiento infraestructural de la ciudad llevados a cabo por diferentes empresas contratistas cuyos empleados nos permitieron registrarla.</p>
<p align="justify">El presente informe fue desarrollado por <strong>Daniel González Lens</strong> y con la colaboración de <strong>Gustavo Negri</strong>.</p>
<p><span id="more-202"></span></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><strong>INTERVENCIONES</strong></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Pinzón al 500 (La Boca)</strong></em></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_02.jpg" alt="3inf_02.jpg" align="right" /><u>Descripción</u>:<br />
Se trata de una perforación, en plena vía pública, realizada por la empresa prestadora de servicios para reparar un caño cloacal antiguo que estaba fuera de funcionamiento a fin de repararlo para ponerlo nuevamente en funciones.</p>
<p align="justify"><u>Intervención</u>:<br />
<img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_03.jpg" title="3inf_03.jpg" alt="3inf_03.jpg" align="right" hspace="5" /> En principio, y al no conocerse la profundidad a la que se encontraba el caño que se debía reparar se practicó una perforación de 1 m x 0,70 m (tipo transecta)  que no superaba el metro de profundidad. Los primeros estratos sedimentarios habían sufrido numerosas alteraciones recientes, aparentemente con diferentes objetivos; el material cultural asociado que pudo observarse in situ pertenecía a décadas muy recientes del siglo XX. Al hacerse evidente que la perforación no permitía avanzar en profundidad, se practicó una ampliación que alcanzó 1 x 2 m y 3 de profundidad. A medida que se extraía la tierra fue revisada exhaustivamente a ojo desnudo. A partir de los 2,50 m el agua de napa anegó la perforación y complicó los trabajos de modo que se decidió poner en funcionamiento una bomba de desagote. Hasta los 3 m  de profundidad el contexto se presentaba uniforme, compuesto por estratos muy removidos en las sucesivas perforaciones para instalar y/o reparar diversas cañerías. Se decidió entonces, a instancias del equipo de arqueología, profundizar la excavación hasta alcanzar el primer estrato natural que pudiera observarse. El mismo se extendía desde los 3,10 m hasta los 3,50 y estaba compuesto de arcilla muy compactada de color pardo/verdoso.</p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_04.jpg" title="3inf_04.jpg" alt="3inf_04.jpg" align="right" hspace="5" /><u>Resultados</u>:<br />
Existe gran dificultad en sondear amplios sectores del barrio de La Boca ya que los mismos se encuentran cubiertos por construcciones o gruesas capas de hormigón. El aprovechamiento en este sentido de las diversas obra públicas que se realizan son de vital importancia, no sólo para detectar la presencia/ausencia de materiales culturales que puedan pertenecer a la primera fundación de Buenos Aires sino para establecer el perfil estratigráfico a fin de determinar antiguas cotas de nivel del suelo y/o los cambios en el curso de Riachuelo a través de los siglos.
</p>
<p align="justify">Por otra parte, en este caso puntual, hemos podido establecer la profundidad mínima que deberían tener futuros sondeos arqueológicos en este sector del barrio de La Boca. El material asociado al primer estrato puede ser asignado a mediados del siglo XX y a tiempos posteriores, mientras que el segundo estrato identificado podría ser algo más antiguo, quizás de principios del siglo XX o fines del XIX, pero la ausencia de material diagnostico dificulta el establecer una cronología precisa. La capa de arcilla no posee ningún tipo de material cultural y por el momento debe ser interpretada como un nivel natural. Es decir que futuras excavaciones en este sector del barrio deberían superar los 3m de profundidad para detectar materiales anteriores al siglo XIX, en caso de hallarse contextos poco modificados o escasamente  removidos.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Anchoris y A. Alcorta<br />
</strong></em><br />
<img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_05.jpg" title="3inf_05.jpg" alt="3inf_05.jpg" align="right" hspace="5" /><u>Intervención</u>:<br />
Se realizó una intervención expeditiva aprovechando obras de refacción de un caño de agua potable que habían perforado la capa de asfalto y el empedrado de la calle. Dentro del pozo –abierto por la prestadora de servicios- pudimos excavar escasos 20 cm., luego de lo cual debimos abandonar la excavación por la creciente inquietud de los vecinos que no sabían qué estábamos haciendo y amenazaron con llamar a las autoridades para que controlaran nuestra actividad.</p>
<p align="justify"><u>Resultados</u>:<br />
<img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_06.jpg" title="3inf_06.jpg" alt="3inf_06.jpg" align="right" hspace="5" /> Se detectó material perteneciente al siglo XIX en una capa que se extiende por debajo del viejo empedrado de la calle Anchoris. El contexto no era demasiado claro al momento de la excavación y dado que dispusimos de poco tiempo en la intervención no pudimos terminar de establecer si se trataba de un contexto doméstico o de relleno. De cualquier forma el registro pertenece a un momento anterior al empedrado de la calle, lo que supone una primera indicación  concreta de temporalidad. Se pudo registrar la estratigrafía del lugar aprovechando las mencionadas obras de refacción y esto nos brinda una importante información para un sector de la ciudad que de otra manera hubiera sido inaccesible.
</p>
<p align="justify">Pueden verse fotos de los perfiles y materiales en Anchoris y A. Alcorta.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Brandsen 2800</strong></em></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_07.jpg" title="3inf_07.jpg" alt="3inf_07.jpg" align="right" hspace="5" /><u>Descripción</u>:<br />
Se trata de una casa con almacén y bar en la esquina construida a principios del siglo XX. Hoy funciona un taller mecánico de manera más o menos informal. La posibilidad de excavar en el sitio surgió cuando, al fotografiar algunas características arquitectónicas  de la fachada, se nos acercó el dueño de la propiedad con quién establecimos de inmediato buena relación. Tal es así que nos permitió excavar en el fondo de la propiedad donde le causamos un sinnúmero de molestias que parecían no molestarle y por eso le estamos agradecidos.<img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_08.jpg" title="3inf_08.jpg" alt="3inf_08.jpg" align="right" hspace="5" /></p>
<p align="justify"><u>Intervención</u>:<br />
El poco espacio disponible para la intervención, como se puede apreciar en la fotos, hizo que pudiéramos abrir una única cuadrícula de tan sólo 1m x 1m  debajo de un viejo automóvil que debió correrse al empezar y finalizar los trabajos de cada jornada. La metodología empleada fue la excavación por niveles artificiales de 10 cm. y a partir de 1,10 mt de profundidad (donde detectamos la ausencia de material arqueológico) utilizamos pala vizcachera para avanzar más rápido hacia el objetivo de establecer el perfil estratigráfico del sector. Hemos alcanzado una profundidad total en la excavación de 2,55 mt.
</p>
<p align="justify">Los primeros dos niveles estaban compuestos por tierra y diversos desechos recientes que no levantamos. A los 24 cm. de profundidad (en el tercer nivel) encontramos un piso consolidado con fragmentos de escombros y baldosas de principios del siglo XX Brandsen2800\materiales\20-30. Debajo de este piso consolidado excavamos sobre lo que, en principio, parece ser un contexto de relleno doméstico; es decir que,  probablemente,  los mismos antiguos dueños del solar hayan ido depositando tierra junto con desechos domésticos varios. La matriz en que se depositaron estos desechos es una especie de limo o loes rojizo. Dicho relleno posee una potencia de aproximadamente 60 cm., donde los últimos 30  se depositan en una matriz sedimentaria mucho más arcillosa y con menor densidad de materiales arqueológicos. A los 90 cm. de profundidad y con una potencia media de 15 cm. hallamos un nivel compuesto casi exclusivamente de fragmentos de tejas musleras y ladrillos; en este nivel pudimos recuperar otro fragmento de pipa de caolín y algunos fragmentos de materiales muy deteriorados y de difícil identificación.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_09.jpg" alt="3inf_09.jpg" /></p>
<p align="justify">Entre los materiales recuperados podemos mencionar especialmente loza inglesa y francesa, porcelana, gres, cerámica vidriada, fragmentos de teja muslera, de azulejos Pais de Calais y de pipas de caolín. Entre los huesos recuperados pudimos identificar hasta el momento <em>Bos taurus, Gallus gallus y Ovis sp.</em></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_10.jpg" title="3inf_10.jpg" alt="3inf_10.jpg" align="right" hspace="5" />Es altamente recomendable que se continúen a futuro las excavaciones en este sitio, dado que el mismo parece prometer grandes hallazgos. Un dato interesante es que se encuentra en una zona más o menos elevada de la ciudad y relativamente cercano al Riachuelo lo que lo convertiría en un lugar ideal para el emplazamiento de la primera Buenos Aires. Por otra parte el haber hallado un fragmento de hueso cortado con hacha en un estrato por completo diferente a los contextos comunes para el siglo XIX (ver perfil en 1,5 mt de profundidad) nos invita a intensificar las excavaciones en este sector de la ciudad a fin de hallar materiales asociados a este nivel que nos aporten indicios cronológicos más precisos.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Vélez Sarsfield y Los Patos<br />
</strong></em><br />
<img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_11.jpg" title="3inf_11.jpg" alt="3inf_11.jpg" align="right" hspace="5" /><u>Descripción</u>:<br />
Sobre la Avenida Vélez Sarsfield entre Los Patos y Uspallata se estaban realizando obras de mantenimiento y refacción de la red de agua potable. Se utilizaron las perforaciones que había realizado la empresa contratista y atravesaban diferentes sectores de la vereda oeste de la avenida.</p>
<p align="justify"><u>Intervención</u>:<br />
<img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_12.jpg" title="3inf_12.jpg" alt="3inf_12.jpg" align="right" hspace="5" /> Aprovechamos la oportunidad para trabajar en el sitio y en los casos en que nos fue posible profundizamos la excavación hasta 1,20 m. Lamentablemente no nos autorizaron a trabajar el sitio con la pala vizcachera. Hemos revisado la tierra extraída por los obreros y tomado de la misma algunos materiales que pudieran ser diagnósticos cronológicamente ya que en todos los casos pudimos confirmar que el material procedía de un nivel que iba desde los 0,65 m a los 1 m de profundidad.
</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_13.gif" alt="3inf_13.gif" /></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_14.jpg" title="3inf_14.jpg" alt="3inf_14.jpg" align="right" hspace="5" />La potencia del mencionado estrato con material arqueológico perteneciente a los  siglos XIX y XX se iba reduciendo en la medida que nos alejábamos de la calle Uspallata y nos acercábamos a Los Patos donde ya desaparecía por completo. A medida que nos acercábamos a la esquina de Los Patos un estrato de tierra negra sin material arqueológico de hacía cada vez más potente. El mismo aparecía a mitad de cuadra y al llegar a la mencionada esquina se extendía desde una profundidad de 0,70 m hasta el final de los sondeos a 1,20 m. Lamentablemente no disponíamos de permiso para trabajar cómodamente el sitio y tomar más datos que nos permitieran arriesgar una hipótesis al respecto. Los perfiles estratigráficos se encuentran en proceso  de estudio y no están disponibles aún pero podemos por el momento mostrar esquemáticamente lo hallado.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Vélez Sarsfield y A. Alcorta</strong></em></p>
<p align="justify"><u>Descripción</u>:<br />
<img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_15.jpg" title="3inf_15.jpg" alt="3inf_15.jpg" align="right" hspace="5" /> De los pocos espacios libres que quedan en la ciudad para ser excavados -o al menos sondeados para evaluar si vale o no la pena excavar- los canteros son buenos candidatos porque es el único espacio de tierra libre (si es que no están rotas las veredas). En este caso encontramos dos canteros en los que no se había plantado ningún árbol y si los hubo en algún momento ya no estaban. Dichos canteros se encuentran separados entre sí unos 35 mts. el primero está cerca de la esquina de las mencionadas avenidas y el segundo, por la misma vereda sur de A. Alcorta.
</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_16.jpg" alt="3inf_16.jpg" /></p>
<p align="justify"><u>Intervención</u>:<br />
<img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/01/3inf_17.jpg" title="3inf_17.jpg" alt="3inf_17.jpg" align="right" hspace="5" /> Se practicaron dos sondeos con pala vizcachera registrándose cuidadosamente las características estratigráficas. El perfil que presentamos aquí corresponde al Sondeo 1 que se realizó prácticamente en la esquina de las dos avenidas. No se recuperó material arqueológico diagnóstico de ningún tipo, sólo pequeños fragmentos de ladrillo y mamposterías que corresponden sin duda al siglo XX en el segundo estrato. Por ejemplo, a los 60 cm. de profundidad salió una baldosa de cemento negro moderna. A los 2 mts debimos abandonar el sondeo por el desmoronamiento de los bordes dado que el sedimento era arenoso, muy húmedo y poco consolidado. El segundo sondeo no arrojó resultado alguno puesto que al metro y medio debimos abandonarlo por no poder atravesar una cantidad importante de raíces que a tal profundidad se hacían inalcanzables para las herramientas con que contábamos.</p>
<p align="justify"><u>Resultados</u><br />
A partir de los datos estratigráficos obtenidos podríamos pensar que por este sector discurría un antiguo meandro del Riachuelo. Claro que esto es todavía a nivel de hipótesis que falta contrastar con la superposición de planos históricos y nuevas excavaciones en el sector.
</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Suárez y Lafayette</strong></em></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_19.jpg" title="3inf_19.jpg" alt="3inf_19.jpg" align="right" hspace="5" /><u>Descripción</u><br />
Nuevamente se trata de dos canteros emplazados en la vereda. Esta vez sobre la calle Suárez casi llegando a Lafayette, detrás del Instituto Malbrán. En este sector de la ciudad hay realmente muy poco espacio como para excavar ya que casi la totalidad del espacio se halla cubierta por hormigón y asfalto. Es por esa razón que volvimos a intentar sondear en los canteros que no poseían árboles.</p>
<p align="justify"><u>Intervención</u>:<br />
Se practicaron dos sondeos con pala vizcachera. El primero de ellos no superó los 60 cm. de profundidad dado que nos topamos con una capa de hormigón de gran solidez y grosor que no pudimos superar con nuestras herramientas.
</p>
<p align="justify">El segundo sondeo debió practicarse en los primeros 40 cm. con pala de punta y pico dado que poseía un estrato muy consolidado de tierra colorada y escombro. De los 40 a los 50 cm. debimos atravesar un contrapiso compuesto de cal, cemento, arena y piedra partida del tipo que se utiliza en las vías del ferrocarril. Debajo de este contrapiso y hasta casi un metro de profundidad registramos un estrato de tierra colorada mezclada con escombros de tamaño pequeño. Debajo de este estrato encontramos una capa de escombros grandes muy consolidados que no pudimos determinar si se trataba o no de una especie de contrapiso. Este tipo de obstáculos son un impedimento seguro al paso de la pala vizcachera que utilizamos habitualmente.  Es aquí donde por primera vez pusimos en práctica la utilización de una pala vizcachera pequeña que pudiera abrirse paso por los intersticios de materiales semiduros entre los escombros. Dicha pala es más robusta y resistente ya que no posee elementos movibles. Esto es también una desventaja a la hora de vaciar la pala de material, que si es de características arcillosas se le adhiere muy firmemente.</p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_20.jpg" title="3inf_20.jpg" alt="3inf_20.jpg" align="right" hspace="5" />La mencionada pala pudo abrirse camino sólo por un lateral del sondeo pero en un ángulo que desfavorecía mucho la manipulación del mango. Pudimos así seguir profundizando la excavación medio metro más. Llegamos a una profundidad total de 1,70 mts. y debimos abandonar el sondeo por la aparición de nuevos escombros y la imposibilidad de maniobrar el mango como para sortearlos. Este último estrato registrado estaba compuesto por un sedimento loéssico mezclado con piedra partida y escombros. No se recuperó ningún tipo de material arqueológico ni llegamos al nivel de napa aunque dada la humedad del sedimento extraído en el último nivel podríamos pensar que se encontraba muy próximo.</p>
<p align="justify"><u>Resultado</u>:<br />
A partir de los datos obtenidos y de la gran dificultad en los trabajos de excavación evaluamos que este sector de la manzana en cuestión ha sido objeto de numerosas y sucesivas transformaciones, y no simples rellenos para elevar el nivel del suelo. Dichas transformaciones debieron realizarse durante el siglo XX y han tenido un enorme impacto en el registro arqueológico. De todas maneras no se puede descartar que exista, por debajo de los niveles excavados algún tipo de registro anterior, sólo que el mismo es inaccesible por el momento dado que contamos con recursos limitados en cuanto a herramientas. Por otra parte la magnitud de la intervención que debería realizarse, sólo para saber si existe o no registro arqueológico anterior al siglo XX en este sector, hace que por el momento lo dejemos de lado.
</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Amancio Alcorta y Lavardén</strong></em></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_21.jpg" title="3inf_21.jpg" alt="3inf_21.jpg" align="right" hspace="5" /><u>Intervención</u>:<br />
La vereda que está sobre la margen sur de la avenida A. Alcorta  a la altura de su cruce con la calle Lavardén se encuentra bastante deteriorada. Dicha circunstancia permitió practicar tres sondeos con pala vizcachera a fin de determinar la estratigrafía del sector y evaluar posibles dificultades de excavación en este sitio. Los sondeos pudieron hacerse sólo a una equidistancia de 30 metros ya que los espacios intermedios entre éstos poseían todavía restos de contrapiso y vereda en mal estado pero que impedían el paso de la pala.</p>
<p align="justify"><u>Resultados</u>:<br />
La estratigrafía de este sector  no variaba significativamente de un sondeo a otro y por esta razón realizamos un solo perfil que da cuenta de lo hallado en los tres sondeos. A los 84 cm. de profundidad encontramos lo que en principio nos parecía que era la napa freática y resultó ser una importante filtración de agua contaminada con hidrocarburos de la cuál desconocemos su origen. La napa freática debe estar ubicada sin duda muy por debajo incluso del nivel donde debimos cerrar las excavaciones. Al metro treinta de profundidad debimos cerrar todas las excavaciones dado que nos topamos en todos los casos con un estrato de lo que parece ser una capa de escombros extremadamente compactados que sin duda datan del siglo XX dado el material asociado y las características de algunos fragmentos de mortero que hemos podido levantar con la pala.
</p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_22.jpg" title="3inf_22.jpg" alt="3inf_22.jpg" align="right" hspace="5" />Es probable que este sector de la ciudad esté muy afectado por los rellenos realizados luego de la rectificación del Riachuelo, la gran compactación de los escombros encontrados a 1,30 mts de profundidad deben ser tenidos en cuenta a la hora de realizar futuras excavaciones que deberán contar con las herramientas adecuadas para sortear este tipo de obstáculos si se aspira a detectar un registro arqueológico anterior al siglo XX. Es por esta razón que, aquí al menos, no se puede descartar la hipótesis de encontrar la fundación de la primera Buenos Aires ni tan siquiera descartar que pueda haber por debajo de estos rellenos material perteneciente al siglo XIX. Alcorta y Lavardén para ver fotos de la excavación y materiales.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_23.jpg" title="3inf_23.jpg" alt="3inf_23.jpg" align="right" hspace="5" /><em><strong>Lavardén y Miravé</strong></em></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_24.jpg" alt="3inf_24.jpg" align="right" /><u>Intervención</u>:<br />
La intervención se realizó en plena vía pública en un espacio libre entre el paredón de una fábrica y la calle. El espacio se hallaba cubierto de vegetación y debajo de ella se disponía de muy poco espacio para trabajar. Se procedió a la limpieza del sector más despejado puesto que los demás sectores se hallaban rellenados con grandes escombros y basura moderna. Hubo que practicar varias aberturas hasta hallar un espacio por donde la pala vizcachera pudiera descender libremente ya que diversas cañerías subterráneas lo impedían. Los sedimentos fueron fotografiados a fin de poder realizar un perfil estratigráfico que refleje fielmente lo hallado en el sondeo. No se encontró material cultural de ningún tipo. El sedimento extraído salía prácticamente empapado en hidrocarburos. Ver Lavardén y Miravé.</p>
<p align="justify"><u>Resultados</u>:<br />
El trabajo de registro de la estratigrafía de este sector puede relacionarse con otros sitios cercanos donde hemos podido intervenir. La información estratigráfica complementada con la información documental puede orientarnos acerca de cómo varió el curso del Riachuelo en los últimos siglos. Estos trabajos, mas allá de detectar ausencia o presencia de material arqueológico son útiles también para planificar futuras excavaciones sobre bases concretas pudiendo prever diferentes inconvenientes.
</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_25.jpg" alt="3inf_25.jpg" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Miravé entre Suárez y Lavardén </strong></em></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_26.jpg" alt="3inf_26.jpg" align="right" />En esta ubicación  se han hecho al menos cinco intentos de excavación pero en ningún caso se han podido superar los niveles superficiales.</p>
<p align="justify">Unos cinco centímetros debajo de la capa de césped actual se halla una gruesa capa de escombros que en ningún caso hemos podido superar dada la potencia y compactación que posee. Es de esperar que con herramientas adecuadas como puntas, picos y barretas podamos sortear este inconveniente aunque por el momento este sector no reviste  ni de más ni de menos interés que los demás y es por esa razón que se dejó de lado para excavar otros sitios.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Zavaleta/CEAMSE</strong></em></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_27.jpg" title="3inf_27.jpg" alt="3inf_27.jpg" align="right" hspace="5" /><u>Descripción</u>:<br />
Se trata de dos sondeos con pala vizcachera practicados en plena vía pública en un sector que carece de veredas. El objetivo principal consistía en intentar atravesar la capa de basura de los siglos XIX y XX dado que no habíamos logrado hacerlo en el sitio Zavaleta/Lomax. El pobre o casi inexistente registro fotográfico de las excavaciones se debe a las condiciones de inseguridad de la zona.</p>
<p align="justify"><u>Intervención</u>:<br />
El primer sondeo se practicó a unos 40 metros del sitio Zavaleta/Lomax y el segundo a unos 60 mts más. En ambos sondeos hasta una profundidad de 1 metro aproximadamente se registró un estrato compuesto por material moderno o de descarte reciente, tierra y escombros. Luego de esto, en el primer sondeo empezó a salir material de siglo XX o fines del XIX pero al alcanzar 1,30 mts de profundidad nos topamos nuevamente con una capa compacta compuesta de basura y escombros que fue imposible de atravesar. Entre los materiales que se recuperaron aquí se halla el sello de goma de la “Herrería la Rápida”  y un mango de cepillo donde se lee la inscripción “THE PURITAN”.
</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_28.jpg" alt="3inf_28.jpg" /></p>
<p align="justify">El segundo sondeo presentó cierta curiosidad estratigráfica para esta zona de la ciudad: una capa de arena absolutamente limpia, con una potencia de 10 cm. que iba desde 1,10 mt a 1,20 mt de profundidad. Decidimos dividir los materiales extraídos en dos niveles. El primero por encima de esta capa de arena y el segundo por debajo. Todavía no hemos podido evaluar adecuadamente estos datos pero es de esperar que se nos aclare la perspectiva del sector cuando podamos ampliar las excavaciones. Al alcanzar la profundidad de 1,60 mt debimos abandonar el sondeo dado que nuevamente nos topamos con una capa de escombros insuperable.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_29.jpg" alt="3inf_29.jpg" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Iriarte al 3000 </strong></em></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_30.jpg" title="3inf_30.jpg" alt="3inf_30.jpg" align="right" hspace="5" /><u>Intervención</u>:<br />
En la vereda norte de la calle Iriarte al 3000 localizamos algunas aberturas realizadas por personal de la empresa APCO que atravesaban la vereda y parte de un contrapiso de hormigón. Aprovechamos la oportunidad para realizar tres  sondeos dentro de éstas aberturas. De oeste a este los sondeos fueron numerados a partir del “1”, y separados entre sí a una distancia de 10 metros. Debemos el pobre registro fotográfico de la excavación a los diversos problemas de seguridad de la zona.</p>
<p align="justify"><u>Resultados</u>:<br />
La información estratigráfica de los tres sondeos nos orienta a la hora de interpretar el paisaje actual de este sector de la ciudad. Desde la calle Zavaleta hacia Iguazú, y sobre la calle Iriarte, se puede percibir a simple vista una pronunciada pendiente negativa. La misma es producto de obras de relleno bastante importantes sobre el antiguo basural de la ciudad, es decir recientes y posteriores a la década de 1950. Fotos de los materiales recuperados en Iriarte 3000\s1; Iriarte 3000\s2; Iriarte 3000\s3.
</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_31.gif" alt="3inf_31.gif" /></p>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_32.jpg" alt="3inf_32.jpg" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Iriarte e Iguazú</strong></em></p>
<p align="justify"><u>Intervención</u>:<br />
<img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_33.jpg" title="3inf_33.jpg" alt="3inf_33.jpg" align="right" hspace="5" />Del mismo modo que en el sitio anterior se trató esta vez de aprovechar una obra de refacción de cañerías subterráneas que atravesaban la gruesa capa de hormigón existente en el sector. Se han recuperado diversos materiales de una antigüedad máxima estimada en 100 años. Los trabajos debieron interrumpirse cuando escaseaba la luz y al otro día había operarios trabajando en el sondeo que luego de terminar sus tareas procedieron a cerrarlo.</p>
<p align="justify"><u>Resultados</u>:<br />
Se procedió según nuestra metodología usual de intervención expeditiva en procura de registrar los perfiles estratigráficos y recuperar el material hallado. La utilización de pala vizcachera no se consideró necesaria en este caso puesto que no disponíamos del tiempo suficiente para el armado y desarmado del equipo. Iriarte-Iguazú.
</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_34.jpg" title="3inf_34.jpg" alt="3inf_34.jpg" hspace="5" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Iguazú y Santo Domingo</strong></em></p>
<p align="justify"><u>Intervención</u>:<br />
<img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_35.jpg" title="3inf_35.jpg" alt="3inf_35.jpg" align="right" hspace="5" /> Se trata de un sondeo practicado en la vía pública con pala vizcachera, se recuperaron materiales arqueológicos y se dio cuenta de la estratigrafía. Los trabajos se realizaron sobre el límite oeste de la Villa 21, esta ubicación no nos permitió, dados los riesgos, registrar el trabajo digitalmente. Por otra parte, y a fin de no incomodar demasiado a los vecinos tratamos de realizar el trabajo en forma expeditiva.
</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><u>Resultados</u>:<br />
Se recuperó la información estratigráfica del sector el cual es coherente con otros sitios excavados en Pompeya. Creemos que aquí estamos trabajando cerca del límite oeste del basural de La Quema. Como en otros sectores y sondeos abiertos la densidad del material a cierta profundidad impide el paso de la pala de modo que en este punto hubo que abandonar la excavación. De volver a abrirse excavaciones en este sector de la ciudad debemos contar con herramientas que nos permitan superar este inconveniente para alcanzar una profundidad mayor. Se han recuperado materiales pertenecientes a principio del siglo XX correspondientes al contexto de basural (materiales:Iguazú y Sto Domingo\mater-)
</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_36.jpg" alt="3inf_36.jpg" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>E. Pitaluga 3600</strong></em></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_38.jpg" alt="3inf_38.jpg" align="right" /><u>Descripción</u>:<br />
Se trata de una franja de tierra que corre paralela al lado sur de la calle Pitaluga que no posee vereda. Se consideró una zona de interés dada su proximidad al cauce actual del Riachuelo. Este pequeño espacio con césped es utilizado para esparcimiento por los vecinos del barrio de modo que llamó mucho la atención nuestra intervención en ese lugar
</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><u>Intervención</u>:<br />
Pudo practicarse hasta el momento un solo sondeo con pala de punta ya que la vizcachera era virtualmente inútil en este caso dada la cantidad de escombros con que se encuentra rellenado el sector. Recién a partir del metro de profundidad pudimos poner en funcionamiento, y a duras penas, la pala vizcachera.  Los materiales recuperados hasta 1,20 de profundidad estaban en un claro contexto de relleno perteneciente al siglo XX. De 1,20 mt a 1,40mt el sedimento cambiaba y el fragmento de cerámica vidriada verde que se recuperó podría estarnos indicando una antigüedad algo mayor, quizás de fines del siglo XIX. La excavación debió interrumpirse al encontrarnos con una capa de escombros que quizás hubiéramos podido pasar con mucho trabajo de no ser que uno de los vecinos, luego de mantener una discusión con otros, nos comenzó a amenazar a los gritos. Él no sabía qué estábamos haciendo ahí pero ni siquiera nos permitió explicarle así que decidimos retirarnos del sitio. Consideramos que las excavaciones es este sector pueden arrojar datos importantes y es por eso que continuaremos trabajándolo en futuras campañas.
</p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_39.jpg" alt="3inf_39.jpg" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><em><strong>Guaymallén 1150</strong></em></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_40.jpg" title="3inf_40.jpg" alt="3inf_40.jpg" align="right" hspace="5" /><u>Descripción:</u><br />
Caminando por la zona detectamos una refacción que estaba realizando la empresa COSUGAS en algunas cañerías subterráneas. Se había superado la capa de hormigón de la calle y se había excavado unos 95 cm. La tierra extraída del pozo podía revisarse cómodamente así como registrar los perfiles.</p>
<p align="justify"><u>Intervención:</u><br />
Una vez identificado el sitio, registrado los perfiles estratigráficos y revisado la tierra extraída por los operarios de la empresa, volvimos al día siguiente con el equipo necesario.
</p>
<p align="justify">El nivel de napa parece demasiado elevado para este sector de la ciudad, es probable que el su elevado nivel se deba a la existencia de cañerías defectuosas que han saturado la capacidad de absorción de la tierra.</p>
<p align="justify">La perforación hecha por la empresa era un tanto irregular en cuanto a su forma pero se asemejaba a un rectángulo de 2m x 1m. En un pequeño sector del mismo, y lo más lejos posible de las cañerías que estaban visibles comenzamos a trabajar y logramos bajar unos 30 cm. más. La visibilidad era nula ya que todo lo que estábamos manipulando se encontraba bajo el agua así que carecemos de buenos datos estratigráficos para este nivel. El sedimento mojado fue extraído en baldes y revisado fuera del sondeo, de todas maneras no logramos identificar material cultural de interés (sólo algunos fragmentos de loza y vidrio). Debimos abandonar la excavación cuando se presentó el personal de la empresa a continuar con su tarea.</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_41.jpg" alt="3inf_41.jpg" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><strong>CONSIDERACIONES FINALES</strong></p>
<p align="justify">Al cabo de cuatro meses de trabajo en diversos sectores de la ciudad de Buenos Aires, entendemos que uno de los principales resultados obtenidos se relaciona con la estimación del área original de dispersión del material perteneciente  a “La Quema”. En tal sentido, la aparición de dicho material en varios de los sitios intervenidos posibilita inferir la superficie abarcada por este basural durante los años en que estuvo en funcionamiento.</p>
<p align="justify">Por otra parte, fue posible observar que la gran potencia y compactación del material correspondiente a dicho evento dificulta -mucho más allá de lo esperado- el acceso a los estratos inferiores, en los que potencialmente podríamos hallar material asignable a la primera Buenos Aires. Ello nos obliga a replantearnos la necesidad de diseñar nuevas estrategias y herramientas ad hoc para acceder a dichos estratos, dado que las empleadas hasta ahora –si bien supusieron un gran avance con respecto a las metodologías tradicionales- no fueron suficientes como para superar el inconveniente planteado por dicho nivel de basura.</p>
<p align="justify">En otro sentido la información recuperada en los diversos sitios intervenidos contribuye al conocimiento del potencial arqueológico general de la ciudad de Buenos Aires, en especial  al de los sitios asignables al siglo XIX, gracias a los datos obtenidos a partir de los perfiles estratigráficos y los materiales en ellos recuperados. Asimismo, ha permitido visualizar, en una gran área de la ciudad, los ya conocidos efectos del proceso de transformación de la misma a lo largo del último siglo, observándose como los elementos estructurales del pasado se convierten en el relleno sobre el cual se edifica lo nuevo.</p>
<p align="justify">Los restos óseos hallados en el Sitio Brandsen 2800, al encontrarse muy por debajo de los materiales asignables al siglo XIX, también plantean nuevas perspectivas y líneas de investigación en torno al principal objetivo de nuestro trabajo. Quedará para próximas etapas la asignación de una temporalidad precisa de los mismos y la ampliación e intensificación de las excavaciones en este sector de la ciudad de Buenos Aires a fin de determinar los contextos donde este tipo de materiales fueron incorporados al registro arqueológico.</p>
<p align="justify">Además de los trabajos de campo propiamente dichos hemos avanzado en la identificación de sectores de interés arqueológico determinando, por medio de la superposición de mapas históricos sobre los planos actuales de la ciudad, los sectores por donde discurría el antiguo cauce del Riachuelo. Esta herramienta nos brindó la posibilidad de determinar algunos sectores de de la costa que fueron más altos históricamente y diferenciarlos de los que han sido rellenados artificialmente en tiempos recientes.</p>
<p align="justify">Como comentario final, cabe decir que el trabajo desarrollado hasta este momento nos ha permitido establecer con claridad cuales son los problemas implicados en esta línea de trabajo; vale esperar que,  a futuro, ello nos permita diseñar estrategias de intervención que minimicen dichos problemas y propongan soluciones adecuadas  para los mismos.</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/3inf_42.jpg" alt="3inf_42.jpg" /></p>
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		<title>¿Dónde está la primera Buenos Aires? Resultados preliminares de la planicie de inundación del Riachuelo. Parque Irala, La Boca</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Jan 2008 02:29:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Varios Autores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proyecto de búsqueda]]></category>

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		<description><![CDATA[Daniel Schávelzon*, M. Weissel,**, Pablo Tchilinguirian ***, Ivana Ozán*, Marina Smith *, Jimena Cruz *, Valeria Valladares * * Centro de Arqueología Urbana, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo UBA. dschavelzon@fibertel.com.ar ** Fundación de Historia Natural “Félix de Azara” Departamento de Ciencias Naturales y Antropología CEBBAD Instituto Superior de Investigaciones Universidad Maimónides. marcelo.weissel@fundacionazara.org.ar *** Facultad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><strong><em>Daniel Schávelzon*, M. Weissel,**, Pablo Tchilinguirian ***,<br />
Ivana Ozán*,  Marina Smith *, Jimena Cruz *, Valeria Valladares *</em></strong></p>
<p align="right"><em>* Centro de Arqueología Urbana, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo UBA.<br />
dschavelzon@fibertel.com.ar</em></p>
<p align="right"><em>** Fundación de Historia Natural “Félix de Azara”<br />
Departamento de Ciencias Naturales y Antropología CEBBAD<br />
Instituto Superior de Investigaciones Universidad Maimónides.</em><em><br />
marcelo.weissel@fundacionazara.org.ar</em></p>
<p align="right"><em> *** Facultad de Ciencias Exactas y Naturales UBA &#8211; CEBBAD<br />
Instituto Superior de Investigaciones Universidad Maimónides.<br />
sipol@sion.com.ar</em></p>
<p align="right"><em>*´ Carrera de Cs. Antropológicas, UBA;<br />
adscripción Fundación de Historia Natural “Félix de Azara”<br />
Departamento de Ciencias Naturales y Antropología CEBBAD<br />
Instituto Superior de </em><em>Investigaciones Universidad Maimónides.<br />
Ivanalaura_ozan@yahoo.com.ar; marinasmith06@hotmail.com;<br />
cruzjimena@hotmail.com; valeriavalladares@hotmail.com</em></p>
<p align="justify"><strong>Resumen</strong><br />
La naturaleza produjo formas geológicas que hoy se reconocen como típicas de la región pampeana Argentina. En el sur de la ciudad de Buenos Aires estas formas fueron mayoritarimenteenterradas por el proceso de urbanización. El ambiente urbano constituyó un nuevo suelo artificial sobre el suelo natural y formas preexistentes. La drástica ocupación del paisaje transformóy ocultó los indicadores geomorfológicos que permiten un reconocimiento visual del paisaje del Siglo XVI y obligan a desarrollar métodos especiales de búsqueda del primer asentamiento deBuenos Aires.
</p>
<p align="justify"><strong>Palabras claves:</strong> paisaje natural &#8211; ocupación cultural &#8211; utilización diferencial &#8211; planicie de inundación.</p>
<p align="justify"><strong>Abstract</strong><br />
Nature produced forms that today are recognized as typical of the Pampean region. In the south of the City of Buenos Aires these forms were mainly buried by the process of urbanization. The urban enviroment constituted a new artificial ground over the preexisting natural soils and forms. Along the last four centuries landscape was used in different ways. The modern drasticoccupation of the landscape transformed and hid the geomorphologycal indicators that allow a visual recognition of the landscape of XVI century, forcing  to develop special methods ofsearching for the first settlement of Buenos Aires.
</p>
<p align="justify"><strong>Key words:</strong> natural landscape &#8211; cultural occupation &#8211; differential use &#8211; floodplain landscape.<span id="more-201"></span></p>
<p align="justify"><strong>Buscando el primer asentamiento</strong></p>
<p align="justify">Mucho se ha escrito sobre la primera Buenos Aires pero nada se ha encontrado. Si bien existen numerosos estudios realizados en los barrios de La Boca, Barracas, San Telmo, Monserrat ySan Nicolás (Schávelzon, 1992 y 1999; Weissel, 1998; Weissel y Cardillo, 1999 y 2000, entre otros), los momentos iniciales de ocupación europea del paisaje pampeano son poco conocidos.</p>
<p align="justify">Se carecen de conocimientos sobre la historia temprana de la ocupación del ambiente de la planicie de inundación del Riachuelo-Matanzas. Existe una la falta de conocimiento sistematizadosobre la cronología de la dinámica ambiental y cultural del área donde viven más de tres millones de personas.</p>
<p align="justify">Este proyecto retoma el problema de esta situación, señalada por Félix Outes (citado en De Vedia y Mitre, 1983). También se basa en los trabajos realizados por Carlos Rusconi y poralgunos de nosotros y colaboradores en los últimos diez años. El objetivo final de esta presentacion es encontrar el primer asentamiento de Buenos Aires, pues con la drástica ocupación delpaisaje, los indicadores geomorfológicos pertinentes fueron transformados, lo que  obliga a diseñar estrategias de búsqueda.</p>
<p align="justify">Durante los últimos 6.000 años se generaron las diferentes formas geológicas que hoy reconocemos como típicas de la región pampeana argentina. Las geoformas de la cuenca inferior delRiachuelo se caracterizan por su origen aluvial estuárico de expresión deltaica que hoy sirven de sustento y cimientos a la zona sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En consecuencia, buscamos identificar y fechar depósitos sedimentarios tanto en forma directa, por medio del fechado de suelos, sedimentos y materiales orgánicos, como en forma indirecta,por medio de material cultural asociado.</p>
<p align="justify">En suma, el propósito de este trabajo es avanzar en una primera etapa con la producción de un Mapa Arqueológico del Riachuelo (MAR) que permita ubicar el primer asentamiento de laciudad conocido como Puerto de Santa María de  los Buenos Aires.</p>
<p align="justify"><strong>Metodología</strong></p>
<p align="justify">El diseño de la investigación implicó la coordinación de tareas muy variadas que buscaron evaluar diferentes cuestiones como la factibilidad y adaptabilidad de la utilización de maquinaria de pequeño porte. El estudio comenzó con la recopilación de los antecedentes arqueológicos y cartográficos y evaluación de su relevancia, con el análisis de materiales procedentes de otrasexcavaciones y con análisis geomorfológicos. Las tareas de gabinete y de campo fueron fundamentales para comparar expectativas teóricas y hallazgos prácticos.</p>
<p align="justify">a) Trabajos de Gabinete</p>
<p align="justify">- Búsqueda y pedido de cotizaciones de maquinaria para extracción de muestras (Helix, Walher Maquinarias, Refer, Flygt, Rotorpump, ABOMCLO).<br />
- Búsqueda de información catastral actualizada para deslindar áreas posibles de excavación.<br />
- Relevamiento de información gráfica satelital del perímetro comprendido entre el Riachuelo, Avenida Sáenz, Avenida Amancio Alcorta, Avenida Caseros, Brasil, Avenida Don Pedro de Mendoza, en los portales <a href="www.keyhole.com" target="_blank">www.keyhole.com</a>, <a href="www.googleearth.com" target="_blank">www.googleearth.com</a>, <a href="www.mapa.usig.gov.ar" target="_blank">www.mapa.usig.gov.ar</a>, <a href="www.bajolasbaldosas.com.ar" target="_blank">www.bajolasbaldosas.com.ar</a>.<br />
- Recopilación y análisis de información histórica primaria y secundaria sobre la ocupación europea del lugar. La documentación histórica incluyó el relevamiento intensivo de fuentescartográficas. Se realizó un inventario de cartografía histórica de la zona cuenca inferior Riachuelo (especialmente Boca-Barracas). A su vez se trabajó en la interpretación de planosseleccionados en colaboración con Elisa Radovanovich, especialista en cartografía de Buenos Aires (2001).<br />
- Recopilación y análisis de información arqueológica temprana de la Ciudad de Buenos Aires. La documentación arqueológica previa a los trabajos de campo incluyó la revisión de coleccionesarqueológicas, la lectura de antecedentes bibliográficos sobre temáticas arqueológicas.<br />
- Recopilación y análisis de información geológica con especial énfasis en la dinámica natural del Riachuelo en los últimos 470 años. La investigación arqueológica se combinó con laperspectiva geológica. Se revisó la información cartográfica histórica producida en los últimos 300 años a fin de seleccionar los planos más relevantes para el proyecto. Los planos fueronreferenciados geográficamente mediante puntos tomados con GPS que luego fueron escaneados y graficados mediante el sistema Arcview 3.3. Estos datos se combinan con informaciónambiental relevante (presencia de arroyos, planicie alta, terrenos bajos, barra emergida, playa, isla Demarchi, barra en punta, canal de marea, continentes, Riachuelo y Río de la Plata) y dedatos geotécnicos (Servicio Geológico Minero Argentino 2001). Planos procesados: Proyecto de avenidas diagonales. Litografía Mackern y Mc Lean, año 1887; Plano Garmendia Año 1879; Fotografía aérea 2001.
</p>
<p align="justify">b) Trabajos de Campo</p>
<p align="justify">Se basaron en la identificación de depósitos sedimentarios para fechar y ubicar el paisaje de la ocupación europea inicial de la región pampeana. La identificación de depósitossedimentarios es necesaria para reconstruir y comprender el proceso de transformación del ambiente natural como producto de factores culturales y naturales. Los factores culturalescumplen un papel preponderante pues funcionan como indicadores de antigüedad y de transformación del ambiente natural para reconocer lo más antiguo. Los factores naturales cumplenun papel de contexto o matriz que creó las condiciones necesarias para este asentamiento europeo en Argentina.</p>
<p align="justify"><strong>Resultados preliminares</strong></p>
<p align="justify">Una vez obtenida la autorización de la Corporación Buenos Aires Sur, propietaria del predio elegido, se procedió a la elección del lugar a excavar que recayó en el predio que funcionó comoplaya de contenedores y como parrilla ferroviaria, ambas próximas al Estadio de Boca Juniors y al desaparecido Mercado de Papas y Cebollas de Casa Amarilla. Allí se excavó una cuadrículaen forma manual y dos pozos en forma mecánica para los que se contó con la ayuda de retroexcavadora Se planteó una cuadrícula de exploración sistemática (Cuadrícula 1 34º38´07´´ latitud Sur 58º22´02´´ longitud Oeste). (Pozo 1 34º38´07´´ latitud Sur 58º22´02´´ longitud Oeste. Pozo 2 34º 37´48´´ latitud Sur, 58º 22´08´´ longitud Oeste). Se cubrió una superficie de 12 metros cuadrados y 110 metros cúbicos de sedimento.</p>
<p align="justify">Cuadrícula 1: hasta los 20 centímetros el sedimento se presentó muy compacto. Aparecen fragmentos de granito mediano, chico y particiones de metal, algunas de los cuales se reconocencomo tornillos de tuerca hexagonal (4), algunos clavos, alambres, una barra y un rulemán. También un fragmento de balaustre y flejes varios. Hasta el metro cuarenta de profundidad losmateriales  componen un primer y único horizonte cultural dentro de una matriz de sedimentos arcillosos marrones, comprendiendo una amplia variedad de artefactos distribuidos en cuatrocapas de excavación artificial (Tabla 1, Figura 2). Allí se encontraron elementos pertenecientes a botellas del siglo XIX, azulejos de siglo XX, cerámicas de tradición indígena, mayólicas Trianadel siglo XVIII, así como diferentes materiales malacológicos, ladrillos, baldosas y lozas del tipo Pearlware (ver Tabla 2).</p>
<p align="justify">El pozo 1 se ubicó al lado de la cuadrícula 1 para evaluar lo allí observado (Figura 1).</p>
<p align="justify">En el pozo 2 se realizaron otras observaciones. Ubicado a 1000 metros de distancia de las primeras observaciones y en la parte trasera del edificio de Almagro Construcciones, permitióconstatar la presencia de complejas combinaciones de materiales culturales en los primeros 3 m. de potencia, para luego definirse como un suelo oscuro, producto de una zona de baja energía próxima al pie de la barranca del Parque Lezama. Esta zona se identificó como “pantano paralelo”, es decir, una zona donde se acumuló agua proveniente de la descarga pluvialdesde el Alto y agua de desborde del Río de la Plata. Debajo del mismo se observó la intercalación de eventos arcillosos y arenosos con la presencia de material orgánico (juncos) que llega a una profundidad máxima de 4.25 m. El proceso de transición natural/cultural implicó la interrupción de un proceso de edafidación de un lugar con sedimentos en suspensión del pantano, intercalados con sedimentos que representan a líneas de costa (sudestadas o drenaje de cauces menores desde el Parque Lezama) que incidieron sobre geoformas preexistentes.</p>
<p align="justify"><strong>Evaluación de la información documental</strong></p>
<p align="justify">La información documental disponible tiene gran profundidad temporal. Se encontró una cartografía temprana, pero presenta diversos problemas de escala e interpretación. En definitiva, el plano más antiguo y confiable data de 1805. Realizado por el ingeniero Eustaquio Giannini, allí pueden observarse claramente diferentes rasgos culturales y naturales que han sido de utilidad para el proyecto.</p>
<p align="justify">También se recurrieron a fuentes cartográficas de carácter tardío.</p>
<p align="justify">Aún considerando sus deficiencias, la cartografía más temprana permite realizar algunas inferencias acotadas por la escala del dibujo -que en general retrata a toda la cuenca del Plata durante el siglo XVI- o bien por el fin mismo del dibujo -trazar líneas generales sin referencia de partición de las tierras durante el inicio del siglo XVII. En cuanto a la cartografía tardía de la mitad del siglo XIX, se pudieron evaluar diferentes características continuas en el tiempo que permitieron identificar las zonas de ocupación temprana de la cuenca del Riachuelo.</p>
<p align="justify">En suma, la información gráfica permitió la generación de hipótesis de trabajo.</p>
<p align="justify"><strong>Discusión</strong></p>
<p align="justify">La ocupación humana de la planicie de inundación del Riachuelo data de una antigüedad de por lo menos 6.000 años, pero los rastros tempranos han quedado sepultados o borrados por la transformación masiva del ambiente. Poco queda del ambiente natural. A la vista se observan aglomeraciones de edificios cuyas fundaciones e infraestructura urbana complementaria se entierran en el suelo. El nuevo ambiente urbano constituyó un suelo artificial que e construyó sobre las características preexistentes del suelo natural, tanto en sus aspectos positivos (disponibilidad de recursos, elevación del terreno, facilidad para el transporte), como en sus aspectos negativos (inundabilidad, falta de servicios urbanos y sanidad). Es decir que existen factores constantes en el paisaje físico que fueron utilizados de manera diferencial en el tiempo por parte de las sociedades humanas que nos precedieron.</p>
<p align="justify">La planicie de inundación del Riachuelo se divide en terrazas de diferente altitud, siendo las partes secas las mayormente habitadas. Con el proceso de transformación holocénico de los últimos 8.000 años se produjo una agradación de las planicies de inundación. Las terrazas pleistocénicas frecuentemente se inundaron y quedaron sepultadas por sedimentos estuáricos (overbank) produciendo superficies de tierra selladas unas sobre las otras. Estas superficies de terrazas presentan una preservación potencial remarcable (Brown, 1997).</p>
<p align="justify">Sin embargo se deben tener en cuenta los procesos de erosión. Dado que la mayor erosión de terrazas ocurre por la migración lateral de los meandros de un cauce fluvial y por la incisión de tributarios, existen superficies mayoritarias que no son barridas sino sepultadas. De esta manera, las terrazas pueden ser fechadas dentro de una ventana de tiempo con períodos de cobertura e incisión fluvial particular, con relación al resto de la escalera ambiental fluvial. A mayor estabilidad del sistema, más probabilidad y atractivo para la ocupación. Esto implica una localización óptima para asentamiento localizado en las terrazas suficientemente altas pero morfológicamente más bajas del valle. El área próxima a la excavación se caracterizó por tener veredas sobreelevadas. Este rasgo indica la altura de las aguas en eventos extraordinarios como las inundaciones.</p>
<p align="justify">También se constató la presencia de instalaciones sanitarias de considerable antigüedad con artefactos fechados hacia 1874 que formaron parte de una de las redes de drenaje pluvial más importantes de la zona sur conocida como la “Cuenca G”. Abarca las pendientes del parque Lezama con sus zonas de erosión (cárcavas) y calles consolidadas a través de los años, más la zona de pendiente tributaria desde la zona de Constitución.</p>
<p align="justify">Otro factor a considerar es la proximidad de las vías del tren. Se debe tener en cuenta que se trata de la segunda vía férrea de todo el país creada en el año 1867, conocida como “ferrocarril a la Ensenada”, que partía de la Estación Central en las actuales avenidas Alem y Rivadavia hasta llegar a la estación 3 Esquinas y cruzar el Riachuelo.</p>
<p align="justify"><strong>Conclusión</strong></p>
<p align="justify">Los datos generados indican la presencia de un ambiente altamente modificado por la dinámica natural y cultural. En el espacio observado aparecen depósitos aluviales donde se mezclan fuerzas de dos regímenes hidrológicos, el del Río de la Plata y el del Riachuelo con su cuenca de pequeños tributarios. Asimismo se observó la presencia de hallazgos arqueológicos indicando una ocupación cultural tardía fechada entre los siglos XVIII y XIX.</p>
<p align="justify">De modo que el análisis de la información adquirida se refiere a la ocupación tardía de este espacio. Esta ocupación se observa en una transición drástica entre un horizonte cultural y otro natural. El nivel de transición corresponde al techo de los depósitos naturales, a partir de donde se observó la formación de un suelo arcilloso grisáceo.</p>
<p align="justify">La calle Irala es la línea de conducción de un emisario pluvial de diámetro considerable, que forma parte de una de las subcuencas más importantes de la zona sudeste de la ciudad que incluye a los barrios de Constitución, San Telmo y La Boca hasta Caminito-Vuelta de Rocha. Desde la urbanización regional se observó la importancia de este rasgo de escurrimiento como factor preexistente de carácter natural  que permite producir una imagen de los procesos de formación de suelos donde intervinieron factores de diferentes génesis, como lluvias, nivelación de calles, ferrovía, construcción de drenajes, a partir del siglo XVIII.</p>
<p align="justify">Estos resultados plantean conclusiones de orden preliminar que deben ser evaluadas a escala regional con la continuación de las exploraciones y el mejoramiento de las técnicas de fechado, es una vía para acercarnos a la identificación de depósitos sedimentarios y arqueológicos contemporáneos a la primera Buenos Aires.</p>
<p align="justify"><strong>Agradecimientos</strong></p>
<p align="justify">Agradecemos el inestimable apoyo obtenido por la Fundación San Jorge para la realización de los trabajos, muy especialmente al Sr. Jorge Ferioli. Agradecemos también al Dr. Jorge Colombo por su continuo interés y a la arquitecta Elisa Radovanovich por el apoyo brindado. Mencionamos también la disponibilidad a ayudarnos por parte de la Corporación Buenos Aires Sur y por parte del Archivo del Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires.</p>
<blockquote>
<p align="justify"><strong>BIBLIOGRAFIA</strong></p>
</blockquote>
<p align="justify">BROWN, A.G.<br />
1997 Alluvial archaeology. Floodplain archaeology and environmental change. Manuals in Archaeology. Cambridge.</p>
<p align="justify">De VEDIA Y MITRE, M.<br />
1983 Don Pedro de Mendoza Founder of Buenos Aires. Banco de Italia y Río de la Plata. Buenos Aires.</p>
<p align="justify">OUTES, F.<br />
1917 Notas para el estudio de la Geografía Histórica Rioplatense. La Matanza y el río de los Querandíes. Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires.</p>
<p align="justify">RADOVANOVICH, E.<br />
2001 Planos de Buenos Aires. Siglos XIX y XX. Catálogo comparado con los existentes en el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires. CEDODAL.</p>
<p align="justify">SCHÁVELZON, D.<br />
1999 Arqueología de Buenos Aires. Emecé. Buenos Aires.<br />
1992 Arqueología Urbana en la Argentina. Centro Editor de América Latina. Buenos Aires.</p>
<p align="justify">SERVICIO GEOLÓGICO MINERO ARGENTINO<br />
2001 Carta Geológico–Geotécnica de la Ciudad de Buenos Aires Dirección de Geología Ambiental y Aplicada. Serie Contribuciones Técnicas Geología Ambiental 3.</p>
<p align="justify">WEISSEL, M.<br />
1998 Arqueología Histórica en la Vuelta de Rocha del Riachuelo. Capital Federal República Argentina. En Actas II Congreso Argentino de Americanistas: Tomo II:553-584. Buenos Aires.</p>
<p align="justify">WEISSEL, M. y M. CARDILLO<br />
1999 Dinámica antrópica y ambiental en las tierras bajas del Riachuelo y Puerto Madero: un enfoque. En Actas del  XIII Congreso Nacional de ArqueologíaArgentina. Córdoba.<br />
2001 Malacología y procesos de formación. El caso arqueológico del sitio de la Vuelta de Rocha en el marco general de los barrios de La Boca y Barracas.<br />
Separata de la Revista Nótulas Faunísticas Nº 7. Fundación de Historia Natural Félix de Azara.</p>
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		<title>Arqueología de la primera Buenos Aires (1536-1541): entre la Historia y el mito</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jan 2008 22:43:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Schávelzon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ponencias]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Es posible que una de las grandes ciudades de América Latina no sepa dónde se estableció por primera vez? Sí, esta es la gran pregunta que originó el proyecto de buscar el sitio original de la ciudad, que aunque haya fracasado y fuera necesario volver a fundarla en 1580, el sitio y el nombre quedaron [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">¿Es posible que una de las grandes ciudades de América Latina no sepa dónde se estableció por primera vez? Sí, esta es la gran pregunta que originó el proyecto de buscar el sitio original de la ciudad, que aunque haya fracasado y fuera necesario volver a fundarla en 1580, el sitio y el nombre quedaron para siempre. Pero desde las primeras excavaciones que hicimos en 1989 no ha sido posible ubicarla, ni en el lugar establecido por la historiografía ni en los que la arqueología ha ido postulando en base a nuevas ideas. Esta es la historia de lo que sabemos y lo que no sabemos.<span id="more-200"></span></p>
<p align="justify">En 1535 la más grande expedición jamás organizada en España estaba lista para zarpar a la conquista de la parte sur de América. El Adelantado Pedro de Mendoza había firmado una capitulación con el Rey por medio de la cual se comprometía a descubrir y asegurar  una inmensa extensión de territorio, incluyendo el establecimiento fortificaciones y la conquista de una tierra considerada inmensamente rica. Sólo dos años antes el oro enviado por Pizarro desde Perú había dejado a toda Europa atónita; en consecuencia no era ilógico esperar que el Río de la Plata aportara tesoros sorprendentes. Era cuestión de ir rápido, a cualquier costo, aunque había informes como el de Sebastián Gaboto de que más al sur las cosas eran diferentes. Mucho se ha discutido si realmente lo único que buscaba –por orden secreta real o decisión propia- era un paso al Perú desde el Atlántico, lo concreto es lo que hizo. Debía explorar –y extraer los tesoros- de la región al sur del límite de la Línea de Tordesillas, donde el Río de la Plata había sido descubierto y explorado. No solamente se trataba del río más ancho del mundo, también conocido como el Mar Dulce, sino que podía llegar a ser la entrada oriental a las tierras de donde los Incas obtenían su plata –luego sería Potosí-, e incluso un paso hacia el otro océano. También representaba la posibilidad de una vía rápida de salida sin tener que dar la vuelta al continente navegando por el sur, como hizo Magallanes en 1520.</p>
<p align="justify">La expedición estaba formada casi por dos mil hombres y mujeres, con gran variedad de animales, provisiones y equipamiento. Se trataba de una verdadera misión de conquista armada y pertrechada y que incluía soldados mercenarios no españoles. Un miembro de esa armada, el alemán Ulrich Schmidel de Tubingia, fue quien escribió la primera crónica de Buenos Aires. Ambrosio Eusebio también fue de la partida; era un hombre modesto que escribió y envió las primeras noticias sobre estos nuevos y extraños territorios donde uno de sus compañeros había tenido oportunidad de ver &#8220;un gran fiume comme mare&#8221;<strong>1,</strong> y donde el clima en  Navidad era extremadamente caluroso, lo que les resultaba curioso.</p>
<p align="justify">Así la flota puso rumbo a América, pero durante el  viaje varios navíos se perdieron o desviaron, por distintas razones y finalmente llegaron al Río de la Plata tras luchas intestinas que presagiaban el espíritu de quienes la componían. Era un grupo muy numeroso, demasiado para una campaña de conquista si se tiene en cuenta que eventualmente habrían de estar listos para moverse rápido en un territorio hostil, por regiones desconocidas y adaptándose constantemente a situaciones nuevas. Era una expedición de conquista mal organizada y en ese sentido debemos recordar que la primera etapa de la conquista no fue una acción oficial sino de emprendimientos privados, en que el Adelantado ponía su propio dinero y en que podía o no pedirle participación pecuniaria al Rey.</p>
<p align="justify">Una vez que la expedición llegó a la isla de San Gabriel, Mendoza envió un grupo para que hiciera un reconocimiento de la orilla sur; años atrás uno de ellos había navegado con Sebastián Caboto en las mismas aguas y seguramente algo recordaría. Sabemos que el grupo localizó un sitio protegido al pie de una pequeña barranca, en la entrada irregular de un pequeño río que formaba una curva en su boca, lo que constituiría un impedimento a naves enemigas; era evidente que entraban barcos de buen calado. Este sitio se eligió como cabeza de puente y área de desembarco y desde allí se iniciaron las operaciones de reconocimiento y conquista. Este río, para el consenso casi absoluto de los historiadores, ha sido identificado como el Riachuelo, cosa que muy pocos se han aventurado a discutir. De todas formas, si bien era la orilla para avanzar dentro del continente, la región era de barro y sin bosques. Si asumimos algunos puntos de vista que contradicen aquellos de la historiografía tradicional, pudiera ser que Mendoza no tuviera intención ninguna de fundar una ciudad sino que deseara establecer un asentamiento temporario desde el cual poder explorar. Todas las decisiones tomadas dan a entender que estaban más relacionadas con la necesidad de resguardar una posición en una acción militar, de protegerse contra ataques provenientes de aguas afuera y no desde tierra adentro; nadie buscaba buenas tierras de labranza o para hacer un verdadero poblado. Obviamente no se tuvieron en cuenta las condiciones del entorno y muy pronto los expedicionarios se encontrarían en graves problemas.</p>
<p align="justify">Mendoza se adentró e hizo contacto con los indios seminómades que hacían sus pesquerías en el área y a los que se les exigió que les abastecieran de peces y otros alimentos. Esta colaboración no duró más que unos días puesto que se negaron a proveerlos de alimentos; simplemente no podían hacerlo; no estaban asentados allí y carecían de las sólidas estructuras económicas de las culturas urbanizadas de Perú o México. Por lo tanto hubo peleas, luchas, muertos y heridos. Mientras tanto comenzaron las expediciones hacia el norte tratando de encontrar el paso hacia el Perú, luego simplemente buscando alimentos para sobrevivir. Al poco tiempo cayeron en la cuenta que su situación era desesperada: Mendoza había perdido el control y estaba enfermo de sífilis y era evidente que carecía de cualidades de líder por lo que las luchas internas hacían estragos. Todo daba a entender que la región era pobre y que también lo eran los aborígenes; no había en el lugar ni flora ni fauna suficientes como para alimentar a un grupo tan numeroso e improductivo. Los hombres comenzaron a morir en número alarmante; los expedicionarios apenas si lograban subsistir y la obtención de alimentos les planteaba enormes dificultades. Remontar el río Paraná les insumía semanas de viaje para avanzar pocos kilómetros ya que debieron llevar las naves a la sirga o arrastrarlas con cuerdas. De la primera expedición que partió en busca de comida, la mitad de los hombres murieron por inanición.</p>
<p align="justify">Entretanto, los que permanecieron lograron mejorar un tanto sus condiciones de vida; en realidad al ser cada día menos el problema tomaba otro cariz y se acercaban a lo que realmente la naturaleza permitía sustentar. ¿Se quedaron en la orilla cerca de sus naves?, ¿con el tiempo buscaron un sitio mejor donde instalarse? Y los historiadores han planteado múltiples versiones pero son dudas que quedan abiertas. Lo concreto es que se construyó una cabaña para Mendoza y también una simple iglesia con el maderamen de una nave, junto con una muralla de barro y pocas cabañas. Por supuesto con los años el Hispanismo histórico diría que había una “residencia” y una “iglesia”, términos grandilocuentes que pocos pudieron haber creído entendiendo lo que era esa conquista. Lo concreto es que por imposibilidad, por el fracaso de Mendoza, o por lo que fuese, el sitio quedó abandonado antes de los cinco años, en 1541, yéndose a Asunción, ciudad que sí prosperaba.</p>
<p align="justify">Con el tiempo dos grupos magnificaron la importancia de ese pobre fantasmal asentamiento, aprovechando precisamente la falta de datos concretos: uno –el más antiguo- estaba formado por aquellos que le habían entablado litigio a los herederos de Mendoza <strong>2</strong>; el otro por los historiadores nacionalistas e hispanistas de principios del siglo XX deseosos de presentar una historia lo más gloriosa posible. Como la palabra &#8220;puerto&#8221; había precedido siempre al nombre del asentamiento, lo que sugiere que hasta los mismos expedicionarios lo consideraban sólo lugar donde atracar y no una aldea, permitió imaginar que eran dos cosas diferentes, entidades separadas físicamente: que habíamos tenido un puerto y además también una aldea; éramos doblemente grandiosos. Recordemos que en la región ya habían fracaso Sancti Spíritu –al parecer tres veces- y el asentamiento del río San Juan de Caboto y sus doce hombres.</p>
<p align="justify">Por todo esto, la primera Buenos Aires, fuera de la mitología y la exageración, tal vez no fue más que un asentamiento temporario similar a tantos otros, un cuartel de paso al servicio de una operación de conquista, una cabecera de puente, un abrigo seguro. De los escritos de Ulrico Schmidel surge que a los aborígenes se los trataba con una crueldad indecible como si no se pensara en continuar allí mucho tiempo. No tiene empacho en relatar cómo robaban, rapiñaban, quemaban aldeas y tomaban los esclavos; en cuanto a los españoles se ultimaban entre ellos por la menor ofensa. La idea de establecerse, de trabajar la tierra y de construir una ciudad jamás cruzó por sus mentes. No pescar y pasar hambre mientras se remonta el río Paraná puede sonar casi estúpido, o una simple mentira. Y esto nos lleva a la antigua controversia de la posible extensión de Buenos Aires: para algunos una ciudad con plaza, calles, iglesias y viviendas confortables que incluían la residencia del Adelantado. Para otros nunca fue más que un grupo de chozas precarias encerradas con un muro bajo de adobe.</p>
<p align="justify">Hay una segunda cuestión que tampoco ha sido dilucidada y que tiene que ver con la ubicación precisa de esa supuesta ciudad. Existen algunas hipótesis y una posición oficial, según la cual el sitio está en el sector sur de la parte más alta de la ciudad actual, junto a la barranca y en el punto más cercano al Riachuelo, esto es hoy el Parque Lezama. Es la ubicación oficial de la primera ciudad pero también es donde hemos hecho excavaciones y donde no pudimos encontrar un sólo fragmento del siglo XVI. La historia de esa primera Buenos Aires comenzó a declinar cuando Juan de Ayolas construyó una fortaleza en 1537 llamada Nuestra Señora de Asunción, actual capital de Paraguay, en un entorno ecológico apto para una estadía permanente basada en la recolección y la caza, con aborígenes amigables. Este asentamiento puede considerarse una muestra de lo que fue Buenos Aires porque al menos hasta 1541 no fue otra cosa que una inmensa cabaña de madera y paja rodeada por un muro de adobe <strong>3</strong>.</p>
<p align="justify">En Buenos Aires los pobladores pasaron hambre y los niveles de mortalidad eran altos a tal grado que, verdad o probable mentira, se dijo que llegó uno de sus pobladores al canibalismo; así y todo un grupo muy reducido llegó a tomar la decisión de cultivar la tierra. Y después de dos años de arduos padecimientos uno de los colonos tuvo la idea de usar anzuelos y redes para pescar. El grupo de expedicionarios estaba compuesto por mercenarios y soldados no dispuestos a efectuar trabajos manuales y que por contrato debían ser sostenidos. La situación tuvo un final abrupto cuando Alonso de Cabrera tomó la decisión de seguir adelante y prendió fuego a lo que quedaba en pie de la villa. Sólo seguían con vida quizás menos de doscientas personas. Esta historia pudo haber tenido un final diferente ya que Alvar Núñez Cabeza de Vaca llegó a la villa abandonada pocos días después.</p>
<p align="justify">¿Cómo podría toda esta información histórica traducirse en términos de arqueología? Si aceptáramos las versiones historiográficas tradicionales, sin lugar a dudas deberíamos haber encontrado evidencias claras de una villa con arquitectura de adobe, toda suerte de restos de cultura material y obviamente, cientos de cuerpos enterrados, en algún lugar de donde se estableció que estuvo la villa. Pero si por el contrario estuviéramos dispuestos a aceptar el cuadro general esbozado hasta aquí, lo que tendríamos entre manos no sería más que un recinto cerrado con algunas cabañas o chozas, una de las cuales albergaba a la iglesia, otra un tanto más acogedora a don Pedro de Mendoza, pero nada más que sencillas cabañas rodeadas en forma irregular por un muro bajo de adobe. En cuanto a su ubicación física: aún cuando la hipótesis oficial dice que la villa ocupaba el espacio en el que actualmente se encuentra el Parque Lezama o en sus inmediatas proximidades, los estudios llevados a cabo han demostrado que de hecho que ninguna de estas versiones tienen raíces sólidas, o por decirlo de otro modo, todas ellas contienen elementos que pueden hacerlas sólo parcialmente ciertas, ya que los restos ahí no están. La documentación histórica referente a Parque Lezama, al igual que a otros sitios dentro y fuera del perímetro de la ciudad, ha sido usada en forma acrítica y arbitraria recogiendo sólo aquellas porciones de información que mejor convenían a las hipótesis que se pretendían presentar como válidas. La realidad es que de la documentación histórica no es posible extraer datos que puedan probar sin lugar a dudas dónde estaba ubicada la primera aldea, y el análisis no comprometido de todas las posiciones tomadas en esta cuestión deja la puerta abierta a tal cantidad de interpretaciones que sería necesario elegir al gusto de cada quien para decidir por una u otra. Y fue precisamente por esto que tomamos la decisión de excavar Parque Lezama sin que hayamos encontrado evidencias de objetos o restos arquitectónicos de la época, como más adelante detallamos. Basados en esos resultados, continuamos efectuando excavaciones e investigando en otras ubicaciones posibles de la primera villa, a partir de la información sugerida en la bibliografía histórica; todos fracasaron y luego se analizan.</p>
<p align="justify">De todas las descripciones disponibles que comparten las características de presentar una información incompleta y de ser sumamente parcas a la hora de presentar datos exactos, aquellas a las que con mayor frecuencia se ha hecho referencia han sido las de Francisco Villate, Ruy Díaz de Guzmán, Martín del Barco Centenera, Pero Hernández y Martín González, además de la ya mencionada autobiografía de Schmidel. Sin embargo, hay varios textos que no ha recibido la debida atención, o han sido leídos en función lógica del interés de cada quien. Valga de primer ejemplo el de uno de quienes estuvo y vivió en ese sitio, es decir que es un testigo presencial <strong>4</strong>: se trata de un escrito de Antonio Rodríguez quien dijo que en ese sitio fallecieron seiscientas personas y que &#8220;carecieron de sepultura&#8221;, lo que sugiere que allí quedaron al dejar &#8220;la ciudad sepultura de muertos&#8221; cuando fue abandonada en 1541. Este dato, para la arqueología no es menor. Debemos tener en cuenta que para los compañeros de Mendoza el lugar donde estaban no tenía ni importancia ni una dirección, identidad o sitio fijo, no había necesidad de referencias geográficas precisas, no era siquiera importante y por eso nadie lo puso. Era justamente lo que Luis de Miranda destacó al decir &#8220;vivo en esta conquista&#8221;; era un sitio que no importaba dónde estaba, era sólo un lugar desde el cual &#8220;hacer entrada, penetrar la tierra, conquistar&#8221;<strong>5</strong>.</p>
<p align="justify">Por supuesto que en la búsqueda de rastros de ese fantasmal poblado, estaríamos dispuestos a aceptar que el terreno donde se encuentra el Parque Lezama ha sido perturbado por las construcciones llevadas a cabo allí, algunas de ellas enormes; sin embargo no hemos encontrado un fragmento de cerámica que pudiera asociarse con el siglo XVI.  Una evidencia que tiene que ver con el tema es el naufragio descubierto durante el siglo XIX la boca del Riachuelo<strong> 6</strong>; es de lamentar que después de 1926 no han vuelto a ser estudiados. También existen  hallazgos ocasionales y un sitio colonial con restos indígenas reportado por Carlos Rusconi <strong>7</strong>, pero lo hemos entendido como más tardío. Ninguna de las excavaciones arqueológicas hechas en la ciudad, que ya son muchas <strong>8</strong>, ha posibilitado el descubrimiento de contextos arqueológicos que pudieran asociarse con la época del primer asentamiento. Incluso hemos llevado a cabo un relevamiento de arqueología de superficie en parques y plazas, incluyendo áreas abiertas sobre la vieja barranca del río, al sur de la ciudad hasta Parque Patricios, sin materiales de esa cronología <strong>9</strong>. Sin dejar de tener presente que dichos espacios han sufrido cambios y movimientos de tierra, tampoco se halló ninguna cerámica de ese fechamiento que pudiera apoyar las hipótesis de algunos historiadores como Guillermo Furlong <strong>10</strong>. La situación se repite en la barranca de Plaza San Martín y en otros sitios como las orillas del Tercero del Sur <strong>11</strong>, todos lugares propuestos por la historia. Por lo tanto, o esa primera Buenos Aires no tuvo nada que ver con las ideas aceptadas, no siendo más que un mito historiográfico, o estuvo en otro sitio, o el proceso de destrucción del suelo urbano ha sido tan pronunciado que de ella no quedó ni la más ínfima evidencia. O, como pensamos ahora, las condiciones geográficas y geomorfológicas han variado tanto que ya no es factible entender la naturaleza que se nos describe en el siglo XVI temprano y la estamos proyectando donde nosotros –o los historiadores que lo hicieron- suponemos que son esos lugares.</p>
<p align="justify">Y todavía queda otra pregunta sin respuesta y está relacionada con el verdadero tipo de vida de su gente. Las descripciones antiguas hablan de hambre y desesperación; pero también hablan de colonos que se negaban a trasladarse a Asunción, lo que podría entenderse como unos comienzos muy duros pero que con el paso del tiempo tendió a mejorar; que la pesca y el cultivo de la tierra hicieron la vida un tanto más llevadera, o que la alta tasa de mortalidad sólo dejó a un número de colonos más a tono con lo que los recursos disponibles en el área podían proporcionar en términos de subsistencia. Pero aún cuando este tema de la muerte por inanición surge una y otra vez, podríamos también postular, que los conquistadores en realidad gozaban de una buena posición en términos de cultura material <strong>12</strong>. La lista de productos rescatados de Leon Pancaldo y su nave hundida frente al poblado, es sorprendente: cajones de finas telas, sombreros, peines, materiales para costura, papelería, frascos, cuchillos, perfumes, plumas para sombreros, trajes, calcetines, sedas, terciopelos, encajes de Holanda, herramientas, conservas, queso, ajo, alcaparras, jabón, azúcar, pimienta, azafrán, etc13.  La historia de este evento y su venta no parece ser la de un pueblo al borde del canibalismo, sino de quienes se preocupaban por la moda y lo suntuario.</p>
<p align="justify">Creemos que eso, el hambre extrema y el canibalismo, es ya imposible de sostener puesto que de hecho los conquistadores jamás sacrificaron sus caballos y hacia 1580 todavía había abundancia de ellos en la región; lo mismo sucedió con los cerdos ya que a la partida se hace hincapié en los mucho que se habían logrado reproducir, y estaban los que dejaron libres en las islas del río, los que nadie volvió a buscar. ¿Es posible que la historiografía haya buscado poner énfasis en las penurias?, ¿que intencionalmente dejaran de citar las comodidades para centrarse en los sufrimientos?, ¿es factible que pueda haber otras versiones de esos mismos sucesos? La mayoría de las descripciones fueron hechas en medio de controversias y por interesados en destacar méritos personales.</p>
<p align="justify">La primera Buenos Aires no fue otra cosa que un asentamiento provisional sencillo, casi inexistente; poco más que un campamento al que a nadie le importaba dónde estaba exactamente. Nunca fue un poblado, ni siquiera el embrión de una ciudad; cuando el religioso Luis de Miranda escribió en 1569 su romance sobre la conquista dijo: “que era nuestra casa y lodo/ todo uno” <strong>14</strong>. Poesía al fin, pero al parecer bien descrita. Esta mirada, diferente a la tradicional, no deja de mostrar las fisuras existentes incluso entre los historiadores que oscilan entre diferente posturas <strong>15</strong>, que oscilan en los extremos entre Enrique de Gandía y Paul Groussac desde el inicio de la historiografía.</p>
<p align="justify">Cuando se estableció la primera Buenos Aires la región ya había sido explorada por varios viajeros desde 1530, entre otros por Caboto, Vespucio y Solís. Ante el asombro con que este río inmenso fue visto, los conquistadores definieron su escenario tanto como “un mar dulce” como el “padre de los ríos” <strong>16</strong>. Por otra parte era la única opción para internarse en el continente y aproximarse por el este a la buscada sierra del Rey Blanco de la plata.</p>
<p align="justify">Recordemos que la ruta hasta el rico Perú se encaminaba en su derrotero directamente hacia el Río de la Plata, gigantesco, extremadamente complejo de remontar y explorar con sus mil brazos, que realmente enloqueció a los primeros viajeros por llegar a lo que hoy es Potosí. Pero una cosa era Asunción, otra cruzar las selvas hacia tierra adentro, a tal grado que fue mucho más fácil dar la vuelta por el Estrecho de Magallanes, llegar al Cuzco y luego descender las sierras hasta Potosí. De todas formas el río de la Plata seguía siendo un sitio doblemente estratégico: como guardia contra Portugal y como puerto alternativo para evitar la vuelta al continente; este tema sería crucial para Buenos Aires, para su establecimiento y existencia por los siguientes siglos <strong>17</strong>.</p>
<p align="justify">Es así que en los inicios de 1536 se instaló en algún sitio de un río afluente al Río de la Plata una aldea con el nombre de Santa María de los Buenos Aires <strong>18</strong>; era un sitio vagamente determinado pero que parece que reunía las características necesarias: lo que importaba era un sitio que permitiera reponer fuerzas para iniciar la expedición tierra adentro. No creemos que nadie haya mirado si había tierras fértiles y vientos favorables o qué pasaría si ese río crecía e inundaba sus lados. Se estaba en un universo desconocido, sin mapas, sin referencias, sin distancias. De alguna manera el propio Ruy Díaz de Guzmán, testigo presencial, lo dijo: “Considerado el sitio y lugar, por personas de experiencia ser el más acomodado que por allí había para escala de aquella entrada, determinó luego Don Pedro hacer allí asiento” <strong>19</strong>; las palabras “escala de aquella entrada” lo dicen todo.</p>
<p align="justify">El primer cronista de la ciudad fue Utz (Ulrich, Ulrico, Ulderico) Schmidel (Schmidl o Faber) natural de Straubing, Baviera. Cuando se embarcó como soldado no imaginaba ser el futuro relator de estos sucesos, pero le tocaría serlo luego de sobradas peripecias y años en estas regiones. Regresó a España con veinte indios guaraníes, se trasladó luego a Amberes por temas personales y religiosos y donde, ya mayor, dejó por escrito sus memorias <strong>20</strong>. Fue testigo y protagonista, de eso no hay duda, pero no era un literato ni pretendía serlo <strong>21</strong> y ese va a ser el gran problema: sus juicios son demasiado breves y simples, sin hablar de su español. Valga de ejemplo que el Pernaw es el río Paraná, o podría ser cualquier otra cosa. La versión oficial traduce sin siquiera darle mucha importancia al hecho, pero es evidente que cometió, más allá de errores entendibles y exageraciones lógicas, errores y faltantes. Desde el título mismo de la primera edición de 1567 es claro su objetivo: narrar “los peligros, peleas, escaramuzas entre ellos y los nuestros, tanto por mar, como por tierra, ocurridos de una manera extraordinaria, así como de la naturaleza y costumbres horriblemente singulares de los antropófagos que nunca fueron descritas en otras historias o crónicas”. El empeño en resaltar lo pintoresco del paisaje y destacar la capacidad bélica, el coraje y fuerza de su tropa llega hasta la exageración.</p>
<p align="justify">La primera edición de su Crónica se publicó en alemán en una colección de viajes  aunque hubo otra versión en latín. El texto alemán fue hecho por Gotardo Arthus, cuya versión insertó Teodoro de Bry en la séptima parte de su Colección de viajes. En 1599 fue incluida en  la colección de Levinus Hulsius, publicada en Nuremberg, a la que agregó una traducción latina. Fue aquí donde se le añadió por primera vez el retrato del autor y dos mapas del continente; pero era ya 1602. Las ilustraciones que colocó Hulsius, según él estaban en el manuscrito que usó para su edición, pero eso no puede ser demostrado. En Buenos Aires hubo varias ediciones y las sigue habiendo pero la que podemos considerar “oficial” fue en realidad la traducida por Edmundo Wernicke en 1938. El tema de la traducción no es menor ya que palabras como “fleken” es usada para un villorrio indígena o para la misma Buenos Aires, lo que tampoco es un dato menor, ya que fue traducido de manera diferente en cada caso <strong>22</strong>.</p>
<p align="justify">El libro es magnífico pese a su parquedad y las exageraciones, pero el problema central en nuestro caso son las ilustraciones que en el imaginario porteño representan la ciudad. Este problema del libro de Schmidel viene desde que se incluyeron los dos grabados que muestran una ficticia ciudad siendo asediada por los indios. Es pura fantasía del dibujante, producto de un grabador alemán que ni siquiera conoció personalmente a Schmidel y jamás vino a América. Para él la expedición “estaba formada por personas calificadas y de categoría social, nobles, hidalgos linajudos, clérigos, escribanos y otros más modestos pero instruidos, como aquel contingente de holandeses que se agregó a la expedición”, y obvia decirse que él era parte de esa caterva de “linajudos” <strong>23</strong>. Fue un cronista interesante pese a que su relato apenas hace referencias concretas. Ni siquiera pudo con el nombre ya que ni se acordaba de cómo escribir Buenos Aires. Corrigiendo y salvando la ortografía, escribió: “hemos levantado un asiento, este se ha llamado Buenos Aires; esto, dicho en alemán, es: buen viento” <strong>24</strong>. Más adelante dice: “Y ahí mismo se levantó un asiento y una casa fuerte para nuestro capitán general don Pedro Mendoza y un muro de tierra en derredor del asiento de una altura hasta donde uno podía alcanzar con una tizona (&#8230;) este muro era de tres pies de ancho y lo que se levantaba hoy se venía mañana de nuevo al suelo”.</p>
<p align="justify">Al releer la crónica parecería que el envío de tropas a reprimir a los indígenas a cuatro “leguas” se hizo desde el real, pero que cosa diferente fue “el asiento y casa fuerte” que se hizo después que regresaran con sus muertos y lo saqueado. Esta dato no deja de ser importante ya que habla de que hasta ese momento nada se habría hecho. Es sólo después de eso que se habla de la casa de Mendoza, de la muralla y la iglesia. Para el simple y modesto soldado alemán, Mendoza: “había desplegado un lujo inusitado (…) La cama tenía un gran pabellón, en la pared había un estandarte de la Orden de Santiago y un crucifijo con los dos ladrones a los costados. Sobre las mesas abundaban las vajillas finísimas, los manteles y ropas de todas clases. En las arcas guardábanse otros ornamentos y los ricos trajes del adelantado. Las chozas de los conquistadores, en cambio, eran pobres, pues cada cual no tenía más que las prendas, ya rotas y viejas, traídas de España. Los capitanes de más categoría exhibían un poco más de lujo y en torno de cada choza había unos metros de terreno sembrado con hortalizas de España” <strong>25</strong>.</p>
<p align="justify">Este texto es interesante en la medida en que nos habla de “chozas” y de una casa para Mendoza –que pudo tener tejas en el techo-, y que el lujo estaba en los objetos traídos desde España. Pero: ¿esto se hizo desde el inicio, después de la primer derrota o fue al final? Es decir, ¿eran cabañas y una fue mejorando de a poco?. A lo mejor cuando hubo empalizada no había casas o viceversa. Es siempre a partir de allí que Schmidel habla de “asiento”, que cambia en su propio idioma. Pero al hacer el recuento después del ataque principal de los indígenas, en que sólo hubo treinta muertos, la población parece ser ya de sólo quinientas personas. Pero a los caballos no se los comieron salvo un caso bien castigado, la caza sólo la hacían algunos encargados de ello, pocos pescaban y casi nadie sembró la tierra. Estas contradicciones se ponen en evidencia en otros párrafos, en especial ante su incapacidad de organizar la defensa.</p>
<p align="justify">En Ruy Díaz y en Schmidl se pone en evidencia la complejidad de transformar cifras y datos no específicos a términos actuales, como la discutida “legua”. Esto ya lo ha analizado la bibliografía con mucho cuidado <strong>26</strong> ya que se han usado como sinónimos millas y leguas, las que ni antes ni ahora son siquiera las mismas medidas <strong>27</strong>. Lo interesante es que las láminas de Schmidel, pese a ser imaginarias, tienen libros dedicados a interpretarlas <strong>28</strong>. En ellas se ve un recinto guarnecido por una sólida muralla, casas de tradición europea, una costa sin barranca pero con colinas; incluso las olas del río a los pies de la muralla son imposibles en el Riachuelo. La vegetación aparece como un páramo cuando posiblemente haya sido del tipo deltaico, como lo fue la entrada del Riachuelo hasta inicios del siglo XX. Cuando Martínez de Irala quiso rescatar la gente que había quedado, eran ya sólo ciento sesenta.</p>
<p align="justify">Sobre estos acontecimientos se ha recopilado una vasta documentación aunque ciertamente ésta se ve dificultada no sólo por sus deficiencias internas sino también por las diferentes lecturas que los autores han hecho. En realidad, los datos concretos son pocos y los accidentes físicos son obviados con excepción a las menciones del riacho y la barranca. No queda duda de la presencia de “un riachuelo que allí sale” como dijo Ruy Díaz, o de la barranca, o de que hubo al parecer un puerto y un “real” separados –aunque se desconoce la distancia entre uno y otro, si es que siquiera la hubo-, ya que Ruy Díaz sólo habla del riacho “del cual media legua arriba fundó una población que puso por nombre Santa María”, en una frase que, como veremos luego, puede ser apócrifa. Hernando de Montalvo escribió “Buenos Aires tiene un muy buen puerto, que es un riachuelo”, e incluso Cabeza de Vaca ubicó “la entrada del puerto justo donde estaba asentado el pueblo”. Todas son referencias discutibles en una naturaleza profundamente transformada.</p>
<p align="justify">El otro cronista muy usado ha sido el ya citado Ruy Díaz de Guzmán. Este no fue partícipe de la expedición de Mendoza pero vivió en Paraguay poco más tarde y debe haber conocido en persona a muchos de los que sí habían estado en estas latitudes, además de haber hecho una lectura de textos que circulaban éditos e inéditos. Por supuesto la crítica actual no sólo le ha encontrado errores y confusiones, también olvidos intencionales en relación con algunos personajes. El nombre del libro es Anales del descubrimiento, población y conquista del río de la Plata, pero desde el principio fue conocido como “La Argentina”, a similitud de poema de Del Barco Centenera. El problema central en esta crónica es que no existe la versión original y hay posiblemente veinte copias antiguas manuscritas <strong>29</strong>, que presentan pequeñas diferencias entre sí. El que en al menos un caso se le haya añadido interlineado que el poblado estaba a “media legua”, es un tema importante, ya que si es un agregado ulterior destruiría muchas interpretaciones. Si el casi único que ha dado una distancia concreta, en realidad no lo hizo, eso sí es muy importante. Por otra parte, siempre debemos tener presente que Ruy Díaz, por más fidedigno que pensemos que fue, hablaba de oídas, es una fuente secundaria. La primera edición fue hecha en 1835 <strong>30</strong>.</p>
<p align="justify">En el texto mismo, y al margen de la originalidad o no de algunas frases, Ruy Díaz escribió que “Determinó luego don Pedro hacer allí asiento, y al efecto mandó a aquella parte toda la gente (&#8230;) se fue con los restantes al de Buenos Aires, metiendo los más pequeños en el riachuelo, del cual media legua arriba fundó una población (&#8230;) donde hizo un fuerte de tapias de poco más de un solar en cuadro” <strong>31</strong>. Los datos son muy escuetos, pero lo complejo es comparar esto con otras ediciones provenientes de otros manuscritos; por ejemplo el de Asunción, donde lo que se lee es bastante diferente. La última parte del párrafo citado sería “pasó a los demás entrándolos a aquel riachuelo, que allí sale, de que antes he hecho mención y cerca de él hizo un fuerte con nombre de Santa María el año de 1536; hízose el fuerte de tapias en poco más de un solar de terreno” <strong>32</strong>. Esto es todo lo que realmente tenemos para la ubicación del lugar.</p>
<p align="justify">Para continuar debemos tener muy presentes que “La comprensión de documentos, memorias y textos literarios de los siglos XVI y XVII implica un cierto grado de dificultad, que exige la consideración de varias cuestiones, puesto que pueden derivar en interpretaciones vagas, ambiguas o erróneas. Sus autores hacen uso de una lengua y una sintaxis que han sufrido sucesivas mutaciones en el transcurso de estos cuatro siglos, y emplean términos con significados precisos de acuerdo a convenciones propias de su marco temporal y cultural. Las descripciones están pobladas de adjetivos, calificaciones, y asimismo, indicaciones – norte; sur; arriba; abajo; que permiten albergar dudas sobre la coincidencia entre las convenciones actuales y los esquemas que entonces se manejaban” <strong>33</strong>. Este párrafo nos ubica en el problema complejo que implica discutir lo que otros quisieron decir y no dijeron, o que lo hicieron de manera hiperbólica o entre frases. Ya lo hemos hecho con Ruy Díaz y con Schmidel y se repite en cada frase de cada texto. Es por eso, por la falta absoluta de datos específicos que el tema ha suscitado polémicas que remiten desde hace más de un siglo a esa enorme bibliografía una y otra vez. De todas formas es posible establecer algunas ideas que permiten despejar lo que sabemos de lo que es suposición historiográfica.</p>
<p align="justify">De 1836 son la primera edición local de Schmidel y de Ruy Díaz; en 1887 <strong>34 </strong>Mariano  Pelliza realizó una nueva edición comparando las noticias de ambos y mencionando nuevas fuentes, como el informe de Irala a Carlos V y la Memoria de Pero Hernández. Su postura era que Mendoza se había establecido “sobre las barrancas” en “un perímetro que no pasaba de la calle Cerrito hasta las caídas del Riachuelo”, lo que indica una amplia zona en la cual no podía dar mayores precisiones. Siguieron las Notas bibliográficas y biográficas realizadas por Bartolomé Mitre a la edición de los Anales del Museo de La Plata en 1910 en donde por primera se vez valoran las fuentes relacionadas con Schmidl. En 1903 apareció el Viaje al Río de la Plata, producto del ensayo monográfico realizado por Samuel Lafone Quevedo quien abordó un gran estudio crítico <strong>35</strong>. Aunque quizás más como primer historiador de este tema debemos recordar a José Joaquín Araujo, que usaba el seudónimo de Patricio de Buenos Aires y escribía en el Telégrafo Mercantil, quien si bien repite algunos errores de la época heredados de los cronistas, fue el primero que citó a Juan Pastor, cuyo manuscrito perdido debió ser crucial por lo poco que conocemos. Recién a finales del siglo XIX, cuando el campo de la historia estaba establecido y el país necesitaba construir una historia nacional firme, comienzan a surgir  estudios que analizando los papeles antiguos, tomaron posturas. El primero fue Mariano Pelliza en 1887, quien escribió que: “aquélla población se fundó en los terrenos bajos de la margen del Riachuelo de los Navíos, cuyo cauce se extendía hasta el frente de la parte sur de la ciudad”, basado en la declaración que el teniente gobernador Francisco Ruiz Galán hiciera en 1538. Más tarde Eduardo Madero publicó, en 1892, la primer obra de peso sobre el tema <strong>36</strong>. No era casual, era el que impulsaba y dirigía las obras del puerto, lo que lo llenaría de escándalos, fama, dinero e insultos. Hizo una compilación de gran tamaño sobre el puerto, en la que le dedicó unas páginas al sitio de la población, aceptando la idea de que fue en el bajo del Riachuelo. Usó como argumentos el que las iglesias jamás se las pudo llevar la corriente de agua si hubieran estado en lo alto, al igual que una descripción posterior que indica que la ciudad de Garay estaba en la meseta precisamente para evitar los problemas que tuvo Mendoza <strong>37</strong>. Resulta interesante que haya asumido una postura concreta, en forma parca y poniendo en evidencia de la obviedad del asunto. Sí es de lamentar que cuando se encontraron restos de barcos y otros objetos en los trabajos del puerto, no los haya descrito ni incluido en su obra.</p>
<p align="justify">Desde eso y hasta 1911 nadie volvió sobre el tema; fue ahí cuando hubo un nuevo estudio, muy cuidadoso, de Aníbal Cardoso <strong>38</strong>, quien señaló basado en sus amplísimos conocimientos, como sitio fundacional una zona alta frente al Río de la Plata ubicada en la orilla izquierda del antiguo arrroyo Tercero del Sur, en lo que hoy es el sector delimitado por las calles Chile, Perú, Balcarce, México, Independencia y Defensa. La idea no tenía soporte serio ya que el Tercero nunca fue un río ni tuvo siquiera la profundidad para que entre barco alguno, ni un bote siquiera. Si bien en este error caerían otros investigadores, dejó establecida la hipótesis más fuerte de la historiografía, la de que el asentamiento estaba en la parte alta de la barranca y alejada del puerto, en este caso siguiendo las distancias hacia el norte que daba Ruy Díaz de Guzmán, y aceptando la separación entre puerto y real. No deja de ser interesante que el mismo Cardoso miró el cauce antiguo del Riachuelo como una posibilidad, entendiéndolo como un canal entre los bancos e islas de un delta en ese entonces en desaparición, que creía alimentado y trabajado no por las aguas del mismo Riachuelo sino por las mareas y corrientes del Río de la Plata, cuyo constante desnivel se notaba dentro de la dársena sur y los diques del puerto. En 1915 volvió a reafirmar su idea en base a un estudio aun mayor y aunque usó una variada gama de informaciones, su sistema crítico fue endeble. Partía de asumir que el Riachuelo no corría bajo la barranca y que eso fue sólo un error cartográfico, que la llamada Boca del Trajinista existió siempre, que el valle del Riachuelo era inundable “y que la calidad de los conquistadores impedía pensar que pudieran cometer u error de ese tipo”, por lo que apoyaba la idea de que se establecieron en la meseta. Su publicación era un ataque a Madero y a quienes pensaban en el uso de las tierras bajas, aunque sí aceptó que Mendoza, en sus inicios, uso esa zona para puerto. Hizo uso de información geológica, histórica, arqueológica, documental y la observación directa, pero a la hora de tomar decisiones se adhirió a ideas sin sustento como definir la fecha de fundación –no se sabía el día- en base a qué santo era más propicio que otro, si esto pudiera existir siquiera. En sus conclusiones la primera es absurda, al decir que “la capacidad intelectual de los conquistadores, guerreros y marinos de noble alcurnia, nacidos y criados en ciudades y puertos de mar y conocedores de los efectos de las mareas y crecientes de los ríos. Todos los historiadores están contestes en que los hombres de la expedición de Mendoza, fueron de lo más capaz, distinguido e ilustre entre los conquistadores de Indias” <strong>39</strong>: para completarlo aclaró que ese tipo de errores sí los podía haber cometido “un  Pizarro” que era hijo de un porquerizo, no un Mendoza. De esa manera la ubicación se resolvía por las clases sociales de sus personajes.</p>
<p align="justify">Pese a todo las investigaciones de Cardoso fueron las más amplias de su época. Fue el primer intento de dar una ubicación concreta aunando el manejo de fuentes documentales a otras alternativas. No hace falta decir que esa es la zona más excavada arqueológicamente de la ciudad y nada ha mostrado que así sea, en tantos años de investigación. Poco más tarde publicó una extensa historia de la cuenca del Plata <strong>40 </strong>donde vuelve a lo mismo aun con más convencimiento, haciendo hincapié en la idea aceptada de que la entrada al Riachuelo era por un canal frente a la ciudad que luego se cegó, sino que siempre existió la entrada frontal, y pese a toda la documentación en contrario.</p>
<p align="justify">Paul Groussac <strong>41 </strong>será quien en 1916 establezca una idea, si bien no totalmente nueva, de que los navegantes buscaron un lugar seguro en el Riachuelo “media legua arriba” siguiendo a Ruy Díaz, y que el lugar sería la Vuelta de Rocha. Antiguamente, según él, había en ese meandro un segundo brazo que daría la protección necesaria para un pequeño asentamiento sin alejarse de las naves, aunque resultara “fofo y anegadizo del suelo”, cosa discutible. Ese sitio lo ubica exactamente, según los nombres actuales, entre las calles Pedro de Mendoza, Palos, Lamadrid y A. Brown <strong>42</strong>. Comete suposiciones poco sostenibles que parten de una geografía local siempre igual o peor y que el suelo era inundable <strong>43</strong>. La imaginación del autor se desbordó, incluso demasiado.</p>
<p align="justify">Otro aporte muy poco recordado es del historiador militar Antonio Romero al iniciar  el aporte de la cultura material. En 1928 publicó un artículo que, aunque bajo otro nombre, se centraba en esto <strong>44</strong>; en el hizo una fuerte crítica a Madero en cuanto a que haya estado en el bajo del Riachuelo, repite la desaparecida Descripción de la ciudad y virreinato que destacaba que el sitio era abajo y la segunda fundación fue arriba, critica a Groussac y su sitio en la Vuelta de Rocha y asume una postura diferente: el asentamiento fue muy grande ya que “la manía de empequeñecer todo lo relativo a la conquista, le hace discurrir en forma tal que lleva al extremo de construir en un pantano su efímera población; algo así como un criadero de ranas. ¡Mil hombres metidos en un pantano de una cuadra!”. Asume que quien tiene razón es Pelliza y, cosa bastante inusitada, entiende que el cambio geológico y geográfico ha sido fuerte; su postura es que estuvo en la parte alta, cerca del borde, aunque las iglesias y algunas otras construcciones pudieron estar en el bajo, en la entrada del Riachuelo donde pegaba la primera curva tras el antiguo recorrido frente a la ciudad. Fue el primero en considerar lo que llama “Hallazgos arqueológicos”; estos son los restos de dos barcos, armas y otros elementos que Eduardo Madero había recobrado al excavar el puerto, en Dársena Norte y en el Dique 3. Hizo un estudio detallado de cada objeto, plantea que varios han desaparecido y que nadie tomó siquiera una foto de ellos; incluso describió el contexto geológico de cada hallazgo. Era un tipo de estudio que, de haberse continuado, hubiera dado excelentes resultados ya que la ciudad aun conservaba una escala razonable y la posibilidad de preocuparse por hallazgos materiales como elementos de prueba marcaba un camino absolutamente nuevo.</p>
<p align="justify">En 1935 un nuevo personaje asomaría, Félix Outes, antropólogo, etnohistoriador él tendrá varias ideas: 1) para cualquier conclusión primero había que entender la topografía del siglo XVI, 2) había que conocer bien el valle del Riachuelo antiguo (entrada, fondeaderos, cauce, anegamientos, etc), 3) que el valle del Riachuelo ha variado con el tiempo, y que, 4) había que reconstruir el recorrido original del Riachuelo para ubicar en el sitio fundacional. En su estudio reconstruye la entrada original frente al fuerte, la secuencia de los pozos o fondeaderos, la protección que daba la barra o isla frente al río, y decía “es menester conocer íntimamente las modificaciones de la topografía de las tierras bajas del valle del Riachuelo”. Outes sí aceptó, aunque en realidad en una nota corta previa a su estudio mayor, que el real o asentamiento estaba en la parte alta aunque el fondeadero y primer sitio fue en la Boca. Es de lamentar que su propia aceptación de los cambios en el territorio fuera poca, casi nula, a la hora de interpretar los documentos.</p>
<p align="justify">En 1936 se formó una Comisión Oficial para celebrar el quinto centenario de la llegada de Mendoza <strong>45</strong>. El mentor intelectual era el joven Enrique de Gandía, investigador de la nueva escuela documental, adalid en este tema por los siguientes cincuenta años impulsando una nueva hipótesis: Parque Lezama. La subcomisión que tuvo a su cargo la determinación del sitio estuvo formada por De Vedia, Levene (que la presidió), Torre Revello, De Gandía y Ravignani. Según como se leyeran los cronistas, Parque Lezama parecía ser perfecto ya que no había sido destruido y era factible hacer homenajes y colocar monumentos, lo que era importante para el municipio.</p>
<p align="justify">La obra por ellos editada en cinco grandes tomos y otro posterior aun más imponente, fue tan monumental que difícilmente alguien pudiera discutirlos <strong>46</strong>, pese a que la Comisión firmó en disenso, tuvo sus bajas y renuncias. Pero desde ese año el parque quedó establecido como sitio fundacional; poco antes de editar sus grandes libros una nota en los diarios lo ubicaba “entre el actual parque Lezama y algunas cuadras más hacia el norte, con mucha probabilidad en el punto más alto” mostrando que la zona aun no se reducía a un área tan pequeña como el parque. Esta comisión y sus conclusiones tuvieron varios libros contemporáneos, los varios de Enrique de Gandía y uno de José Torre Revello fueron los más significativos; y póstumamente el del propio intendente Mariano de Vedia y Mitre. Juan José Nágera hizo otro pero que se editó más tarde y en notas de diario adelantó sus conclusiones. Resulta imposible citar a todos los que escribieron en esa oportunidad pero hubo libros, artículos, notas en los diarios y los que participaron en la Comisión Oficial hicieron lo que estuvo a su alcance por difundir el tema; pocas veces la historiografía porteña vio tanto escrito sobre tan poco. Uno de los más difundidos fue el libro de Torre Revello pero es de difusión, no tiene citas al pié, y en forma ligera y amena relata las peripecias de la expedición y el poblamiento de esta zona, aunque asumiendo hipótesis como verdades absolutas, al grado que es casi imposible leerlo ahora. En forma aunada entre las ideas de Cardoso y las de De Gandía, entiende que esos “magníficos caballeros”, de “majestuoso porte”, jamás hubieran hecho una ciudad en tierras bajas, sumándose a Parque Lezama como ubicación <strong>47</strong>. De Vedia y Mitre hizo en cambio un volumen que reseña toda la historia, las polémicas y sostenía finalmente una actitud poco definida, aceptando por un lado un asentamiento primero en la orilla y luego el poblado principal sobre la lomada. Es un libro importante, le da a Outes la primacía en haber iniciado todo el movimiento que culminó en la Comisión Oficial, aunque lo dejaron fuera por sus ideas.</p>
<p align="justify">También en 1936 se difundió un importante documento escrito por Antonio Rodríguez <strong>48</strong>, participante de la expedición de Mendoza, que escribió como religioso católico en Brasil sobre las costumbres disolutas de la tropa: “todos cargados de nuestra codicia llegamos con próspero viento al Río de la Plata y entramos por el río con las naves 60 leguas. Luego quisieron salir en tierra todos para edificar una ciudad y los primeros seis que salieron para ver el lugar donde se podía hacer matáronlos las onzas bravas. Ni por eso se dejó de edificar aunque cada día las onzas mataban hombres. Luego N. S. por castigar nuestra codicia y pecados, que soldados comunmente hacen, permitió venir tal hambre al real que no daba a comer a cada uno cada día, sino 6 onzas de pan. Y porque la gente por esta causa con la flaqueza no podía trabajar era muy castigada de los oficiales de la orden de la guerra porque les daban de palos y así morían cada día cuatro o cinco”. Esto resulta interesante y explica el porque casi nadie lo tomó en consideración: era portugués, criticó a los españoles y a los militares, no les vio grandeza alguna sino sus pecados, señaló que los oficiales maltrataban a la tropa hasta matarlos a palos para obligarlos a trabajar y que finalmente se fueron “dejando la ciudad sepultura de muertos”. Al Hispanismo no le gustó para nada. La historia, aunque más corta, no es diferente de la de Schmidel y si bien no aporta para ubicar el sitio, la frase de que quedaron los cadáveres allí sí es muy significativa para la arqueología.</p>
<p align="justify">En 1955 hubo una novedad, un libro de Guillermo Madero <strong>49</strong>, muchas veces confundido con su predecesor Eduardo Madero, pese a que el suyo es de mucho menor categoría, y se centró en las declaraciones de Francisco Ruiz Galán. Este había hecho en 1538 una información en la que asentaba que el poblado “se construyó sobre los terrenos de la margen del Riachuelo de los Navíos”; en base a eso volvió a la doble presunción de que había pobladores arriba y debajo de la barranca, aunque las iglesias estaban abajo. Las cosas no quedaron nada claras porque los documentos no lo eran, pero sumó a su idea el que con Juan de Garay “venían en la expedición tres antiguos pobladores de la época de Mendoza, quienes hicieron ver a Garay los inconvenientes de fundar la ciudad en los terrenos bajos al margen del Riachuelo y entonces aquel eligió la relativamente alta meseta” <strong>50</strong>. Al año siguiente apareció un artículo que creemos fundamental y que pudo, de haberse profundizado, abrir muchas puertas: escrito por Raúl A. Molina titulado El curso de los ríos Paraná y Luján en la cartografía primitiva <strong>51</strong>. Plantea que la geografía histórica de la región había variado en forma rápida y observable y que un estudio serio de los documentos de escala regional podría mostrar la transformación sufrida por el territorio: 1) que la geografía actual es muy diferente de la antigua, 2) que el Delta ha ido creciendo y lo sigue haciendo, corriéndose hacia el sur, 3) que en los planos del siglo XVI casi no figura porque era poco significativo, 4) que el río Luján entraba directo al Río de la Plata, 5) que había otros riachos, como el Arrecifes, que se cegaron en tiempos recientes, y 6) que grandes áreas bajas aun pantanosas en la zona norte de Buenos Aires no existían. En síntesis planteaba la necesidad de revisar muchos de las hipótesis establecidas, sean las del Riachuelo, sean las de la parte superior de la barranca. El río Luján, e incluso algún otro, podía bien haber sido el “riachuelo” (nombre genérico y no propio) con una curva, en el que entró Mendoza. No era poca cosa para un artículo; obviamente De Gandía lo atacó duramente por lo que quedó rápidamente olvidado. Fue el único en más de un siglo que dijo que la solución al tema es de índole regional y no sólo local. Hacía falta, y aun es necesaria, la mirada al territorio.</p>
<p align="justify">En 1972 se publicó el extenso estudio sobre la historia de la Cuenca del Plata de Andrés Millé <strong>52</strong>. Aceptó varias de las suposiciones principales, ubicó el sitio “sobre la misma costa” sin aclarar donde. En cambio una hipótesis atractiva y quizás la única innovadora después de la Comisión Oficial fue la de Guillermo Furlong, quien planteó que la otra zona que podría reunir los requisitos es la del actual Parque Patricios en el sudoeste de la ciudad, paralela al curso del Riachuelo, que quedaría dentro del radio de la media milla si la contamos desde la boca actual del Riachuelo, entendiendo que esa medida era “aguas arriba” y no millas terrestres <strong>53</strong>. El historiador expuso en 1968 que en la zona alta –con una cota de 17 metros-, en las cercanías del Puente Uriburu, podría estar el emplazamiento de la ciudad original. Fue una  hipótesis seria ya que indirectamente se relacionaba con un descubrimiento arqueológico <strong>54</strong>, pese a que actualmente tendemos a pensar que es mucho más reciente.</p>
<p align="justify">Ese mismo año 1968 vio publicarse un ataque frontal hecho José María Rosa aunque, pero como era un historiador Revisionista y por ende no aceptado por los círculos académicos, no fue considerado: “Me permito contradecir el dictamen de los académicos. Eligieron el parque Lezama entendiendo que los españoles fundaban sus ciudades en lugares altos y bien elevados, y el citado parque es el sitio de mayor elevación en las proximidades del Riachuelo, donde se sabe estuvo el puerto para anclar las carabelas del Adelantado. Ese razonamiento envuelve una petición de principio, porque previamente debió establecerse que Mendoza fundó una ciudad. Una ciudad en el derecho español es una cosa muy seria: exige un cuerpo de vecinos libres, una milicia autónoma, un reparto de solares, chacras e indios, un cabildo donde los alcaldes distribuyan justicia y los regidores administren el común. Y ciertas solemnidades imprescindibles (&#8230;). En 1536 no se pensaba en ciudades en el Río de la Plata (&#8230;). Mendoza buscaba un puerto donde dejar las carabelas mayores y construir los bateles y bergantines que, a fuerza de remo y sirga, remontarían el río en busca del imperio de la Plata, su objetivo. Su hermano don Diego, almirante de la escuadra, encontró en la margen occidental un riachuelo de aguas profundas que, antes de su boca, se subdividía en dos brazos desiguales: el izquierdo, de media legua de extensión hasta la desembocadura, era apto para la navegación de buques de gran calado; el derecho se encontraba obstruido por barro y camalotes. Donde se dividían ambos brazos se formaba una ensenada de suficiente extensión y calado para contener la armada entera del Adelantado: el puerto ideal que se buscaba (&#8230;). Que el real estuvo junto al puerto lo indica la lógica. Es absurdo suponer que el puerto quedó en el Riachuelo y la fortaleza protectora en el parque Lezama, a veinte cuadras de distancia. Lo importante y primordial era el puerto; lo accesorio, la fortaleza. Casi todos los expedicionarios permanecieron en las naves y muy pocos guardias y sacerdotes habitaron las construcciones de barro del real; Mendoza mismo no abandonó su cámara en la nao Magdalena (&#8230;); Ruy Díaz de Guzmán nos dice que el Adelantado metió sus naves en el Riachuelo de los Navíos, del cual media legua arriba levantó una población que puso por nombre Santa María. Ese brazo izquierdo del Riachuelo hoy ha desaparecido; se sabe que corría por donde está la dársena Sur y el Dique Uno hasta desembocar en el Plata a la altura de la calle Independencia. Es fácil, entonces, presumir la situación del real: media legua arriba de su desembocadura nos llevaría a la ribera de la calle Pedro de Mendoza a la altura de Pinzón, donde se abría entonces el otro brazo, y único practicable ahora Allí debió encontrarse la ensenada que tanto gustó a don Diego de Mendoza, y en la ribera a la entrada del puerto, como dice Estopiñán Cabeza de Vaca” <strong>55</strong>.</p>
<p align="justify">Otro aporte interesante, si bien también marginal ya que fue poco conocido o considerado, ha sido el del gran historiador mexicano Silvio Zabala quien en 1977 publicó una obra de dimensiones colosales sobre los Orígenes de la colonización en el Río de la Plata. Allí no le interesó el dónde estuvo sino que en los juicios y desde la presentación de Ruiz Galán en 1538 se habla de sementeras, es decir, de cultivos <strong>56</strong>. Esto serviría para reducir el tema del hambre a su debida escala, entendiendo que hubo connotaciones políticas en las acusaciones entre Irala, Cabeza de Vaca y Cabrera por haber despoblado Buenos Aires. Y sí es cierto, hay docenas de referencias entre los testigos a esas sementeras, aunque tampoco creemos en quienes dijeron que era “como si este fuera un lugar abundoso de España” <strong>57</strong>. Lo interesante es que este tema ayudaría a pensar en un asentamiento más grande estable, y que pese a que los juicios habían sido publicados por la Comisión Oficial, no fueron suficientemente utilizados.</p>
<p align="justify">Para evaluar lo aseverado por la Comisión Oficial debemos considerar que en la década de 1930 se produjo un movimiento historiográfico importante producto del impulso dado por Emilio Ravignani desde su instituto de historia, en donde se comenzó a trabajar con un método científico antes desconocido. Esta Nueva Escuela modificó la manera de ver y entender el quehacer del historiador, pero en esa década, y más por política que por otra cosa, una corriente inundó al nacionalismo imperante: el Hispanismo. En esos días el papel de Buenos Aires estaba en el centro de la polémica por los cambios políticos que instauraron las nuevas dictaduras y no es casual que en ese contexto surgiera la gran Historia de la Ciudad de Buenos Aires <strong>58</strong>, de Rómulo Zabala y Enrique de Gandía, que basada en las Actas del Cabildo daba una mirada oficial y apologética de la ciudad. Para la Hispanidad, impulsada por el militarismo clerical, la historia era el campo científico que debía consagrar los altos valores de la conquista duramente criticados por las corrientes latinoamericanistas de la década de 1920, para poder recuperar la imagen de héroes y campeones de la cristiandad. En este contexto se creó una Comisión Oficial que debía ubicar, entre otras cosas, el “sitio exacto” donde se asentó Mendoza, publicar documentos originales y textos relativos a ese evento y, más que nada, exaltar la memoria y la importancia de dicha expedición; para ello nada mejor que destacar todo lo posible sus sufrimientos, hambres y hasta el supuesto canibalismo padecido.</p>
<p align="justify">En abril de 1935, con el fin de conmemorar el futuro IV Centenario, se constituyó como entidad privada. Se reunió entonces un conjunto único de documentos inéditos o poco conocidos y se reimprimieron trabajos de los primeros cronistas de la región rioplatense. La presidencia recayó como era lógico en Ricardo Levene. De ellos quedaron varias cosas: una serie de volúmenes de gran tamaño, la reedición de documentos de archivos españoles, textos de cronistas y el impulso que generará otros libros. Y la ubicación de un sitio en el plano de la ciudad: Parque Lezama. Era importante porque los documentos pasaban a estar disponibles para discutir y analizar, las traducciones se hacían con los facsimilares y se respetaba la grafía original; pero pese a todo eso no hubo en los años siguientes interés en mantener la discusión, siquiera el diálogo y, quizás también por ello no mejoró “a partir de allí, la calidad de lo investigado, producido y publicado. Con escasas excepciones, en lo que al sitio elegido para emplazamiento fundacional se refiere, (sólo se) recoge la hipótesis defendida por el historiador Enrique de Gandía” <strong>59</strong>. El mito estaba asentado y fue una verdad eterna, o casi. Se construyó una explicación de lo sucedido, se la defendió a través de De Gandía hasta su último día y no se la modificó jamás; fue una historia con villanos, héroes, culpables y más que nada, destacaba la gloria española en América.</p>
<p align="justify">Quizás quien estudió con menos prurito otras hipótesis fue precisamente el presidente de la Comisión, Mariano de Vedia y Mitre, intendente de la ciudad por otra parte, pero sus conclusiones salieron a la luz sólo en 1980 ya que por motivos que desconocemos mantuvo inédito su trabajo. Obviamente que no reniega de la hipótesis de Lezama, pero escucha con atención otras voces anteriores, aunque usa para descartarlos herramientas poco históricas como “a nadie se le ha ocurrido ni ocurrirá” o “el bajo del Riachuelo era un lugar siempre inundado”, o que “ existiendo una meseta inmediata, don Pedro de Mendoza no pudo sino echar allí las bases de la ciudad y nunca en los terrenos anegadizos de la boca del Riachuelo”, lo que le quita valor a una buena obra superadora de lo que la propia Comisión había hecho medio siglo antes <strong>60</strong>.</p>
<p align="justify">Gran parte de todas esas ideas hoy podrían ser discutidas. Ya entre ellos mismos la duda de la ubicación quedaba sutilmente establecida, aunque la bibliografía tomó el hecho como consumado quedando fijado en la memoria y el imaginario que el primer asentamiento estuvo en algún sitio entre las calles Chile y el Parque Lezama. La hipótesis de Lezama en realidad había sido establecida originalmente por Félix Outes, ya esa fue la idea profundizada más tarde por De Gandía, que incluso se ocupó mucho sobre la destrucción de la ciudad por órdenes de Alonso de Cabrera, tratando de mostrar que el asentamiento sí había prosperado y que la decisión de destruir implicó arrasar un gran poblado, no un simple villorrio <strong>61</strong>.</p>
<p align="justify">Cabe destacarse que incluso se analizó el tema de que luego de la muerte de Mendoza, Juan de Ortega quiso en 1540 tomar posesión del puerto y llevar provisiones a los pobladores; para De Gandía eso podría reforzar la opinión de quienes “colocan a Buenos Aires en los bañados inhabitables del Riachuelo”, quienes podrían creer que “el propósito de Ortega era el de trasladar la población a un punto más elevado y sano; pero si alguien enunciara esta teoría nos sería fácil contestar que la ciudad, como se ha probado hasta la saciedad, no estuvo fundada en los bañados cubiertos un día sí y un día no por las mareas, sino sobre la meseta, en el alto de San Pedro, y luego que aunque ese absurdo de la fundación en el bajo se hubiese realizado, no es de creer que la gente se haya opuesto tan tenazmente a mover sus ranchos unos centenares de metros más al norte, sobre la parte alta de la barranca” <strong>62</strong>. Es obvio que el autor sostiene una teoría previa que anula toda otra posible interpretación; el tema era interesante y sigue siendo un interrogante abierto.</p>
<p align="justify">Según las declaraciones posteriores de los pobladores que fueron publicadas, éstos advirtieran lo innecesario de la decisión que decretó el abandono y destrucción de Buenos Aires a fines de junio de 1541 afirmando que “Hubo que destruir y quemar una ciudad en formación. (…) la nao Trinidad que estaba encallada en tierra y (que) servía de fortaleza, la iglesia del Espíritu Santo, las casas de madera y las otras construcciones, todo fue incendiado y rápidamente, con el viento de la pampa y del río, se convirtió en escombros y en ceniza” <strong>63</strong>. Este es el otro argumento sobre la importancia del sitio y sus construcciones, lo que obviamente puede ser leído como un simple y bien modesto intento de defensa de quienes querellaron judicialmente a los descendientes de Mendoza, y no aporta nada realmente que muestre que esa aldea haya sido siquiera eso.</p>
<p align="justify">La verdad es que con los años, los muy pocos que se atrevieron a cuestionar ese monolito historiográfico no tuvieron demasiada suerte, salvo Furlong ubicando el sitio en el Parque Patricios aunque usando los mismos textos y argumentos que la Comisión Oficial. Eso es lo que resulta más llamativo, que los que hicieron críticas utilizaban las mismas fuentes que las empleadas por quienes criticaban, simplemente discutiendo la forma de ubicar el lugar en el espacio.</p>
<p align="justify">Parque Lezama, señalado con general consenso y hasta alegría, permitió emplazar los monumentos a Mendoza primero y a Schmidel más tarde, y todo porteño estudia en sus libros escolares que ésa es una verdad indiscutible. Sin embargo nunca se intentó explorar en el lugar o siquiera controlar las excavaciones realizadas para construir y demoler edificios en ese sitio, al menos hasta que en 1988 el actual parque y sus alrededores fueron los elegidos para un proyecto encaminado a excavar el área.</p>
<p align="justify"><strong>Excavaciones iniciales en Parque Lezama (1988-89)</strong></p>
<p align="justify">El Proyecto Arqueológico Primera Fundación, bajo la dirección conjunta de la Dra. Ana María Lorandi y el Dr. Daniel Schávelzon <strong>64 </strong>tenía objetivos claros: ubicar restos materiales de ese evento para estudiarlos e interpretar las condiciones de vida del siglo XVI temprano; pero la decisión del sitio se basó en concreto en el factor historiográfico. En ese momento era claro que la única alternativa para saber con exactitud donde estaba ubicada la primera Buenos Aires era la arqueología y ya se tenían datos de excavaciones en varios sitios de la parte superior de la barranca aunque no tan al sur. Pero lo excavado en las orillas del Tercero del Sur no mostraba ningún contexto que pudiera asociarse con el siglo XVI; habiendo quedado fuera esa zona, la mirada se centró en la zona de Lezama..</p>
<p align="justify">Las excavaciones se hicieron en la parte alta de la barranca, no hallándose ningún contexto, ni siquiera un fragmento de cerámica, que pudiera referirse al siglo XVI temprano <strong>65</strong>.</p>
<p align="justify">Por ende las excavaciones no encontraron el sitio exacto de la primera aldea de Pedro de Mendoza. Esto, lejos de constituir un fracaso, debe ser visto positivamente, pues dio lugar al reinicio del debate académico y la apertura de nuevas preguntas. Al no haber encontrado lo que supuestamente se estaba buscando, obligó a reconsiderar la cuestión sobre las excavaciones hechas en la zona. Con los años se excavaron más de veinte sitios en la parte superior de la barranca y si bien en algunos se encontraron fragmentos de cerámicas que pueden atribuirse al siglo XVI, jamás se halló un contexto, siquiera mínimo. Con los años se hicieron otras recolecciones de cerámica superficial en Lezama pero hasta la fecha el sitio ha mostrado que no existe evidencia alguna de poblamiento en el siglo XVI, ni temprano ni tardío. Toda esta zona fue poblada y construida mucho más tarde y quizás sólo fue usada como terreno agrícola durante los dos primeros siglos. A la fecha no hay lugar en la ciudad o su entorno cuya excavación haya dado materiales culturales del sigo XVI.</p>
<p align="justify"><strong>La hipótesis del Riachuelo</strong></p>
<p align="justify">Con cierto rigor científico hasta ahora se han establecido una serie de hipótesis que ya hemos descrito: las que encuentran el sitio sobre el Riachuelo, desde la entrada a la Vuelta de Rocha, en especial esta última como probable zona del primer asentamiento, a pesar de que los autores siempre la consideraron una zona baja e inundable. Los autores que criticaron esto pretenden que es absurdo que esa sea la ubicación de la primitiva Buenos Aires porque en ese entonces eran tierras sumamente anegadizas e insalubres, lo que contrariaba lo indicado en las ordenanzas y sobre todo al desarrollo de las actividades diarias de todo núcleo urbano o pre-urbano.</p>
<p align="justify">Paul Groussac <strong>66 </strong>había advertido sin embargo que el sitio del emplazamiento poblacional estaba en la orilla del Riachuelo: “Vemos ya despuntar vagamente la situación de la ciudad futura. A tal distancia de los sucesos, y tan cambiadas como están las circunstancias naturales que serían hoy decisivas, acaso nos escaparán las razones que hicieran preferir, para asiento de la población esta mediocre barranca pampeana a otros puntos ribereños del Paraná o del Uruguay, de mayores recursos o más fácil defensa; pero cierto parecer de los pilotos de la armada, aunque bastante posterior al acto de que tratamos, arroja sobre ello alguna luz retrospectiva. Vemos por esas manifestaciones unánimes (como lo hiciera prever la composición de la junta consultada), que planteado el problema del nuevo establecimiento, su factor predominante, para no decir exclusivo, no había sido el de establecer una población sino el del puerto seguro. Para resolver, en 1539, si Buenos Aires debía despoblarse, no se examinaba su pobreza, tan cruelmente experimentaba según algunos, en recursos, sino la fácil entrada y seguridad de los navíos en el río pequeño; y resultando estas ventajas, evidentemente superiores a las análogas de San Gabriel y Martín García”. Continúa con este análisis: “Lo más probable es que, resuelta la elección a favor del Riachuelo, se trasladaran sucesivamente al sitio designado las embarcaciones menores, para la gente de labor preparase el terreno y levantase a la ligera algunos cobertizos, destinados al primer resguardo de los primeros hombres y efectos que se iban descargando. Puede, en todo caso, afirmarse que en los primeros días de febrero de 1536, -probablemente el 2, fiesta de la Candelaria,- fue cuando, considerándose suficiente la instalación provisional, don Pedro de Mendoza decidió cruzar a su vez el estuario con su capitana, en demanda de la población naciente. (…) Este proceso paulatino, y adaptación, en cierto modo vacilante, del primer establecimiento –bajo la dirección nominal de un jefe siempre enfermo- aleja, si no excluye, toda idea de ceremonia en fecha precisa, con juramentos de pleito homenaje, erección del árbol de justicia, espadas al aire, acta firmada por los flamantes alcaldes y regidores, y tanto aparato solemne y teatral como de la segunda fundación por Juan de Garay queda constancia auténtica” <strong>67</strong>.</p>
<p align="justify">Cabe recordar que desde el descubrimiento del Río de la Plata el cambio sufrido en su lecho y costa modificó por completo la topografía general de sus cercanías. Groussac se detiene un poco ante el paisaje que creyó que se había desarrollado ante los ojos de los conquistadores interminable “el campo yermo, (…) remedaba otro océano inerte y estéril con erizadas olas de matas y arbustos. A trechos no lejos de la costa, los bosquecillos de talas y espinos alzaban sus ramas de menudo follaje sobre los matorrales vecinos; y, aquí y allá, algún añoso algarrobo, centinela perdida de la selva interior, retorcía al viento del desierto su tronco oscuro de requebrada corteza“ <strong>68</strong>. Pero eran suposiciones de que lo que él veía era lo que vieron antes, que la naturaleza si bien cambiaba no se transformaba realmente. En cuanto a la vegetación y la fauna observa que “En las cañadas, sin embargo, y orillas de los ahilados arroyos, la humedad mantenía una fresca vegetación de totoras y cortaderas, formando tupidos pajonales. (…) y como meditabunda, rosados flamencos y cigüeñas de plata; mientras, en torno suyo, los agrios chirridos de los chajás, teruteros y demás aves acuáticas rasgaban el silencio angustioso de aquellas soledades” imaginando que la ecología era exactamente la misma.</p>
<p align="justify">Es por eso que pensó que la comarca contaba con escasos recursos naturales para los recién llegados tanto para su alimentación como para la construcción de su hábitat “se presentaba al pronto, ante Mendoza y su gente, la región en que debían fundar su primer establecimiento, como base de las conquistas futuras. (…) Ellos se resumían en algún suplemento de alimentación animal, caza y pesca (para esta última tuvieron que proveerse de redes, quitándose a los indígenas), aunque de trabajosa consecución, por lo menos en cantidad apreciable, después de algunos días; a los que se agregaban ciertas raíces, más o menos nutritivas. Muy pobres eran los materiales de construcción para viviendas, no disponiéndose al pronto, fuera de las paredes de barro y los techos de totora, más que de maderas mezquinas o distantes y no muy fáciles de labrar. Pero a este respecto la estación era propicia: por algunos meses iba a ser tolerable la vida casi al aire libre, sin grandes inconvenientes”. Confirman la hipótesis de Groussac varias declaraciones de Díaz de Guzmán, sobre haberse establecido la primera población “media legua arriba” de la entrada, lo que les permite deducir su situación como ya hemos visto antes. De esta forma establecían una hipótesis y la sostenían.</p>
<p align="justify">Pero las cosas eran mucho más complejas; no sólo sabemos los profundos cambios en la naturaleza del paisaje, de la ecología toda sino también que para comprender las relaciones de distancias usadas España en especial y Europa en particular durante el siglo XVI se solían emplear entre marineros y hablando de latitudes, las expresiones “bajar” y “subir”. Se llamaba bajar a todo lo que era disminuir la latitud, es decir caminar hacia el Ecuador y por ende era subir todo lo contrario, el apartarse. De esta forma, incluso si las palabras de Ruy Díaz fueran ciertas, no sabemos si subieron en altura física, es decir la barranca, o subían el río (remontarlo) o se dirigían en los barcos hacia el norte. Sin embargo no parece haber sido ésta la convención utilizada respecto del Río de la Plata o al menos la interpretación dada por ninguno de los historiadores locales69. Recuerda Guillermo Furlong que en el lenguaje de muchos historiadores antiguos, “así como la palabra abajo equivalía a sud, así arriba equivalía a norte, y son varios los cronistas que mencionan el norte del Riachuelo, (esto es, caminando hacia el Ecuador en nuestra comprensión del hecho) al referirse a la ubicación de aquella Buenos Aires de Pedro de Mendoza” <strong>70</strong>.</p>
<p align="justify">Para Groussac era fácil determinar la ubicación definitiva “a poca distancia de la ribera occidental de la Boca –probablemente en la sección hoy limitada por la Avenida Pedro de Mendoza y las calles Palos, Lamadrid y Almirante Brown- donde se echaron  los cimientos de la efímera población, atendiendo únicamente a la proximidad del buen fondeadero, sin reparar en el fofo y anegadizo del suelo, sobre el que se iba alzando a prisa frágiles construcciones llamadas a desplomarse con  las frecuentes avenidas”. O para Cardoso definir con absoluta exactitud una manzana entre Chile e Independencia a orillas del Tercero del Sur, pero nada de eso puede comprobarse.</p>
<p align="justify">Pero no debemos olvidar que según dice la Descripción de la ciudad y virreynato de Buenos Aires: “Esta gran Capital fue situada a la entrada del Riachuelo, bajo el glorioso título de Santa María de los Buenos Ayres, y últimamente trasladada y reedificada en un loma inmediata de mayor altura y extensión, donde hoy se halla, intitulándose de nuevo La Santísima Trinidad, dejando al puerto del Riachuelo su primitiva advocación” <strong>71</strong>. Este dato no deja de ser muy curioso y determinante y quizás por eso ha sido tan poco tomado en cuenta. Asimismo es conducente el averiguar un poco más sobre los que ayudaron a elegir el sitio, si ya no hay más información de la primera, al menos de la segunda ciudad; tal el caso de Antonio Thomas. Este hombre acompañó a Mendoza y a Garay, era un portugués que en el primer viaje sólo contaba con quince años de edad pero que le indicó claramente a Garay más tarde que no debía cometer el mismo error que Mendoza “donde si no fuera por el dicho capitán Antonio Thomas no se poblara la dicha ciudad” (en donde la fundó Garay). Estos datos, si bien indirectos, son cruciales a la hora de evaluar todo el conjunto documental <strong>72</strong>.</p>
<p align="justify">Madero también aportó a la hipótesis del Riachuelo sosteniendo poseer “copia legalizada de una Información de carácter inédito” hecha por el teniente Gobernador Francisco Ruiz Galán en la que decía “que aquella población se formó en los terrenos bajos de la margen del Riachuelo de los Navíos”, cuyo cauce se extendía hasta el frente de la parte sur de la ciudad actual. Escribe que se habían “hecho en este puerto cuatro iglesias á costa de la hacienda del señor Adelantado”, las cuales por ser cubiertas de paja se “han quemado algunas de ellas e otras se llevó las crecientes de este río” <strong>73</strong>, todos temas que ya hemos discutido. De este modo, el primer documento que alude al lugar de la fundación es esa Información que remitiera el entonces gobernador, quien en fecha 5 de junio de 1538 comunica a su Rey “sobre lo ocurrido desde que Don Pedro de Mendoza regresó a España (…). Esta gran capital fue situada en la entrada del Riachuelo, bajo el glorioso título de Santa María de, Buenos Aires”.</p>
<p align="justify">También la definición formulada en Buenos Aires por Francisco Ruiz Galán, cuando señaló que “es puerto seguro porque es muy limpio”, abre una serie de interrogantes sobre cierta vaguedad que envuelve muchas de las expresiones documentadas. “Cabe preguntarse que parámetros tuvo en cuenta para hacer esta valoración y qué sentido aplicó a este adjetivo. Si hoy creemos que un curso de agua limpio debe cumplir la condición básica de líquido no contaminado, transparente, que no impida la visión más o menos clara algo más allá de su superficie, nadie que conozca las aguas que bañaba la ribera del área de Buenos Aires –con la característica de poseer gran cantidad de limo en suspensión y la apariencia de una masa líquida barrosa-, podría asociar aquel dato con este sitio geográfico. Así, la noción de limpio tenía otras implicaciones entonces y la movilidad en su significado obliga a un ejercicio interpretativo también en este aspecto”. Ruy Díaz relata, volvemos a repetir, “que media legua arriba del Riachuelo fundó una población” y tal distancia sostiene Madero “debe medirse desde  la embocadura que entonces tenía frente en la actual calle Alsina, y no hacia el Norte del curso natural de sus aguas” <strong>74</strong>. Parecería entonces que al menos en esos tiempos había consenso de “que la primera población se hubiera levantado sobre los terrenos bajos de la costa del Riachuelo, pero como en aquella época esa vía fluvial se bifurcaba en su desembocadura con otro brazo que se dirigía hacia el norte, circunscribiendo con el actual una isla de terrenos anegadizos, y ese brazo desembocaba en el Plata a la altura de la hoy calle Humberto 1º”.</p>
<p align="justify">Madero se inclina luego a suponer que también hubo ocupación en el Parque Lezama: “lógico es suponer, como han concluido los historiadores que últimamente se han ocupado de la cuestión, que la población principal se levantaba sobre la elevación que hoy es el Parque Lezama. Algunas casas quizás se habrían construido en el bajo sobre la costa fluvial, donde a manera de puerto anclaran los navíos, y allí estaría una de las iglesias referidas en la Información de Ruiz Galán y que la corriente del río se llevó”. Esta fue una solución feliz que dejó por muchos años a todos contentos, al menos hasta 1936.</p>
<p align="justify">Lo que más nos llama la atención ahora de esos pioneros de la historia es que vieron la posibilidad de que la región, en especial las tierras bajas, hayan cambiado. Sobre la formación del Riachuelo y sus cambios en el tiempo se han hecho comentarios que apuntan a sostener esta hipótesis: “El puerto elegido estaba en una especie de brazo norte del Riachuelo actual. El Riachuelo desembocaba entonces en el Río de la Plata a través de un delta, con dos bocas: una más profunda al norte, la del canal o brazo que continuaba el río entre la costa firme y una isla paralela, luego isla del Pozo, desaparecida allá (…), y la otra, innavegable, al este, más tarde convertida en una entrada natural efectiva cuando la anterior se cerró, que ahora, dragada, es el acceso sur del puerto de Buenos Aires. La isla del Pozo asomaba entre la boca este del Riachuelo y la actual calle Humberto 1º; se prolongaba por un banco hacia Retiro, que velaba con marea baja hasta la actual calle Hipólito Irigoyen. En ese brazo norte (mal o bien llamado así) había un limpio y profundo fondeadero denominado en un primer momento Río Pequeño y después de la repoblación Río de Buenos Aires, Riachuelo de los Navíos, Riachuelo del Puerto y finalmente Riachuelo, extensivo a todo el curso. Poseía un buen tendero de fango y arcilla de unos mil metros de largo (dique 1 y dársena sur actuales), por unos ochenta de ancho medio. La isla protegía a las embarcaciones de la marejada del río grande y de los fuertes vientos; sus árboles facilitaban la espía así como toda demanda operativa en dicho fondeadero supieron perfectamente las catorce unidades con buenas amarras a barbas de gato y proa a la ciudad; se comunicaban a la vez con tierra, y el tránsito se hacía en bote hasta los atracaderos naturales en la barranca de tosca” <strong>75</strong>. No en vano Félix Outes reclamaba la necesidad de conocer los cambios topográficos de las tierras bajas del Riachuelo durante los siglos XVII y XVIII, los sufridos por el cauce y la boca de este río histórico, así como la planimetría correlativa de cada era.</p>
<p align="justify">Romero advirtió al respecto en 1926: “No se puede afirmar que la conformación física que presenta el estuario del Río de la Plata y sus costas es la misma que presentaban en la época en que lo descubriera el piloto español Juan Díaz de Solís (…) Pero del Río de la Plata o Mar Dulce (…) y de su topografía costanera, no conocemos de aquella época ni sus trabajos de sonda ni detalles topográficos importantes de sus islas y riberas. (…) Debemos por lo tanto reconstruir a través de los cuatrocientos doce años de su descubrimiento, las condiciones del lecho de nuestro estuario en aquel entonces y los caracteres fisiográficos de sus costas valiéndonos de elementos auxiliares proporcionados más tarde por otros navegantes, conquistadores y colonos, que no estaban obligados a esa reserva y aun por los mismos informes secretos cuando dejaron de serlo; agregando además, factores  importantes que la investigación pone a nuestro alcance y que no han sido tomados en cuenta por los historiadores que se han ocupado de la expedición de don Pedro de Mendoza” <strong>76</strong>. Para ello el autor mencionado ha tratado conocer el movimiento del estuario: “en lo que afecta a su lecho, reuniendo los informes y las cartas náuticas más antiguas que nos fue posible conseguir. (…) Las diferencias en el valor de las cotas de sonda entre los perfiles, son bastante sugestivas para demostrar que el lecho se levanta y las aguas tienden a recostarse a la costa N. E. siguiendo el  movimiento opuesto de elevación del  suelo, cuya demostración se observa en la inclinación de los estratos y líneas de plegamiento del lecho del Riachuelo (…) Estos estratos corresponden al antiguo lecho marino, lo mismo que los moluscos que en ellos se observan, muchas de cuyas valvas, presentan un estado tal de conservación y frescura que demuestra que el tiempo transcurrido desde la retirada del mar hasta la fecha, debe ser relativamente corto” <strong>77</strong>. Lo  cierto es que “desde el año 1515 del descubrimiento del Río de la Plata por Solís “el cambio sufrido en su lecho y costas equivale a un metro y veintitrés centímetros. La meseta que sirve de asiento a nuestra gran Capital, tenía también en aquel entonces un nivel de un metro 23 centímetros más bajo que en la actualidad, circunstancia que modificaba por completo la topografía general de sus cercanías (…) y el lecho del río y con él el Riachuelo, que desaguando entonces frente a la que es hoy Plaza Victoria, corría casi paralelo a la barranca por un cauce ancho y de una profundidad mayor de 4 brazas 6 metros 68,72. A pesar de estas condiciones, el Riachuelo cambió de curso, abandonando el frente de la ciudad para recostarse al este nordeste, obligado por el movimiento ascendente del suelo. Este cambio que ha sido negado `por el ilustrado historiador Groussac, sin más fundamento que una antojadiza conjetura, tiene positiva importancia histórica en lo relativo a la fundación de Buenos Aires” <strong>78</strong>. Y continúa diciendo que: “Los que piensan que la topografía actual o la existente de 50 años atrás se acomoda a la de aquella época, incurren en un error (&#8230;) a este movimiento ascencional se debe el cambio del curso del Riachuelo que era tan hondable a la llegada de Mendoza que el piloto Jácome Paiva opinaba de que podían entrar navíos de hasta 350 toneladas”.</p>
<p align="justify">Como se ve por las descripciones el río frente a la ciudad, por la forma y características de sus fondos, hacía sumamente difícil el acceso por agua hasta cerca de la playa, ya que el frente de la población hacia el río estaba protegido por un gran banco de arena, llamado “Banco de la Ciudad”, de unas tres millas de ancho, que impedía el acceso directo, el cual debía hacerse por canales que lo rodeaban y/o atravesaban hasta comunicar las balizas exteriores con las balizas interiores entre el banco y la ciudad, un ancho canal abierto por el norte pero cerrado al sur donde finalmente se fondeaba. El sitio era adecuado para los fines de la expedición ya que no sólo tenía aguas tranquilas y estaba abrigado de los vientos, quedaba cerca de la boca del Río de la Plata donde se volcaba el Paraná, que en su momento debía remontarse para llegar, supuestamente al Perú. El naufragio de Pancaldo y otros posteriores son buenos indicadores que era realmente necesario un buen puerto seguro en el río de la Plata.</p>
<p align="justify">Fue el historiador Raúl Molina quien mejor describió la situación en 1957; publicando un estudio sobre el antiguo puerto de invernada y el asentamiento de Mendoza <strong>79</strong>, en donde se refiere a dos descripciones, la de Hernando de Montalvo y la de Ruy Díaz. Montalvo al ocuparse de Buenos Aires señalaba “la existencia de un muy buen puerto, que es el Riachuelo, cuyo canal de entrada calculaba en doce palmos de profundidad y llegada veinte con aguas vivas, agregando, que tenía fuera un buen surgidero, aunque descubierto de los vientos que le pueden hacer daño a los navíos, tales como el sudeste y el sud-sudeste, que podían llevarlos sobre la costa, pero que el poniente (…) y demás levantan poca mar, razón por la cual con el empleo de razonables cabos, estaban seguros”. De lo mismo dice Ruiz Díaz escribe: “La ciudad de la Trinidad está situada sobre el propio Río de la Plata, cuyo puerto es muy desabrigado y corren mucho riesgo los navíos surtos en él, donde dicen Los Pozos, por estar algo distantes de la tierra. Más la Divina Providencia proveyó de un riachuelo que tiene la ciudad por la parte de abajo, como una milla, tan acomodado y seguro, que metidos dentro de él los navíos, no siendo muy grandes, pueden estar sin amarrar con tanta seguridad, como si estuvieran en una caja”.</p>
<p align="justify">Molina sostiene que “Cardoso estaba en lo cierto cuando afirmó que la ciudad fue fundada a orillas del río de la Plata, en cambio está totalmente equivocado cuando rechazaba la tesis del curso del Riachuelo frontero de la ciudad. El señor Gandía incurrió también en este mismo error, cuando afirmó que el Riachuelo tenía dos brazos en su desembocadura, posiblemente al confundir a la isla del pozo con una verdadera isla, de acuerdo al significado moderno”. Para concluir asegurando: “Sin embargo, la tesis contraria es la verdadera. En efecto, el padre Antonio Larroui, una de las opiniones más autorizadas en la materia, expresaba: “El Riachuelo, no era entonces lo que hoy, torciendo hacia el Norte la última parte de su curso, iba en medio de algunos algarrobos lamiendo las barrancas y salía al Plata por una verdadera canaleta frente a la actual calle Victoria” hoy Hipólito Yrigoyen. Molina ratifica esta afirmación de Eduardo Madero, “que basado en un plano de José Bermúdez, está dibujada la canaleta de entrada al Riachuelo, con la embocadura frente a la actual calle Victoria”.  Su investigación se centra en la ubicación del Riachuelo: “todos los historiadores que después se ocuparon del tema siguieron estas indicaciones y con ligeras variantes, que se reducían a fijar la terminación del canal, ya en la señalada calle Victoria o llevándola hasta la calle Chile o Carlos Calvo, se manifestaron de acuerdo en mencionar que el antiguo curso del Riachuelo bordeaba a la ciudad de sur a norte, después de hacer un pronunciado codo alrededor de la punta de Santa Catalina, o sea la actual barranca del Parque Lezama. Desde entonces, nadie más se ocupó del tema y quedó abandonado, sin adivinar que de la solución de este importantísimo problema dependería en primer término el fijar el lugar donde estaban los pozos o surgideros y la verdadera ubicación del puerto del Riachuelo, o sea el pozo de invernada.</p>
<p align="justify">Del examen de este documento resulta que, si bien el curso del Riachuelo no tenía la traza actual, no se hallaba recostado a las barrancas de la ciudad como se lo ha presentado, sino separado por una ancha playa que comenzaba en la Punta de Santa Catalina y llegaba por el norte hasta San Sebastián. En consecuencia, el límite del ejido sur de la ciudad caía en la calle Cochabamba actual, que por estar frontera de la Isla del Pozo señalaba precisamente la desembocadura del Riachuelo, de donde se deduce, siguiendo el memorial de Filicaya y la descripción de Montalvo, que el pozo de invernada se hallaba después de la desembocadura, como se desprende del término empleado por el primero y del de “descubierto”, del segundo, esto es, entre las calles de Chile y la mencionada de Cochabamba.<strong> 80</strong>.</p>
<p align="justify">Algunos  historiadores  denominaron a esta lengua de tierra como isla de pozo, como altura o pequeña prominencia poblada de árboles, según la acepción de la época: <strong>81 </strong>“Además, el mencionado curso del Riachuelo, en su última parte corría de sur a norte y su desembocadura se prolongaba por un canal submarino comprendido entre un largo banco frontero de la ciudad y la barranca de media legua de ancho en su superficie, comprendida la playa”. <strong>82</strong></p>
<p align="justify">En cuanto al plano de Joseph Bermúdez entre tantos otros, tan denostado por De Gandía, demuestra cómo era el curso del Riachuelo en 1708 cuando desembocaba frente al Fuerte. Ese brazo del Riachuelo, nos informa el militar, “se va cerrando y en breves años se cerrará que no será capaz de entrar ni salir embarcaciones ni aun muy chicas, y que no ha muchos años entraban en dicho puerto navíos, según dicen los antiguos y, que se verán precisados a hacer muelle que salga de debajo de la fortaleza, el cual va señalado con puntos”. En este informe no se refiere a la división del Riachuelo en dos brazos ni en sus dos bocas, tampoco lo informan las comisiones de guerra que fueron nombradas para proyectar las obras de defensa de la ciudad. Concluye Romero “que el brazo este–nordeste de que habla Groussac, no ha existido entonces, su formación data de una época muy reciente, coetánea con el gobierno del virrey Marqués de Loreto. En su memoria de 1785 sostiene: “Se me dio cuenta de que en la canal del Riachuelo, por lo mismo que ella se iba cegando, se abría en la parte más alta un boquete que podría variarla, y aunque se pedían providencias prontas, ninguna di de hecho, y manifesté al capitán del puerto debía observarse el estado y dirección que tomaba, porque era posible, no habiendo agente más poderoso que el agua que ella diera mejor canal y más a propósito” <strong>83</strong>. También el plano del ingeniero Eustaquio Giannini de 1805 demuestra que su cauce desaguaba frente a la actual plaza de Mayo: “El Riachuelo que ahora 20 años (1785) conservaba su primitivo curso casi paralelo a esta población, y , por casualidad o malicia, y tal vez por haber contribuido uno y otro mudó su desembocadura” <strong>84</strong>.</p>
<p align="justify">El estudio del tema, siguiendo estos lineamientos, debería entonces abordarse a partir del análisis geomorfológico, geológico, topográfico e hidrográfico de la región. Investigar un pasado tan lejano obliga a tener en cuenta factores de orden físico, un río que se pierde o cambia de curso, un meandro que se ciega, vegetación que desaparece, aspectos que sirven para ahondar aun más en el problema y abrir innumerables preguntas. Acerca del Río de la Plata todavía existen muchos puntos oscuros que deben develarse, que incluyen posibles mutaciones sufridas por el perfil ribereño ocasionadas por cuestiones geológicas, el corrimiento hacia el sur del delta del Paraná y su avance sostenido sobre la desembocadura del Plata, tema tan sostenido y peleado por Outes. Ahí deben apuntar los interrogantes sobre cómo era la conformación del área a la que arribaron los expedicionarios en 1536.</p>
<p align="justify">Nuevamente, y esa es la base de este trabajo, creemos que es necesario volver sobre la geomorfología de las tierras bajas y aceptar que las transformaciones del Riachuelo han sido enormes y que lo que se ve, o se veía, de él, cuando se escribió la historia que hemos visto, casi nada tenía que ver con lo que fue el siglo XVI. No sólo porque la entrada era a través de un canal con “pozos” o fondeaderos, que corría entre la barranca frente a la ciudad y una barra o isleta, sino también por las islas tipo delta que había en la entrada. Aun en los inicios del siglo XX era un lugar para ir a pasar el fin de semana, pasear en botes entre los sauces y pescar. No sabemos si la Boca del Trajinista se abrió no realmente en el siglo XVIII tardío como asevera el Marqués de Loreto; es probable que por allí saliera agua en cada gran crecida aluvional, pero cuando se secó –en realidad ya Bermúdez nos decía que se estaba secando desde mucho antes- el canal habitual, la nueva boca tomó cada día mayor envergadura, cortando la barra frontal. Lo que llamó la atención es que se había hecho una entrada estable y amplia y que la otra había quedado, en comparación, inservible.</p>
<p align="justify">Los geólogos observaron algunos de estos cambios, Florentino Ameghino siempre lo hizo presente al entender que el valle había tenido una enorme ingresión marina en tiempos remotos; Outes lo dijo una y mil veces y muchos otros insistieron que lo que ahora (el “ahora” de cuando escribía cada historiador) eran terrenos “fofos y anegadizos” quizás no lo fueran tanto en el pasado. Nájera explicó bien la diferencia entre los tipos de tierras y sus texturas y colores ya en 1947, pero el peso de las hipótesis ya asumidas hacía imposible ver más allá de lo que habían decidido ver. Quizás no quedó bien claro para la historia y los historiadores lo que los ingenieros veían a diario: las inundaciones, movimientos de tierra, relictos que se llenaban o vaciaban con las crecidas, orillas derrumbadas y enormes masas de tierra que eran removidas. Un estudio muy detallado hecho en 1916 <strong>85</strong>, cuando aun las orillas del río no estaban tan construidas ni transformadas, resulta ahora significativo: su autor observó que  entre 1884 (primera observación registrada) y 1913, hubo crecidas que llegaron a los 5,69 metros a la altura del Puente Alsina y muchas otras que superaban los 4 metros, que “en esa circunstancia el material arrastrado aguas abajo fue a depositarse desde el puente de Barracas hasta los canales de acceso del puerto” que, en 1911, alcanzó un volumen de 335.457 metros cúbicos. Y que no todo era tierra que salía, sino también las mareas del Río de Plata que entraban produciendo enormes transformaciones.</p>
<p align="justify">Es posible que un nuevo proyecto para encontrar esta perdida aldea en algún lugar del enorme continente americano, sólo pueda iniciarse cuando superemos las trabas historiográficas, los mitos que carga la historia, y entendamos lo que fue la conquista del territorio. Si releemos a Bartolomé Mitre y su Historia de Belgrano ya no podemos asumir que alguien crea que la decisión de dónde fundar se basó en que los conquistadores eran “procedentes en su mayor parte de las provincias de Vizcaya y Andalucía, traían en su temperamento étnico las calidades de dos razas superiores, altiva y varonil la una, imaginativa y elástica la otra”, y por ende tenían que elegir un sitio aireado, con buenas vistas, elevado, arbolado y magnífico. Ni antes ni ahora nadie puede tomar decisiones de esa manera.</p>
<p align="justify"><strong>Conclusiones</strong></p>
<p align="justify">Toda la discusión que se ha revisado hasta aquí parte de supuestos que no han sido discutidos: 1) que el sitio realmente existió, 2) que el “riachuelo de los navíos” haya sido el actual Riachuelo en forma y lugar, 3) que sus restos no fueron destruido en alguna etapa de las obras del Puerto Madero o las del antiguo puerto del Riachuelo, y que nadie lo haya notado, 4) que los hallazgos de restos de embarcaciones en las obras del puerto hayan sido de Mendoza, pero que nadie observó nada en contexto o en las cercanías, y 5) que está donde ahora está la Capital y no en terrenos de la provincia.</p>
<p align="justify">Sobre la posible ubicación podemos decir: 1) La interpretación histórica está agotada, salvo que surjan nuevos documentos lo que es  bastante poco probable, 2) La interpretación histórica no determina lugar alguno, ni siquiera llega a establecer hipótesis serias ante una lectura moderna, 3) La arqueología no ha mostrado en todo lo excavado a la fecha, materiales de esa cronología, que no pueden confundirse con los de tiempos de Garay o posteriores, 4) Hay en el continente muchos sitios contemporáneos o incluso muy anteriores (La Isabela de Cristóbal Colón, como ejemplo) que han sido excavados y cuya cultura material y arquitectura ha sido estudiada y publicada, 5) Hay en el país muchos sitios de esa cronología que han sido excavados y su cultura material ya ha sido estudiada; es decir que hay conocimientos y experiencia, 6) Que el nivel de profundidad en que esté el sitio, por fuertes procesos de acumulación de sedimento, sea tan abajo, que las excavaciones arqueológicas no hayan llegado allí, 7) La geomorfología ha mostrado el intenso proceso de transformación del valle del Riachuelo, de tal forma que en el siglo XVI poco o nada tenía que ver con lo que vemos hoy o lo que los historiadores discutieron, 8) Desde ese punto de vista, es decir reconstruyendo el delta y la barra de entrada al Riachuelo, es necesario repensar los documentos que describen la entrada al sitio, 9) Esto bien puede significar que el sitio haya estado a orillas de meandros, islas o lugares hoy  desaparecidos, transformados o incluso en tierras de la provincia de Buenos Aires, 10) El avance del delta del Paraná ha hecho que ríos que salían al Río de la Plata ya no lo hagan o se han desecado, la barranca está ubicada ahora a varios kilómetros tierra adentro y el régimen de humedad ha variado, con su flora y fauna, 11) Toda suposición hecha sobre la costa, los accesos a los ríos, su recorrido y su ecología, que no esté basada en estudios geográficos y básicamente recientes, no tiene sustento</p>
<p align="justify">En base a estas consideraciones creemos que: 1) es necesaria la reconstrucción histórica, geográfica y geomorfológica del valle del Riachuelo y su ingreso, mediante excavación sistemática, 2) deben construirse hipótesis alternativas sobre otros ríos, como el Luján, dado el cambio del delta y la costa, 3) la lectura documental debe ampliarse al territorio y terminar con el documento aislado y fuera de contexto, 4) deben continuar las excavaciones arqueológicas.</p>
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<blockquote><p><strong>BIBLIOGRAFIA</strong></p></blockquote>
<p><strong>Barco Centenera, Martín del</strong><br />
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<strong>10 </strong>Guillermo Furlong, ¿Donde estuvo situada la Buenos Aires de Pedro de Mendoza?, Estudios, no, 569, 1965; Algo más sobre la primera fundación de Buenos Aires, Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Vol XLIV, 1971; La primera fundación de Buenos Aires”, en Todo es Historia no, pp,, 1973<br />
<strong>11 </strong>Aníbal Cardoso, Buenos Aires en 1536, en: Anales del Museo Nacional de Historia Natural de Buenos Aires. Serie III, Tomo XIV, pp. 309-372, 1911; El Río de la Plata desde su génesis hasta la conquista, Anales del Museo Nacional de Historia Natural de Buenos Aires, Tomo XXVII, pp. 153-284, 1915<br />
<strong>12 </strong>Rafael D´Auria, El desconocido: Leone Pancaldo, edición del autor, Córdoba, 1993 (reproduce el juicio); José Torre Revello, Desventura y muerte de un ilustre marino italiano en Buenos Aires (1538-1540), La Prensa, 24 de abril 1938; Enrique de Gandía, Los primeros italianos en el río de la Plata, Azul no. 3, pp. 113-144, Buenos Aires, 1931<br />
<strong>13 </strong>Comisión Oficial, op. cit., (1941), vol. II, pp. 236-242<br />
<strong>14 </strong>Uso la versión publicada por José Torre Revello, La fundación&#8230;, op. cit. (1937), pag. 189<br />
<strong>15 </strong>Enrique de Gandía, Enrique, La ciudad de Buenos Aires fundada por Pedro de Mendoza, Historia, no. 51, pp. 109-114; Eduardo Madero, Historia del Puerto de Buenos Aires. Buenos Aires, Ediciones, 1939, pag. 146; Paul Groussac,  La Argentina. Noticia sobre Ruy Díaz de Guzmán y su obra, Anales de la Biblioteca Nacional, Buenos Aires, tomo IX, 1914; Mendoza y Garay: las dos fundaciones de Buenos Aires, Jesús Menéndez, Buenos Aires, 1916<br />
<strong>16 </strong>Horacio Difrieri, El padre de los ríos, en: Geohistoria de una metrópoli, Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires, 1981<br />
<strong>17 </strong>Beatriz Patti, Primera fundación de Buenos Aires (1536). La historiografía tradicional y las recientes excavaciones arqueológicas en la determinación de su emplazamiento geográfico, Instituto de Arte Americano, 1992, Buenos Aires<br />
<strong>18 </strong>La decisión del 2 de febrero de 1536 como la fecha de llegada es un consenso entre investigadores sin demasiado sustento; menos aun que la llegada coincida con el establecimiento de la aldea si siquiera la hubo. En este sentido Mariano de Vedia y Mitre ha mantenido una actitud crítica, Don Pedro de Mendoza &#8230; (1980), op. cit, pag. 189<br />
<strong>19 </strong>Ruy Díaz de Guzmán, La Argentina, con notas de Paul Groussac, Anales de la Biblioteca, vol. IX, 1924; Anales del descubrimiento, población y conquista del Río de la Plata, Ediciones Comuneros, Asunción, 1980<br />
<strong>20 </strong>Crónica del viaje a las regiones del Plata, Paraguay y Brasil, Comisión Oficial del IV Centenario de la Primera Fundación de Buenos Aires, Talleres Peuser, Buenos Aires, 1948; incluye la versión traducida por Edmundo Wernicke, su aparato crítico y todos los estudios alemanes y locales que existían; la versión traducida es la del manuscrito de Stuttgart<br />
<strong>21  </strong>Sobre el valor de la crónica ver Beatriz Patti, La instalación de Pedro de Mendoza en el Río de la Plata en 1536: crítica de sus fuentes, Crítica no. 44, Instituto de Arte Americano, 1993<br />
<strong>22 </strong>Ver en el libro la nota 37, pag. 409, de la edición de 1938<br />
<strong>23 </strong>E. Madero, historia del puerto&#8230;, op. cit., (1939)<br />
<strong>24 </strong>U. Schmidl, Op. cit, p.37 (1948)<br />
<strong>25 </strong>Rómulo Zabala y Enrique de Gandía, Historia de la Ciudad de Buenos Aires, 2 vols, Municipalidad de la Ciudad, 1936 (reeditada en 1980), Buenos Aires, pag. 144<br />
<strong>26 </strong>José Torre Revello, La fundación y despoblación de Buenos Aires (1536-1541), Librería Cervantes, 1937, Buenos Aires<br />
<strong>27 </strong>B. Patti, op. cit, (1993)<br />
<strong>28 </strong>Juan José Nágera, Puntas de Santa María del Buen Aire, Municipalidad de la Ciudad, Cuadernos nº 4, Buenos Aires, 2ª. Edición, 1947<br />
<strong>29 </strong>Miguel Guerín, Ediciones y manuscritos de la Historia de Ruy Díaz de Guzmán, en: Anales del descubrimiento, población y conquista del Río de la Plata, Ediciones Comuneros, pp. 29-48, Asunción, 1980<br />
<strong>30 </strong>Para las citas uso la versión con estudio preliminar de Enrique de Gandía: Ruy Díaz de Guzmán, La Argentina, Librería Huemul, Buenos Aires,  1974<br />
<strong>31 </strong>Ruy Díaz de Guzmán, Anales del descubrimiento, población y conquista del Río de la Plata, Ediciones Comuneros, Asunción, 1980<br />
<strong>32 </strong>Idem, pag. 102<br />
<strong>33 </strong>Beatriz Patti, La instalación de Pedro de Mendoza&#8230;, op. cit, 1993<br />
<strong>34 </strong>Mariano Pelliza, La crónica de Buenos Aires, en: Censo General de Población, Edificación, Comercio e Industrial de la Ciudad (1887), pp. 5-56, Compañía Sudamericana de Billetes de Banco, Buenos Aires, 1889<br />
<strong>35 </strong>Luego aparecieron los estudios realizado por Roberto Lehmann-Nitsche sobre los manuscritos del diario de Schmidel<br />
<strong>36 </strong>Eduardo Madero, Historia del puerto de Buenos Aires, edición del autor, Buenos Aires, 1892; usamos para comodidad la publicada por Ediciones Buenos Aires en 1939<br />
<strong>37 </strong>Idem, pags. 146-147<br />
<strong>38 </strong>A. Cardoso, Buenos Aires&#8230; (1911), op. cit.<br />
<strong>39 </strong>Idem, pag. 369<br />
<strong>40 </strong>A. Cardoso, El Río de la Plata desde&#8230; (1915), op. cit.<br />
<strong>41 </strong>Paul Groussac, Mendoza y Garay&#8230; (1916), op. cit.<br />
<strong>42 </strong>Idem, pag. 191<br />
<strong>43 </strong>Idem, pag. 193<br />
<strong>44 </strong>Antonio A. Romero, Un fuerte desconocido por los historiadores de Buenos Aires, Actas del Congreso Internacional de Americanistas, vol. I, pp. 633-663, Establecimiento Tipográfico R. Carroni, Roma, 1928; el texto fue presentado en 1926<br />
<strong>45 </strong>Lo dejó sentado Mariano de Vedia y Mitre en su libro, Pedro de Mendoza&#8230;, op. cit, (1980)<br />
<strong>46 </strong>Comisión Oficial, op. cit (1941)<br />
<strong>47 </strong>José Torre Revello, La fundación y despoblación&#8230;, op. cit. (1937); La expedición de Don Pedro de Mendoza y la fundación de Buenos Aires, Anales de la Sociedad Científica Argentina, Tomo CXXIII, 1936<br />
<strong>48 </strong>Serafim Leite, Un cronista desconocido de la conquista del Río de la Plata: Antonio Rodríguez (1535-1553), XXVI Congreso Internacional de Americanistas, vol. II, pp. 168-180, 1935, Madrid; también en La Prensa, 19 de septiembre 1937, 2ª. sección<br />
<strong>49 </strong>Guillermo Madero, Historia del puerto de Buenos Aires, Edición del autor, Buenos Aires, 1955<br />
<strong>50 </strong>Idem, pag. 16<br />
<strong>51 </strong>Raúl A. Molina, El curso de los ríos Paraná y Luján en la cartografía primitiva, Historia no 4, pp. 83-111, 1956<br />
<strong>52 </strong>Andrés Millé, La cuenca del Plata. Antecedentes para su historia, Buenos Aires, Emecé Editores, Buenos Aires, 1972<br />
<strong>53 </strong>Guillermo Furlong, ¿Donde estuvo situada la Buenos Aires de Pedro de Mendoza?, en: Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1968 y  “La primera fundación de Buenos Aires”, en Todo es Historia, Buenos Aires, 1973<br />
<strong>54 </strong>C. Rusconi, op. cit. (1928, 1940, 1956)<br />
<strong>55 </strong>José María Rosa, La Primera Buenos Aires, en: Historia del revisionismo y otros ensayos, Editorial Merlín, 1936, Buenos Aires<br />
<strong>56  </strong>Silvio Zabala, Orígenes de la colonización en el Río de la Plata, El Colegio de México, 1977, México; pag. 545 y sigs.<br />
<strong>57 </strong>Idem. Pag. 546<br />
<strong>58 </strong>R. Zabala y E. de Gandía, Historia de la Ciudad&#8230; (1936), op. cit.<br />
<strong>59 </strong>B. Patti, op cit. (1992)<br />
<strong>60  </strong>M. de Vedia y Mitre, op. cit. (1980)<br />
<strong>61 </strong>Enrique de Gandía, Historia de Alonso Cabrera y de la destrucción de Buenos Aires en 1541, Librería Cervantes, 1936, Buenos Aires<br />
<strong>62 </strong>Ibidem, p. 120-121<br />
<strong>63 </strong>Ibidem, p. 139; Mendoza abandonó Buenos Aires el 22 de abril de 1537 y falleció el 23 de junio en alta mar<br />
<strong>64 </strong>Daniel Schávelzon, La Arqueología urbana en la Argentina. Buenos Aires, CEAL, 1992. Véanse allí la descripción de las excavaciones en Lezama<br />
<strong>65 </strong>D. Schávelzon, La arqueología&#8230; (1992), pags. 37-77<br />
<strong>66 </strong>P. Groussac, Mendoza y Garay&#8230;, op. cit (1916)<br />
<strong>67 </strong>Ibidem.<br />
<strong>68 </strong>Ibidem.<br />
<strong>69 </strong>B. Patti op. cit. (1992)<br />
<strong>70 </strong>B. Patti, op. cit. (1993)<br />
<strong>71 </strong>E. Madero, El puerto de &#8230;, op. cit., (1939)<br />
<strong>72 </strong>La biografía de Thomas pueden verse en José Torre Revello, La fundación&#8230;, op. cit, (1936), pp. 169-173<br />
<strong>73  </strong>E. Madero, Op. cit., p. 147<br />
<strong>74 </strong>Idem.<br />
<strong>75 </strong>Fermín Eleta, La Armada de Don Pedro de Mendoza y el puerto y pueblo de Nuestra Señora de Buenos Aires. Nuevo enfoque, Boletín del Centro Naval  nº  670, 1967<br />
<strong>76 </strong>A. Romero, Fundación de la ciudad&#8230;, op. cit. , pp. 637-638<br />
<strong>77 </strong>Ibidem, pp. 640- 641<br />
<strong>78 </strong>Ibidem, pag. 655<br />
<strong>79 </strong>Raúl Molina, Quiénes fueron los verdaderos fundadores de Buenos Aires, Historia no. 1, pp. 29-39; El curso de los ríos Paraná y Luján en la cartografía primitiva, Historia no. 4, pp. 83-111, 1955; El antiguo Puerto de invernada de Buenos Aires y el asiento de Pedro de Mendoza, Historia no. 9, pp. 8-27, 1957<br />
<strong>80 </strong>Ibidem.<br />
<strong>81 </strong>Molina refiere: “Existen numerosos testimonios del tiempo de Garay, en que se da el nombre de isla a una pequeña colina poblada de árboles, tales, la famosa isla del gato, la isla del guaraní, etc. El señor Gandía, en su historia de Buenos Aires, ha confundido esta lengua de tierra con una isla, del mismo modo que el Dr. Aníbal Cardoso en su Buenos Aires en 1936”.<br />
<strong>82 </strong>Ibidem.<br />
<strong>83 </strong>A. Romero, Op. cit. (1928)<br />
<strong>84 </strong>Ibidem.<br />
<strong>85  </strong>Juan José Carabelli, Contribución al estudio del curso del Riachuelo, Boletín de Obras Públicas, vol. XVI, no. 1,  pp. 191-215, 1916, Buenos Aires</p>
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		<title>Aspectos geológicos del fondo del valle de la cuenca inferior del Río Matanza-Riachuelo</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Oct 2007 00:22:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Tchilinguirian</dc:creator>
				<category><![CDATA[Informes Geológicos]]></category>

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		<description><![CDATA[Una contribución a la primera fundación de la Ciudad de Buenos Aires OBJETIVOS PLANTEADOS El presente estudio tiene el objetivo de interpretar la paleogeografía de los últimos 500/600 años de la cuenca inferior del Riachuelo –Matanzas a partir de datos geológicos y cartográficos-históricos de la ciudad de Buenos Aires. MÉTODO DE TRABAJO Método de trabajo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><strong><em>Una contribución a la primera fundación<br />
de la Ciudad de Buenos Aires</em></strong></p>
<p align="justify"><strong>OBJETIVOS PLANTEADOS<br />
</strong>
</p>
<p align="justify">El presente estudio tiene el objetivo de interpretar la paleogeografía de los últimos 500/600 años de la cuenca inferior del Riachuelo –Matanzas a partir de datos geológicos y cartográficos-históricos de la ciudad de Buenos Aires.<span id="more-199"></span></p>
<p align="justify"><strong>MÉTODO DE TRABAJO</strong></p>
<p align="justify"><strong>Método de trabajo en los aspectos ligados a la cartografía-histórica</strong></p>
<p align="justify">Las tareas cartográficas constaron de los siguientes pasos:</p>
<blockquote>
<p align="justify">1) Recopilación de cartografía histórica,<br />
2) Georeferenciación de planos antiguos y<br />
3) Digitalización de la línea de costa que se indican en los diferentes planos antiguos.</p>
</blockquote>
<p align="justify">Una vez recopilados los planos y mapas antiguos los mismos fueron transformados en formato digital.  Posteriormente los mismos fueron georeferenciados con el programa de computación ENVI. El mismo permite rectificar y referenciar en coordenadas planas o geográficas los antiguos mapas históricos. El sistema de proyección utilizado fue en coordenadas geográficas y con datum en el sistema WGS 84. Para cumplir con dicha tarea se tomaron 30 puntos con GPS en cruces de calles y en sitios que se podían identificar en los planos antiguos y actuales.</p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_01.jpg" alt="geo3_01.jpg" /><br />
Figura 1. Area de estudio y geomorfología (Escala regional)
</p>
<p align="justify">Se georeferenciaron planos de diferentes fechas con el fin de poder comparar diferentes situaciones de la línea de costa a lo largo del tiempo.</p>
<p align="justify">Una vez georeferenciados los diferentes planos, los mismos fueron interpretados desde un punto de vista geomorfológico con el fin de interpretar la evolución geomorfológica de la desembocadura del río Matanzas-Riachuelo.</p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_02.jpg" alt="geo3_02.jpg" /><br />
Figura 2. Area de estudio y geomorfología (Escala mas grande)
</p>
<p align="justify"><strong>Método de trabajo en los aspectos geológicos</strong></p>
<p align="justify">Las tareas geológicas constaron de las siguientes etapas:</p>
<blockquote>
<p align="justify">1) Recopilación bibliográfica,<br />
2) ejecución de sondeos y descripción de perfiles y<br />
3) Interpretación paleoambiental y mapeo geológico.</p>
</blockquote>
<p align="justify">Los antecedentes recopilados fueron mapas (Rimoldi 2001; Schnack et al. 2005) y estudios geológicos-geográficos de interés (Frenguelli 1933, De Gandia 1936,  Nágera 1936, Tapia 1937, Dirección de Minería 1941, Artaza 1943; Frenguelli 1950, 1955 y 1957, Groeber 1961, EASNE 1973, Fidalgo et al. 1973 y 1975, Rolleri 1975; Fidalgo y Tonni 1978, Fidalgo 1979, Iriondo y Scotta 1979, Guida y González 1984, Cortelezzi et al. 1992, Parker y Marcolini 1992, Yrigoyen 1993, Holocwan 1995, Cavallotto et al. 2004, Cavallotto y Violante 2005, Fucks y De Francesco,2003).</p>
<p align="justify">Una de las fuentes de datos mas importante consistió en las perforaciones realizadas por Tecnoconsult S.A entre los años 1970 y 1983. Las mismas fueron recopiladas en un estudio realizado por el SEGEMAR (Rimoldi 2001) y re analizadas en el presente trabajo.</p>
<p align="justify">La segunda etapa consistió en las tareas de campo con el objetivo de recabar información de primera fuente. Para ello se ejecutaron 10 sondeos y calicatas someras (&lt; 3 metros) por medio de retroexcavadoras, barrenos manuales y neumáticos. Las descripciones de las perforaciones abarcaron aspectos como ser el textura de los sedimentos, color, estructuras sedimentarias y edáficas. Dos grandes calicatas (P1 y P2) de 4 m2 de superficie y 2,6 y 3,7 m de profundidad se excavaron por medio de retroexcavadora (Fig 3). Las coordenadas de las calicatas son 34º 37´ 48´´  y 58º 22´ 00.8´´ y  la calicata 2: 34º 37´ 47´´  y 58º 22´ 1.5¨.</p>
<p align="justify">La tercera etapa involucró el mapeo y la interpretación geológica de los sondeos. En base a esta información y de la derivada del análisis geomorfológico a nivel regional se elaboró una interpretación del modelo de evolución paleogeográfica de la cuenca.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_03.jpg" alt="geo3_03.jpg" /><br />
Figura 3. Ejecución de calicatas y perfiles
</p>
<p align="justify"><strong>RESULTADOS</strong></p>
<p align="justify"><strong>Paisaje del Valle inferior del Río Matanzas-Riachuelo</strong></p>
<p align="justify">El paisaje de la cuenca inferior del Riachuelo-Matanzas se puede dividir en tres sectores desde el punto de vista geomorfológico: el fondo valle, las barrancas y los terrenos elevados.</p>
<p align="justify">Las barrancas son las pendientes que limitan al valle con los terrenos mas elevados. Las mismas limitan al valle del Matanza-Riachuelo por el borde sur y norte. En el Parque Lezama o al sur de la estación ferroviaria de Constitución se puede observar la barranca de la margen norte del valle del Riachuelo. Las mismas han sido perfiladas y en parte suavizadas como resultado de la excavación y relleno durante la construcción de las calles y viviendas.</p>
<p align="justify">El fondo del valle ocupa un área deprimida, plana y anegadiza. Presenta una cota aproximadamente de 5 metros sobre el nivel del mar y llega a presentar un ancho de 6,1 km en la zona de la desembocadura; es decir entre la barranca de Parque Lezama en su limite norte y las elevaciones ubicadas en Lanús en el limite sur. Actualmente gran parte del valle ha sido rellenado en forma artificial debido a la urbanización. Previamente a la urbanización, el fondo del valle del Riachuelo era una zona anegadiza e inundable (Nágera, 1947). Las inundaciones ocurrían de dos formas: ya sea por la entrada de las aguas del Río de La Plata a partir de las sudestadas como por las eventuales e intensas precipitaciones en la cuenca del Rió Matanzas. Por ser una zona poco apta para la urbanización, la misma fue urbanizada preferentemente luego del año 1870.</p>
<p align="justify"> Los barrios de La Boca y Barracas, han sido construidos sobre diferentes tipos de materiales rellenados por el hombre (tosca, escombros, ladrillos, etc.). Debido a ello los rasgos originales del paisaje actualmente no se observan. Sin embargo hay dos formas de poder tener una idea indirecta del paisaje. Una de ella es analizando los antiguos planos. Según el plano realizado en 1850 de la ciudad por Sourdeaux se observa que el antiguo curso del Riachuelo, aguas arriba de La Vuelta de Rocha, registraba sinuosidades, meandros, lagunas semicirculares y barras de desembocadura (Fig. 4). Gran parte de estas geoformas de origen aluvial  han sido rellenadas, rectificado y el curso canalizado, perdiendo su hábito original el cual era meandroso.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_04.jpg" alt="geo3_04.jpg" /><br />
Figura 4. Meandros presentes en el cauce del Riachuelo
</p>
<p align="justify">Otra forma de interpretar el paleopaisaje de la desembocadura del Matanzas es por medio de la observación y análisis de otras cuencas hidrográficas ambientalmente semejantes que se ubican cerca como ser el Río Sarandi (Fig. 5) o los ríos Reconquista y Río Lujan (Figs 6 y 7). En la zona de la cuenca inferior de los sistemas fluviales mencionados se ubican geoformas fósiles que pueden brindar una idea indirecta del tipo de morfología que presentó la antigua desembocadura del Matanzas-Riachuelo. Una de las geoformas mas destacables es la antigua playa compuesta por varios cordones litorales dispuestos en forma continua (Figs 5, 6 y 7). En la zona del río Reconquista y Lujan la antigua playa de cordones tiene 5 km. de largo y ocupa toda la cuenca inferior de estos sistemas fluviales. Cada cordón litoral  constituye una pequeña elevación de 0,6 m, y que tiene un ancho de 50 m a 400 m. Cada cordón es alargado en sentido NO-SE y están compuestos por arenas finas masivas seleccionadas. Entre cada cordón litoral hay una zona relativamente mas deprimida e inundable en donde se forman pantanos. En la zona de Sarandi o Maciel, los antiguos cordones también están presentes y tienen una dimensión de 60 a 100 m de ancho (Fig. 5). Por ende cabría de esperar que en la zona de la cuenca inferior del Riachuelo-Matanzas también se presenten sepultados por los rellenos antrópicos.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_05.jpg" alt="geo3_05.jpg" /><br />
Figura 5. Geomorfología costera actual en la zona de la desembocadura del Riachuelo-Maciel
</p>
<p align="justify">Se interpreta que los antiguos cordones litorales son antiguas barras de playa que se forman a partir del oleaje. En este sentido se puede argumentar que los antiguos cordones marcan la posición de antiguas líneas de costa entre el Continente y el Río de la Plata. De esta forma los cordones ubicados mas cercanos al Río de la Plata son de edad mas reciente y los mas lejanos son mas antiguos.</p>
<p align="justify">Otra geoforma fósil de origen litoral que se ubica en la desembocadura del Río Luján y Reconquista son las antiguas planicies de marea (actualmente cegadas de sedimentos y vegetación). Estas se ubican al suroeste de los antiguos cordones (Figs. 6 y 7). Estas geoformas, cuando eran activas, fueron zonas restringidas y protegidas de la acción del oleaje. Además eran inundables diariamente por la acción de las mareas y en ellas tenia lugar la depositación de sedimentos finos, como ser arcillas y limos.</p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_06.jpg" alt="geo3_06.jpg" /><br />
Figura 6. Antigua geomorfología costera en la zona de El Cazador, Escobar.</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_07.jpg" alt="geo3_07.jpg" /><br />
Figura 7. Antigua geomorfología costera en la zona  de la cuenca inferior del Rio Lujan (Otamendi).
</p>
<p align="justify">Es imposible pensar en identificar estas paleoformas litorales en los antiguos mapas de la ciudad de Buenos Aires, sin embargo, como se dijo es de esperar encontrarlos, si las mismas se desarrollaron en las cuencas hidrográficas lindantes. Esta hipótesis esta sustentada en que todas las cuencas de la zona litoral del NE del Conurbano Bonaerense tuvieron que presentar una evolución geomorfológica similar.</p>
<p align="justify">A partir de los antiguos mapas, se puede obtener otros datos morfológicos costeros como ser la forma que presentó la misma y la dirección y sentido que presentaba el antiguo curso del Riachuelo. En los planos realizados por en la Primera y Segunda Audiencia de Buenos Aires (1661-1672) y por Ozores en el año 1708 (Fig. 8), se observa que el último tramo del curso del Riachuelo drenaba con una dirección distinta a la actualidad, es decir con dirección casi norte-sur y con sentido norte (actualmente es este-oeste). Ello es interpretado por el efecto que originaba la deriva litoral en la desembocadura del Riachuelo (Herrera 1993 en Holocwan 1995). La deriva litoral es un proceso geomórfico que se ubica en zonas litorales con oleaje oblicuo a la costa. Constituye el transporte de sedimentos (arena) por tracción-saltación a lo largo de la costa del Río de La Plata hacia el NO (Marcomini y López 2004). La misma es originada por la acción del oleaje sobre la costa Rioplatense que provoca el movimiento de resaca de partículas en la zona de playa. La deriva se hace presente con mayor magnitud durante las tormentas (sudestadas) cuando la acción del oleaje es mayor. Otros planos antiguos de la Ciudad de Buenos Aires, como los mapas de Domingo de Petrarca (año 1729); Bermúdez (año 1713) muestran también que la desembocadura del Riachuelo se ubica cerca de Parque Lezama, es decir al norte de la actual desembocadura.</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_08.jpg" alt="geo3_08.jpg" /><br />
Fig. 8. Mapas de 1792 Primera Audiencia de Buenos Aires.
</p>
<p align="justify">En conclusión se puede argumentar que el antiguo delta del Riachuelo era pequeño, y que el mismo era asimétrico, con una mayor sedimentación deltáica al norte del valle. El cauce era derivado al norte por la formación de una espiga, que se desarrollaba y progradaba hacia el norte en la margen derecha del antiguo Riachuelo.</p>
<p align="justify">En el mapa de 1792 y 1817 el Riachuelo forma un nueva desembocadura mas directa al Río de la Plata. Esta nueva desembocadura corta transversalmente la barra de acresión litoral (espiga) y el antiguo cauce derivado del Riachuelo comienza a ser abandonado y se colmata de sedimentos. Posteriormente este arroyo minimizado se llamaría ¨arroyo del Pozo¨ (Fig.  9 y 26). El nuevo canal del Riachuelo se habría ubicado a 400 m al SO y según  la descripción de Holocwan (1993) se desarrollo en 1786 luego de una tormenta con el nombre de ¨Boca del Trajinista¨. Se interpreta que el proceso de abandono del arroyo del Pozo es un proceso natural y recurrente en este tipo de deltas derivados. En los mismos, los canales derivados al norte son inestables puesto que escurren contra la pendiente regional del Rió de la Plata, la cual es en sentido contrario a la deriva.</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_09.jpg" alt="geo3_09.jpg" /><br />
Fig. 9. Mapas antiguos que permiten interpretar que el curso del Riachuelo derivaba al norte. Jose Bermudez en 1708 y 1713
</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">Los elementos del paisaje que se acaban de analizar (antiguos cordones litorales, cause derivado, delta asimétrico) permite afirmar que el Riachuelo nunca construyó un delta importante. El mismo siempre fue modificado por la acción costera y litoral del Río de La Plata. Este tipo de deltas son los denominados de tipo ¨destructivo¨ y con forma cuspidal asimétrica.</p>
<p align="justify">De esta forma, se interpreta que la arena trasportada por la deriva litoral del Río de la Plata fue siempre mayor que la carga sedimentaria transportada por el río Matanzas. En consecuencia el río cambio su dirección a favor de la deriva que fue y es hacia el NO. En consecuencia el antiguo curso del Río Matazas-Riachuelo  siempre presentó efectos de la deriva litoral en la desembocadura.  En base a estos argumentos se plantea la hipótesis que hace 500-600 años el Riachuelo constituida un curso de agua derivado al norte y donde la acción del oleaje del Rió de la plata era un proceso importante en la configuración de la antigua línea de costa.</p>
<p align="justify">Los terrenos elevados, es la tercera unidad fisiográfica el área de estudio. Los mismos se ubican al norte y al sur de las pendientes y barrancas que limitan el valle del Matanza-Riachuelo. Son zonas que tienen entre 20 a 25 m de altura con respecto al fondo del valle del Matazas –Riachuelo. Son zonas con un relieve ondulado, con interfluvios de pendientes suaves y valles de origen fluvial que escurren las aguas hacia los terrenos bajos como ser el fondo del valle del Riachuelo o el Río de la Plata.  Los terrenos elevados tambien han sido denominados como ¨Pampa Alta¨, ¨Meseta Pampeana¨ o Terraza Alta¨ (Frenguelli 1933 y 195, Yrigoyen 1993, Rolleri 1975). En sentido geomorfológico realmente corresponde a una Planicie de Loess disectada por valles fluviales.</p>
<p align="justify"><strong>Geología</strong></p>
<p align="justify">En el presente trabajo, los estudios geológicos se aplican preferentemente al estudio de los sedimentos ubicados en el valle del Riachuelos Matanzas. El estudio geológico permite, junto con la geomorfología brindar hipótesis sobre la evolución de la baja cuenca. De esta forma, al comprender la evolución del paisaje a lo largo del tiempo se puede tener una idea mas acertada de cómo fue la configuración de la línea de costa hace 500 y 600 años atrás.</p>
<p align="justify">Para realizar dicha tarea y como se había mencionado anteriormente, el estudio geológico necesita de información de las características (propiedades), la edad y las condiciones hidrodinámicas en las que se depositaron. Para recabar esta información se analizaron una serie de sondeos extendidos por la zona de estudio (Fig. 10) . en donde se describen los sedimentos en fusión de la profundidad (Figs. 17 a 20).</p>
<p align="center"><a href="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_10.jpg" rel="shadowbox[post-199];player=img;" target="_blank" title="Ampliar"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_10.miniatura.jpg" title="geo3_10.jpg" alt="geo3_10.jpg" /></a><br />
Fig. 10 Ubicación de sondeos (Picar imagen para ampliar)</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_11.gif" alt="geo3_11.gif" /><br />
Fig. 11</p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_12.gif" alt="geo3_12.gif" /><br />
Fig. 12</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_13.gif" alt="geo3_13.gif" /><br />
Fig. 13</p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_14.gif" alt="geo3_14.gif" /><br />
Fig. 14</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_15.gif" alt="geo3_15.gif" /><br />
Fig. 15</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_16.gif" alt="geo3_16.gif" /><br />
Fig. 16</p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_17.gif" alt="geo3_17.gif" /><br />
Fig. 17</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_18.gif" alt="geo3_18.gif" /><br />
Fig. 18</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_19.jpg" alt="geo3_19.jpg" /><br />
Fig.19</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_20.gif" alt="geo3_20.gif" /><br />
Fig. 20
</p>
<p align="justify">Al analizar todas los sondeos se destaca la presencia de varios tipos de sedimentos. Cada uno de los mismos representa un ambiente de sedimentación particular que ofrece una idea indirecta del paleoambiente litoral –fluvial de la desembocadura del Riachuelo.</p>
<blockquote><p>a- Sedimentos limo arcillosos, arcillas duras castañas, calcáreas.<br />
b- Sedimentos arcillosos, masivos, verdes o azules<br />
c- Sedimentos arcillo-arenosos negros<br />
d- Sedimentos arenosos amarillentos, masivos con o sin conchillas<br />
e- Sedimentos arenosos laminados finamente con arcillas verdes<br />
f- Sedimentos arcillosos masivos, castaños, azules o verdes.<br />
g- Sedimentos arenosos oscuros con estructuras edáficas<br />
h- Sedimentos arcillosos oscuros con estructuras edáficas<br />
i- Relleno antrópico</p></blockquote>
<p align="justify">Todos sedimentos afloran (Fig. 21) salvo el que esta enumerado con 2 y 3. Estos últimos se encuentran cubiertos.</p>
<p align="justify"> <a href="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_21.jpg" rel="shadowbox[post-199];player=img;" target="_blank" title="Ampliar"></a></p>
<p style="text-align: center"><a href="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_21.jpg" rel="shadowbox[post-199];player=img;" target="_blank" title="Ampliar"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_21.miniatura.jpg" alt="geo3_21.jpg" /></a></p>
<p align="center">Fig. 21. Tipo de sedimentos entre hasta 2 m de profundidad por debajo del relleno antropico.<br />
(Picar para ampliar)
</p>
<p align="justify">A continuación se describirán cada tipo de sedimentos:</p>
<p><strong>A) Sedimentos limo-arcillosos, arcillas duras castañas, calcáreas</strong></p>
<p><em>Ubicación</em></p>
<p align="justify">Estos sedimentos afloran en las barrancas que lindan al valle del Riachuelo y en los terrenos altos de la ciudad de Buenos Aires (Fig. 21). También se encuentran debajo del relleno sedimentario del Riachuelo, a diferentes profundidades. En el sector de la actual desembocadura se ubica a -20 m de profundidad y en sectores cercanos al Parque Lezama y casa Amarilla a 4 a 5 m de profundidad.</p>
<p align="justify">Estos sedimentos son duros, tienen alta capacidad portante y están compuestos por limos arcillosos o arcillas duras de color castaño claro o oscuro. Tienen una estructura en bloques medios o finos y duros. También son denominados ¨toscas´ por que en algunos sectores se encuentran cementados y endurecidos por material calcáreo.</p>
<p align="justify"><em>Ambiente sedimentario y edad</em></p>
<p align="justify">Estos sedimentos pertenecen al ¨Pampeano¨ y genéticamente son sedimentos que fueron acumulados por  la acción  eólica y edafizados bajo condiciones bioclimáticas de estepa o praderas. Genéticamente, este tipo de sedimentos se lo conoce como ¨Loess¨ o ¨Sedimentos Loéssicos¨ (Teruggi 1957 y Zarate y Blassi 1990). Son de edad Pleistocena y constituyen el material geológico sobre el que se modela el paisaje del NE Bonaerense.</p>
<p align="justify"><strong>B) Sedimentos arcillosos, masivos, verdes o azules</strong></p>
<p align="justify"><em>Ubicación y litología</em></p>
<p align="justify">Los mismos no afloran y se los reconoce en profundidad en los sondeos. En la desembocadura del Riachuelo, a la altura de Puente Pueyrredón, la unidad muestra mayor espesor (33,4 m; Dirección de Geología y Minas, perforación Puente Pueyrredón, 1941 y 1937, Fig. 19). La misma está conformada por arcillas con capas de arenas arcillosas verdes o arcillas verdes muy plásticas en húmedo y duras en seco. También, estas arcillas están formadas por conchillas y conchillas con arcillas (Duclot, 1901). Generalmente se encuentran húmedas o saturadas por lo que son muy plásticas.  Se apoyan en forma erosiva sobre las ¨toscas¨ de la F. Pampeano e incluso sobre las “arenas puelches” del Plioceno en otras zonas de estudio (Pereyra et al. 2003).</p>
<p align="justify">Estos sedimentos también se los reconoce en el subsuelo de los diferentes valles inferiores de los ríos Reconquista, Luján (Fucks y De Francesco 2003), de la Cruz, Areco y Arrecifes.</p>
<p align="justify"><em>Antecedentes</em></p>
<p align="justify">Los sedimentos arcillosos han recibido diferentes denominaciones por parte de diferentes autores. En el esquema original se los denominó “Querandinense” (Ameghino, 1908). Posteriormente Fidalgo (1973), para la zona de la Pampa Deprimida, los asignó a la Formación Destacamento Río Salado, si bien en facies más gruesas.</p>
<p align="justify"><em>Ambiente sedimentario y edad</em></p>
<p align="justify">Se interpreta que las arcillas son de origen marino y fueron depositados cuando el nivel del mar era mas alto que en la actualidad. Son sedimentos acumulados en aguas tranquilas, con ambientes restringidos donde el movimiento del fondo es escaso. Pueden representar tanto como sedimentos acumulados en el fondo de antiguos estuarios por debajo de la acción del oleaje. También pueden haber sido depositados en antiguas planicies mareales y albúferas cuando el nivel del mar ascendía desde el ultimo máximo glacial.</p>
<p align="justify"><strong>C) Sedimentos arcillosos negros y areno-arcilloso</strong></p>
<p align="justify"><em>Ubicación y litología</em></p>
<p align="justify">Cubriendo a las arcillas verdes reconocidas en las perforaciones del Riachuelo (Fig. 19) se presentan arcillas negras o arenas arcillosas. Las mismas tampoco afloran y solamente se las reconoce a partir de perforaciones. Tienen 10 m de espesor  y se hacen mas espesas hacia la zona del río de la Plata y se acuñan hacia la desembocadura del Riachuelo.</p>
<p align="justify"><em>Ambiente sedimentario y edad</em></p>
<p align="justify">Se interpreta que estos depósitos tienen una mayor energía de depositación que los de las arcillas verdes marinas descriptos anteriormente. Ello podría ser explicado por varias causas, una de ellas por la mayor influencia del aporte de arena del río Paraná, el cual avanza y prograda hacia el Atlántico luego del 6.000 A.P. Se interpreta que estos sedimentos corresponden al inicio de las facies regresivas, es decir entre 4000 y los 2000 años. A.P</p>
<p align="justify"><strong>D) Depósitos arenosos , areno limosos, masivos, amarillentos</strong></p>
<p align="justify"><em>Ubicación y litología</em></p>
<p align="justify">Las arenas se ubican en casi toda la cuenca inferior del Matanzas –Riachuelo y se presentan entre los 10 m de profundidad y la superficie. En algunos casos están cubiertas por arcillas verdes o castañas.</p>
<p align="justify">Las arenas son masivas, de tamaño fino a medio, de composición cuarzosa. También se presentan con texturas areno limosas. La estructura del depósito es masiva.</p>
<p align="justify">Los depósitos arenosos generalmente alcanzan hasta 2 m de espesor, si bien extraordinariamente pueden superar 10 m y se apoyan sobre el “querandinense”  o las arcillas oscuras (Fig. 19) que se describieron anteriormente. En la zona de estudio, los mismos presentan fragmentos de conchillas con diverso estado de conservación entre los 4 a 6 m de profundidad.</p>
<p align="justify"><em>Ambiente sedimentario, edad y correlaciones</em></p>
<p align="justify">Se interpreta que las arenas son depositadas bajo condiciones litorales. Las arenas corresponderían a antiguos depósitos de cordones marinos y estuáricos, formados por la acción del oleaje durante la fase regresiva del nivel del mar.</p>
<p align="justify">Aunque actualmente no se puede observar los cordones en el valle inferior del Matanzas-Riachuelo, indudablemente estos debieron haber existido por lo que se ha comentado en el capitulo de ¨paisaje¨ del presente estudio. Otra forma de poder interpretar indirectamente la presencia de los mismos es por medio del relevamiento topográfico realizado por Obras Sanitarias de la Nación en cada esquina del Barrio de la Boca. Las alturas de este estudio topográfico fueron tomadas en el fondo de zanja donde se iría a colocar los entubamientos y sobre la superficie del terreno. Estos puntos acotados al ser analizados e interpolados pueden derivar en un plano de curvas de nivel que indican los sectores relativamente mas elevados y mas deprimidos (Fig. 22). A partir de este plano se registra una serie de elevaciones y depresiones alargadas con dirección NO-SE. Esta dirección coincide con la dirección que presentan las crestas de los cordones litorales en la zona de Sarandi, la planicie costera en Quilmes y los que se ubican en la cuenca baja del Rio Reconquista y Lujan. Por ello se puede plantear la hipótesis que el plano de la fig. 22 puede representar indirectamente la topografía original del terreno del valle del Riachuelo.</p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_22.jpg" alt="geo3_22.jpg" /><br />
Fig. 22
</p>
<p align="justify">Los cordones litorales han sido datados en diferentes sitios y por diferentes autores por 14C, ocupando un rango de edad que va entre los 7 y 2,5 Ka (Pereyra et al., 2003; Cortelezzi et al. 1992). Estos depósitos fueron llamados “Platense marino” o F. La Plata  por diversos autores en otros sitios lejanos de la provincia de Buenos Aires. Hidalgo (1973) denomina a los sedimentos de la regresión en la desembocadura del río Salado como Fm. Las Escobas. Este autor diferencia dos miembros, uno inferior, esencialmente bioclástico (Mb. Co. de la Gloria) y uno superior, arenoso (Mb. Canal 18).</p>
<p align="justify">Según, Yrigoyen (1992), Cortelezzi (1992) y Cavalloto y Violante (2005), los sedimentos de la F. La Plata corresponden a los sedimentos depositados durante la regresión marina. Se los conoce con el nombre de ¨Platense¨. Yrigoyen (1992) y su edad se estima entre 6.000 a 2.900 años A.P.</p>
<p align="justify">Sin embargo es importante aclarar que los cordones estuarios todavía continúan formándose, tal como se ilustra en la figura 5. Holocwan (1995) menciona la formación de los mismos al norte de la Dársena de Propanos en la zona de Dock Sud, desde 1964. Por lo tanto, los cordones mas antiguos y ubicados lejos de la costa del Rió de la Plata pueden presentar edades de 6.000 años A.P ,mientras que los cordones de edad mas reciente se ubican en posiciones mas cercanas a la línea de costa actual.</p>
<p align="justify"><strong>E) Sedimentos arenosos laminados con arcillas verdes</strong></p>
<p align="justify"><em>Ubicación</em></p>
<p align="justify">Este tipo de sedimentos se presentan sobre las arenas amarillentas en algunos sectores de la cuenca. Se los identifica en dos calicatas realizadas (Fig.19) al sur de Parque Lezama. En el perfil P1 (Fig. 19) se identificaron las arenas amarillas intercaladas con láminas de arcillas entre 2 y 2,6 m de profundidad. En P2 (Fig. . 19) se identificó limos arenosos castaños o verdes interdigitados con arenas finas amarillas hasta los 2.8 a 3.7 m. Las laminas de arcillas son finas (1mm a 5 mm), continuas y paralelas.</p>
<p align="justify"><em>Ambiente sedimentario y edad</em></p>
<p align="justify">Se interpreta que la laminación es producto de la participación de dos tipos de sedimentación: decantación en aguas quietas y tracción en aguas con corriente. Se interpreta que este tipo de ambiente se presenta en las zonas con dinámica fluvial y mareal, en donde las crecientes sedimentan inicialmente las arenas y posteriormente las aguas decantan arcillas. Este tipo de ambientes pueden corresponder a los sitios ubicados entre los pantanos laterales (típicamente arcillosos) y los albardones fluviales (arenosos). Se interpreta que la edad de los mismos corresponde a los últimos 1000 a 500 años.</p>
<p align="justify"><strong>F) Arcillas verdes-azules o castañas</strong></p>
<p align="justify"><em>Ubicación y litología</em></p>
<p align="justify">Se ubica por encima de las arenas amarillentas en algunos sectores de la cuenca. (sondeos Barraca Peña, Parque Lezama, Olavaria y Brandsen). Los mismos están conformados por arcillas blandas de colores verdosos, azulinos y/o castañas con estructura masiva. Pueden presentar conchillas, pero en menor proporción que las arenas. Tienen entre 0,2 a 4 m (sondeo Barraca Peña), pero preferentemente tienen alrededor de 1 m de espesor. La potencia varia según la zona geográfica y se apoyan sobre las arenas amarillentas.</p>
<p align="justify"><em>Ambiente sedimentario y edad</em></p>
<p align="justify">Se interpreta que estos sedimentos corresponden a antiguas lagunas con aguas sin escurrimiento que ocupaban depresiones en el valle del Riachuelo. Estas depresiones pudieron estar ubicadas entre los antiguos cordones litorales y la barranca o entre esta ultima y los albardones fluviales.  En todos estos ambientes el material fino en suspensión provisto por las inundaciones decanta lentamente formado arcillas. Generalmente estos cuerpos de agua son alimentados de diversas maneras como ser a partir de las inundaciones (Nágera, 1947) causadas a partir de las pleamares de sicigia, las sudestadas, las crecientes del Riachuelo o de los pequeños arroyos que provenían de los terrenos altos de Parque Lezama. Se interpreta que las arcillas verdosas o azuladas corresponden a lagunas algo mas profundas, eutrofizadas y; mientras que las arcillas castañas se asociarían a lagunas mas someras y oxigenadas. Estas ultimas podrían ser interpretadas como antiguas planicies de marea que se desarrollaron en zonas protegidas del oleaje.</p>
<p align="justify">Estos sedimentos se acumulan en forma posterior a las arenas amarillentas masivas , es decir una vez que el antiguo cordón o el cauce se estabiliza y pasa a ser inactivo. Las edades de los mismos son diferentes según la ubicación en la cuenca. Se interpreta que las arcillas ubicadas en la zona del Barrio de La Boca pueden presentar edades menores a los 1000/500 años, una vez que se forma y estabiliza la tierra firme, es decir la playa formada por el cordón litoral.</p>
<p align="justify"><strong>G) Arcillas oscuras con estructuras edáficas</strong></p>
<p align="justify"><em>Ubicación y litología</em></p>
<p align="justify">Se ubican en los sondeos ubicados en las vías de Ferrocarril y la calle Almirante Brown; Olavaria y Brandsen; en la calicata 1. Son arcillas plásticas de color gris oscuro, con estructura en bloques regulares y presencia de trazas de raíces. Tienen entre 0,2 a 0,6 m de espesor y se apoyan con contacto gradual y ondulado sobre las arcillas castañas, azules o verdes.  Están cubiertas por los rellenos antrópicos.</p>
<p align="justify"><em>Ambiente sedimentario y edad</em></p>
<p align="justify">Se interpreta que los mismos corresponden al antiguo suelo del valle Riachuelo desarrollado en zonas deprimidas, arcillosas y mal drenadas. Estos suelos minerales se desarrollan bajo condiciones hidromórficas, con mal drenaje y donde el aporte de sedimentos es escaso. En estos sitios inundados la materia orgánica producto de tarda mas tiempo en descomponerse y en consecuencia se sobreacumula en el perfil del suelo dando como resultado un oscurecimiento de la arcilla que puede alcanzar entre 0,4 a 0,6 m de espesor. Las condiciones de formación son hidromórficas y se desarrollan en sitios parcialmente inundables o con freáticas someras oscilantes y con moderada cantidad de vegetación hidrófila. Estos suelos se habrían desarrollado en pantanos colmatados de vegetación o en las zonas perimetrales y mas someras de las lagunas de la zona. El tiempo de desarrollo de un horizonte A, rico en materia orgánica con un espesor de 15 a 25 cm es de 200 a 500 años.  Por ello se interpreta que la edad del paleosuelo, en la zona de la Boca ronda en los últimos 500 A.P (sector oeste de Barracas) a 100 años (sector NE de la Boca). Por lo tanto el paleosuelo constituye la superficie original sobre la cual se fundaron los barrios actuales.</p>
<p align="justify"><strong>H) Arenas oscuras con estructuras edáficas</strong></p>
<p align="justify"><em>Ubicación y litología</em></p>
<p align="justify">Se ubican generalmente por debajo de los rellenos antrópicos y sobre las arenas amarillentas. Las mismas tienen entre 0,1 a 0,3 m de espesor. El contacto basal es gradual y ondulado.</p>
<p align="justify"><em>Ambiente sedimentario y edad</em></p>
<p align="justify">Se interpreta que las arenas oscuras ubicadas subyacentes al relleno constituyen el antiguo suelo del fondo del valle del Riachuelo. El mismo corresponde a un horizonte rico en materia orgánica que se habría desarrollado bajo condiciones de buen drenaje dando como resultado a suelos de color oscuro a gris oscuro tipo Hapludol Entico. El material originario del mismo corresponde a las arenas de origen litoral o aluvial que se habrían ubicado sobre microelevaciones como ser los antiguos cordones litorales.</p>
<p align="justify">El tiempo de desarrollo de un horizonte A, rico en materia orgánica con un espesor de 15 a 25 cm es de 200 a 500 años.  Por ello se interpreta que la edad del paleosuelo, en la zona de la Boca ronda en los últimos 500 A.P (sector oeste de Barracas) a 100 años (sector NE de la Boca). Por lo tanto el paleosuelo constituye la superficie original sobre la cual se fundaron los barrios actuales.</p>
<p align="justify"><strong>I) Limos orgánicos</strong></p>
<p align="justify"><em>Ubicación y litología</em></p>
<p align="justify">Los mismos se encuentran en los sondeos Almirante Brown 849; Villafañe 357; Brandsen 565. En dichos sondeos los limos orgánicos tienen 5 a 6 m de espesor y se apoyan sobre los sedimentos Pampeanos del Pleistoceno.</p>
<p align="justify"><em>Ambiente sedimentario y edad</em></p>
<p align="justify">Se interpreta que los limos orgánicos corresponden a sedimentos que se acumulan en canales o cauces abandonados que presentan cierto aporte de sedimentos y aguas durante las pleamares y las sudestadas. El material orgánico presente en estos sedimentos derivaría de la vegetación hidrófila y pajonales que crecen en aguas parcialmente estancadas. Se interpreta que los sedimentos de estos sondeos tienen edades históricas y que podrían corresponder al antiguo cauce cegado del Riachuelo Matanzas.</p>
<p align="justify"><strong>J) Rellenos antrópicos</strong></p>
<p align="justify">Los mismos están constituidos por toscas, limos arcillosos, bloques de hormigón y ladrillos. En el capítulo referido a arqueología se detallan este tipo de depósitos originados por el hombre.</p>
<p align="justify"><strong>HISTORIA GEOLÓGICA</strong></p>
<p align="justify"><em>Evolución geológica del Holoceno</em></p>
<p align="justify">La historia geológica del relleno del valle del Riachuelo es compleja debido a que actuaron distintos procesos de sedimentación en forma sucesiva y coetánea a lo largo del Holoceno. El cambio del nivel de base fue la primera causa del cambio de la intensidad de los procesos de sedimentación-erosión y de la posición del la línea de costa. El nivel medio de las aguas no tuvo una altura constante a lo largo del tiempo (Cavallotto el al. 2004) y ello influyó en la antigua posición que tuvo la línea de costa a lo largo del tiempo.</p>
<p align="justify">La historia evolutiva de la cuenca inferior comienza antiguamente, aproximadamente en la época de la antigua gran glaciación. Durante esta etapa, acontecida hace 18.000 a 20.000 años, el nivel del mar esta en su punto mas bajo (-105 m, Guilderson 2000 en Cavalotto 2004). En consecuencia todos los arroyos afluentes al Río de la Plata eran mas largos y se encontraban en posiciones mas profundas que en la actualidad. Bajo estas condiciones, el modelado fluvial fue el primer proceso que tuvo lugar en el paisaje. Durante esta etapa tiene lugar el primer desarrollo del valle del Matanza-Riachuelo. La excavación fluvial en esta zona alcanzó hasta -4 a -33 m (Figs. 14 a 19) de profundidad durante el máximo glacial.</p>
<p align="justify">Posteriormente a la ultima glaciación, el nivel del mar comienza a ascender paulatinamente y la depresión que ocupa el Rio de la Plata comienza a ser inundada por aguas marinas. Según la curva de variaciones relativas del nivel del mar brindada por Cavalotto et al. (2004) el evento regresivo fue discontinuo. El ascenso del nivel del mar fue rápido al principio, para, a partir de los 8.600 años A.P la velocidad de ascenso disminuye alcanzando el máximo transgresivo a los 6.000 años A.P (Cavalotto et al. 2004).</p>
<p align="justify">Durante el nivel de mar alto es donde ocurre la ingresión marina del Holoceno (18.000 a 6000 años A.P). En consecuencia los valles afluentes al Río de la Plata, como ser el del río Lujan , Reconquista y Matanzas se inundan con aguas salobres hasta la cota 6-7 m en el máximo trasgresivo (Cavallotto el al. 2004 y Pereyra et al. 2003 y Fucks y De Francesco 2003). Durante esta etapa los valles afluentes al Río de la Plata se transforman en pequeños estuarios (Herrera 1993 en Holocwan, 1999; Fucks y De Francesco 2003) donde se sedimentan arcillas bajo condiciones anaeróbicas y subácueas (arcillas verdes plásticas). En la cuenca inferior del Río Matanzas, el valle progresivamente se rellena de sedimentos arcillosos y se ensancha en la zona de la cuenca inferior al unirse lateralmente con el valle del arroyo Maciel.</p>
<p align="justify">Posiblemente, durante el máximo de la ingresión (6.000-5.000 A.P), la acción del oleaje en la zona litoral del Rió de la Plata fue importante sobre el continente. La misma erosionaba la barranca del Parque Lezama formando un acantilado y una plataforma de abrasión sobre sedimentos de edad Pleistocena. Posiblemente, la explicación de la relativa rectitud y elevada pendiente de la barranca que mira directamente hacia el río de la Plata sea evidencia del rejuvenecimiento de la pendiente por la acción del oleaje. La plataforma de abrasión producto del retroceso de la barranca podría corresponder a la terraza de tosca ubicada a cota 6 m que se encuentra en algunos sectores a pie de la barranca como en los sondeos de Martin García y Patricios (Fig. 15).</p>
<p align="justify">Posteriormente a la máxima ingresión, el nivel del mar comienza a descender paulatinamente. La consecuencia directa del descenso del nivel del mar  es el retiro del Río de la Plata del antiguo estuario del Río Matanzas-Riachuelo. La evidencia de este hecho es la playa de cordones litorales y sedimentos arenosos que se ubican en la cuenca Inferior. Ello estaría indicando que la desembocadura del río Matanzas progrado (avanzo) hacia el este bajo la acción del oleaje. En resumen se pude argumentar que la formación de la playa de regresión marina se habría formado a partir del descenso del nivel del mar. Según Cavallotto y Violante (2005) y Cavalotto et al. (2004) el descenso desde la máxima ingresión fue discontinuo en cuanto a velocidad. Según el autor, el nivel del mar descendio a la cota + 2,5 m hace 2.900 años A.P aproximadamente. Por lo tanto, en los últimos 2.900 años el mar descendió desde la cota +2,5 m hasta la posición actual  (Tasa de descenso = 0,86 mm/año).</p>
<p align="justify"><strong>Evolución histórica de la Desembocadura del Riachuelo-Matanzas</strong></p>
<p align="justify">A partir de lo comentado anteriormente se puede plantear como hipótesis que el nivel del mar en el año 1.500 D.C en la cuenca inferior del Riachuelo-Matanzas era escasamente mas elevado que en la actualidad. Según la curva de evolución del nivel medio de las aguas brindada por Cavallotto el al. (2004) el nivel del mar habría estado 0,5 m mas elevado que en la actualidad. Bajo estas condiciones la desembocadura del Matanzas-Riachuelo se habría ubicado en una posición mas interna dentro del continente.</p>
<p align="justify">Los mapas mas antiguos corresponden a los realizados para la Primera y Segunda Audiencia de Buenos Aires en los años 1661-1672. En los mismos muestran al Riachuelo derivado al norte y con la desembocadura cerca de Parque Lezama. En el plano de la Segunda Audiencia (1663-1674) se observan dos desembocaduras, una al norte y otra a sur. Como se mencionó en el capítulo anterior, estos fenómenos de corte fluvial de la espiga por parte del río son naturales en este tipo de deltas. Sin embargo esta nueva desembocadura no prospero en el tiempo y se colmata y tapó de sedimentos. El efecto morfológico de la deriva litoral y la presencia de un solo canal también se registra mas tarde en los mapas de Ozores del año 1708 (Fig. 8), Petrarca en el año 1729 y Bermúdez del año 1713. Holocwan (1995) e Yrigoyen (1995), también interpretan que hacia el año 1500 el antiguo Matanzas derivaba al norte.</p>
<p align="justify">La configuración gemorfológica mostrada por los mapas indican un delta  controlado por las condiciones hidrodinámicas dadas por la fuerza del oleaje, la amplitud mareal y aporte de sedimentos de la deriva y en menor medida fluviales. Se interpreta, que el delta debió ser de tipo cuspidado asimétrico. Ello se argumenta también en base a la presencia de los cordones litorales (antiguos y recientes) y la fuerte deriva litoral presente en el Río de la Plata. Bajo esta configuración geomorfológica del paleodelta, se puede argumentar que el antiguo Riachuelo estaba limitado al NE por una espiga, que era la causante de su deriva al norte. Dicha espiga (que en el futuro pasar a denominarse Isla del Pozo) tiene un crecimiento hacia el norte dado por la deriva.</p>
<p align="justify">Por lo tanto la pregunta es ¿Cuál era la posición de la desembocadura en el año 1500 D.C aproximadamente?.</p>
<p align="justify">Para poder inferir y especular la posición de la costa en el año 1500 es necesario comprender el modelo de evolución morfológica teórica en este tipo de deltas y compáralo con las evidencias. Como se comento anteriormente la dirección de avance esta controlada por la deriva, por lo tanto en el año 1.500 la desembocadura debió estar mas al sur que el mapa de 1661-1672 (Fig. 8), en alguna posición dada por el antiguo arroyo del Pozo.</p>
<p align="justify">Para poder inferir la posición se debe calcular la tasa de avance del delta o del avance de la desembocadura sobre el Río de la Plata. Ello se puede calcular a partir de la comparación del mismo sector en dos fechas distintas. Las dos situaciones que se comparan son la de los años 1786 y 1876. En 1786 el Riachuelo presenta dos desembocaduras, una al norte que comienza a ser cegada por sedimentos y una nueva desembocadura recientemente formada denominada Boca del Trajinista (Holocwan, 1786) la cual es activa hasta el año 1876 donde es dragada por primera vez (Holocwan, 1995). Como resultado se tiene que la desembocadura de la Boca del Trajinista avanzó aproximadamente unos 350-450 m al N entre los años 1786 y 1876 lo que da una tasa de 3,5 a 4,5 m/año. Esta tasa, presenta un valor acorde al elevado aporte sedimentario de la deriva litoral. Asimismo Marcomini y Lopez, (2004) indican cambios rápidos en la costa de Buenos Aires a partir de la sedimentación de la deriva.</p>
<p align="justify">En base al valor de avance (3,5 a 4,5 m/año) se plantea que en el año 1.500    la desembocadura río Matanzas-Riachuelo se ubicaba mas al sur que las antiguas desembocaduras mostradas por los mapas de 1661-1672 (plano de la Primera y segunda Audiencia de Buenos Aires), 1708 y 1806. Si se tiene en cuenta el posición de la desembocadura en el mapa de 1661 (Altura de la Av. San Juan?) la misma se debería haber ubicado entre 350 m a 450m (100 años x 3,5 m/año y 4,5 m/año) al sur hacia el año 1536 (Frente a Parque Lezama).</p>
<p align="justify">Sin embargo esta inferencia de tasa de avance del delta del Riachuelo supone que el valor de deriva se mantuvo constante a lo largo de los últimos 300 años. Sin embargo la tasa de deriva podría haber variado según el cambio climático. El cambio climático en la Provincia de Buenos Aires ha sido reconocido para el Holoceno tardío por Prieto (1996) y podría haber afectado la frecuencia y magnitud de las sudestadas.</p>
<p align="justify">Otra hipótesis sobre la ubicación del Antiguo Riachuelo de los Navios es brindada por Yrigoyen (1993) (Fig. 23). El autor argumenta, sin muchos datos, que el antiguo Riachuelo en el año 1500 derivaba al norte desde la zona de Vuelta de Rocha y desembocaba en un lugar al NE del Parque Lezama. Sería complicado justificar la existencia de este cauce en el año 1530 debido a que es necesario formar toda la espiga de la Isla del Pozo (2 km) que se ilustra en los planos de la Primera y Segunda Audiencia de la Ciudad de Buenos Aires en 1661-1672. No se descarta la hipótesis de la existencia de un paleocauce, sino de la fecha del mismo. La posible evidencia del paleocauce son los sondeos con limos orgánicos. Asimismo la presencia de arenas laminadas con arcillas en la zona donde se realizaron las dos calicatas (calicata 1 y 2) puede argumentar la presencia de desbordes de este cauce desde el albardón fluvial a las zonas mas deprimidas ubicadas al pie de la barranca de parque Lezama.  En base a los datos geológicos y la topografía, este estudio plantea la hipótesis que el antiguo canal paso por un posición semejante, un poco desplazada hacia el este (Fig.  25).</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_23.jpg" alt="geo3_23.jpg" /><br />
Fig.  23. Paleogeografia de la desembocadura según Yrigoyen, 1993</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_24.jpg" alt="geo3_24.jpg" /><br />
Fig. 24. Hipótesis de este trabajo sobre la ubicación de la desembocadura de Matanza Riachuelo en el 1500 D.C
</p>
<p align="justify">Continuando con la historia evolutiva, y como se mencionó, una vez formada la Boca del Trajinista (año 1786), el antiguo Riachuelo se colmata de sedimentos y pasa a ser un cauce en vías de abandono llamado  ¨arroyo del Pozo¨ (Fig. 26) y la antigua espiga es llamada ¨Isla del Pozo¨.  Esta situación es observada en los planos del año 1806 de Giannini; del año 1814 de Cerviño y del año 1849 de Feliciano Chiclana.</p>
<p align="center">&nbsp;</p>
<p align="justify">Una consecuencia directa del abandono del antiguo cauce del Riachuelo es el cambio de las condiciones de sedimentación de la deriva. De esta forma la sedimentación litoral cambia de ubicación, y pasa a ubicarse en la nueva desembocadura (Fig. 26 y 27), es decir en la margen derecha de la Boca del Trajinista. El nuevo proceso de sedimentación dará lugar a una nueva barra de acresión litoral en el margen derecha de la desembocadura que pasará a denominarse Punta Demarchi. Esta nueva espiga comienza a vislumbrase bien en los mapas de 1849 de Feliciano Chiclana y del año 1870. Estos cambios en la ubicación de la sedimentación pueden traer aparejado fenómenos de erosión litoral aguas debajo de la zona de sedimentación por cambios en el grado de saturación. Es sabido que aguas debajo de los puntos de sedimentación de la deriva se produce erosión litoral. Tal vez por ello, se pueda plantear la hipótesis del cambio de longitud de la Isla del Pozo descrito por Holocwan, (1995) a lo largo de 1823 a 1871.</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_26.jpg" alt="geo3_26.jpg" /></p>
<p align="center">Figura 26. Paleogeografia en el año 1806</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_27.jpg" alt="geo3_27.jpg" /><br />
Fig. 27. Situación paleogeografica en 1817
</p>
<p align="justify">En 1850, la boca del Riachuelo forma un delta Cuspidado y en 1867 se forman dos islas  en el Río de la Plata frente a la desembocadura. Estas islas, según Holocwan (1995) son asimétricas y reflejan la influencia de la deriva.  Se plantea que estas islas son barras emergidas por la acumulación de la deriva litoral y que darán lugar a la formación futura de la espiga. Sin embargo, estas condiciones de elevada sedimentación bloqueaban el paso a los buques y en consecuencia la desembocadura fue dragada y canalizada en 1876 (Holocwan, 1995).</p>
<p align="justify">La nueva canalización antrópica origina impactos en la deriva litoral. Tal vez por esta causa la espiga de Punta Demarchi se erosiona y se forma la Isla Demarchi o las islas desaparecen (Holocwan, 1995). Sin embargo la deriva continúa aportando material y en los planos de 1879 y 1915 (Fig.  29 y 30) la desembocadura  del Riachuelo continua derivando hacia el norte y se vuelve a formar la barra de deriva en la  margen derecha de su desembocadura (espiga). La Isla del Pozo, que antiguamente en el año 1700 constituía la barra de acresión litoral (espiga) pasa a formar una zona baja con numerosos canales (de marea?) que se ilustran en los mapas de los años 1879 y 1915 (Fig. 29 y 30). De esta manera se interpreta que la Isla del Pozo pasó de formar una barra litoral en el mapa del año 1700 (Holocwan, 1993)  a formar una planicie de marea en el mapa de 1879. Ello se basa en la hipótesis en que la isla del Pozo en 1879  estaba mas protegida del oleaje por el avance de la espiga de Punta Demarchi y mas afectada por las mareas.</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_28.jpg" alt="geo3_28.jpg" /><br />
Figura 28. Situación en 1850</p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_29.jpg" alt="geo3_29.jpg" /><br />
Fig. 29. Situación en 1879</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2008/02/geo3_30.jpg" alt="geo3_30.jpg" /><br />
Fig. 30. Situación en 1915
</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">En base a este esquema de evolución las edades de los sedimentos deltáicos y cordones más antiguas, (6.000 A.P) estarían cuenca arriba, mientras las edades mas recientes se ubicarían cuenca abajo (Fig. 31). Por otra parte, según este modelo, la zona de  vuelta de Rocha también tiene un rumbo semejante al del arroyo del Pozo y podría estar heredando la antigua estructura de un canal de deriva hacia el norte (Fig. .24).</p>
<p align="justify">Por último, en el siglo XVIII comienza el relleno antrópico de las zonas bajas con tosca, suelos removidos y cascotes. El relleno alcanza entre 4 a 6 m de espesor según la zona. Asimismo, las obras de canalización submarina luego de 1915, la construcción del puerto y del cauce continental (Holocwan, 1995) cambian drásticamente las condiciones de equilibrio y alteran las condiciones de sedimentación (Marcomini y Lopez, 2004) en la zona costera de la ciudad de Buenos Aires..</p>
<p align="justify"><strong>Bibliografía</strong></p>
<ul>
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</ul>
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		<title>Informe de actividades mayo – agosto 2007</title>
		<link>http://www.primerabuenosaires.com.ar/?p=163</link>
		<comments>http://www.primerabuenosaires.com.ar/?p=163#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 23 Sep 2007 19:54:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Schávelzon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antecedentes]]></category>

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		<description><![CDATA[El objetivo planteado para las tareas desarrolladas en el curso del período comprendido entre mayo y agosto del corriente se enfocó en: &#160; - identificar sectores del sur de la ciudad de Buenos Aires (barrios La Boca – Barracas – Parque Patricios – Pompeya) en los cuales pudieran desarrollarse tareas de intervención arqueológica (superficies libres [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">El objetivo planteado para las tareas desarrolladas en el curso del período comprendido entre mayo y agosto del corriente se enfocó en:</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">- identificar sectores del sur de  la ciudad de Buenos Aires (barrios La Boca – Barracas – Parque Patricios – Pompeya)  en los cuales pudieran desarrollarse tareas de intervención arqueológica (superficies libres de construcciones)</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">- desarrollar en dichos sectores “libres” tareas de prospección, sondeo y excavación, con el objeto de:</p>
<p align="justify">
<ul>
<li>establecer las características edafológicas y estratigráficas del terreno</li>
</ul>
<ul>
<li>detectar zonas de potencial concentración de material arqueológico</li>
</ul>
<ul>
<li>identificar la presencia de material asignables al siglo XVI</li>
</ul>
<p align="justify">El presente informe fue confeccionado por <strong>Daniel González Lens</strong>.</p>
<p><span id="more-163"></span></p>
<p><strong>CONSIDERACIONES GENERALES<br />
</strong></p>
<p align="justify">Una revisión del total de los informes publicados en la página correspondiente al proyecto “Primera Buenos Aires” permitió determinar que en ninguna de las intervenciones anteriores desarrolladas durante los años 2006-2007 se había superado una profundidad máxima de 1,50 m. Habiéndose establecido la gran potencia de los sedimentos de relleno depositados en las áreas bajas de la ciudad en el curso de los últimos 150 años, se consideró que superar la profundidad de tales rellenos era el primer paso ineludible en la búsqueda de un registro de mayor antigüedad.</p>
<p align="justify">En función de ello se estableció como objetivo principal de esta instancia de trabajo concentrar la excavación en profundidad y no extenderse en superficie. Ello implicó el diseño y puesta en funcionamiento de una metodología y herramientas adecuadas, que permitieran superar el 1,50 m alcanzado en promedio por las intervenciones anteriores, que difícilmente habían superado la napa freática.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img01.jpg" alt="-" /></p>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img02.jpg" alt="-" /></p>
<p align="justify">Las actividades desarrolladas en cada uno de los sitios fueron registradas mediante la obtención de videos y fotografías digitales.</p>
<p align="justify">El total del material recuperado en el curso de las intervenciones detalladas a continuación fue lavado, clasificado, inventariado y  fotografiado previo a su acondicionamiento y embalaje para ser trasladado al CAU.</p>
<p align="justify">Se llevo a cabo asimismo una tarea de remontaje en algunas de las piezas cuyas características fueron consideradas como relevantes para el desarrollo de la investigación, si bien se determinó a posteriori que las mismas son asignables al siglo XIX.</p>
<p><strong>SITIOS INTERVENIDOS<br />
</strong></p>
<p>Sitio: <strong>Cerri y las vías (La Boca)</strong></p>
<p><u>Descripción del sitio:</u></p>
<p align="justify">Descampado de unos 70 x 30 m, atravesado por las vías del Ferrocarril GR (carga) cuya superficie se encuentra cubierta por basura doméstica y escombros procedentes de obras cercanas.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img03.jpg" alt="-" /></p>
<p align="justify">Intervención: se procedió a la apertura de 2 sondeos contiguos de 0,70 x 0,50 m cada uno, en los cuales se excavó por niveles artificiales de 0,20 m hasta una profundidad máxima de 1,40 m. Una vez alcanzados los 0,90 m de profundidad en el primer sondeo el pequeño diámetro del mismo no permitía seguir descendiendo y por esa razón se optó por hacer una extensión o segundo sondeo contiguo que permitiera profundizar las excavaciones. La excavación debió interrumpirse cuando personal de seguridad del Ferrocarril solicitó al equipo de excavación se retirara del lugar. Los sondeos fueron rellenados una vez concluida la intervención.</p>
<p><u>Comentarios:</u></p>
<p align="justify">Excavar en lugares como este suponen superar una serie de dificultades extra que muchas veces no son consideradas a priori. Al estar ubicado en un área marginal del barrio de La Boca y en plena vía pública los problemas de seguridad por los que atraviesa la ciudad tienden a ser más agudos en este tipo de sectores y es por eso que el registro fotográfico del trabajo de campo es un tanto pobre ya que era muy difícil encontrar los momentos adecuados para utilizar la cámara digital u otro tipo de equipamiento de valor considerable. Por otra parte se necesita un mínimo de dos personas ya que mientras una trabaja la otra debe estar alerta ante cualquier eventualidad que pueda surgir.</p>
<p><u>Resultados obtenidos:</u></p>
<p align="justify">Pudimos establecer el perfil estratigráfico de este sector del barrio de La Boca y determinar que de realizarse futuras excavaciones tendientes a tratar de ubicar contextos o restos arqueológicos pertenecientes a momentos anteriores a mediados del siglo XIX las mismas deben superar largamente 1,40 m de profundidad. Por otra parte hemos dado cuenta de los sucesivos rellenos de los que ha sido objeto este sector de la ciudad desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad basándonos en la estratigrafía y el material arqueológico asociado a la misma.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img04.jpg" alt="-" /></p>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
<p>Sitio: <strong>Rocha 915 (La Boca)</strong></p>
<p align="justify"><u>Descripción del sitio:</u></p>
<p align="justify">Vivienda familiar construida en 1904 que se encuentra actualmente en proceso de remodelación y los pisos flotantes de madera habían sido removidos al momento de la intervención.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img05.jpg" alt="-" /></p>
<p><strong><u>1er Intervención:</u></strong></p>
<p align="justify">A fines de junio del corriente año se procedió a la apertura de 1 cuadrícula de 1 x 1,40 m, en la cual se alcanzó una profundidad de 0,80 m dado que la suba de la napa impidió continuar con la actividad.</p>
<p><u>Comentarios:</u></p>
<p align="justify">Una vez superados los 0,30 m de profundidad en la excavación el sedimento estaba tan húmedo que se hizo indispensable asentar una tabla plana dentro de la cuadrícula para poder trabajar sin hundirse en el barro. Antes de llegar al nivel de napa un desagüe defectuoso de la casa empezó a filtrar agua hacia la cuadrícula con lo que se tuvo que acelerar los trabajos a fin de ganar en profundidad antes que quede todo anegado. Los últimos niveles se trabajaron directamente por tacto ya que el agua impedía la visibilidad.</p>
<p><u>Resultados:</u></p>
<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img06.jpg" alt="-" align="right" />La máxima profundidad que pudimos alcanzar en estas condiciones de trabajo fueron unos 0,80 m. Entre los 0,65 y 0,80 m pudimos rescatar una pieza casi entera de cerámica vidriada que luego fue remontada. Este tipo de piezas se utilizaron hasta entrado el siglo XX lo que era consecuente con el momento de construcción de la casa. Hasta esta profundidad todavía se extendían los cimientos de la casa. El registro arqueológico y otras estructuras pertenecientes a la misma habitación parecían indicar que en cambio de cavar para asentar los mismos, éstos fueron construidos sobre el nivel del suelo de aquel momento y luego rellenados en los sectores internos y externos de la casa. De cualquier modo, si a los 0,80 m se encontró material cultural perteneciente a fines del s. XIX o principios del XX y nuestro objetivo es obtener evidencias materiales pertenecientes al s. XVI, era evidente que debíamos excavar a mayor profundidad. Por esta razón volvimos al sitio con las herramientas adecuadas en una segunda oportunidad.</p>
<p><u>Comentario</u></p>
<p align="justify">La aplicación de la metodología tradicional de excavación utilizada en los dos primeros sitios intervenidos no permitía superar el nivel de la napa freática en más de 0,50 m. Ello implicaba  que la excavación debía ser abandonada antes de alcanzar siquiera los niveles correspondientes al siglo XVIII e impidiendo taxativamente detectar la potencial presencia/ausencia de material asignable a momentos previos.</p>
<p align="justify">En función de ello se decidió buscar una solución práctica y económica que permitiera superar tal dificultad. La opción elegida fue la modificación de una pala vizcachera mediante la adición de un mango suplementario de 3 m de longitud (14.jpg) ,  que permitiera alcanzar los niveles estratigráficos más profundos, posibilitando tanto la recuperación de fragmentos de piezas como la identificación de los diferentes estratos que componen el perfil estratigráfico del sitio. El diámetro de los sondeos así excavados osciló entre los 0,35 y 0,40 m, alcanzándose profundidades máximas de 3,70 m.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" align="center"><strong><span style="font-size: 12pt" lang="ES-AR">Perfil estratigráfico logrado en la primer intervención</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img07.gif" alt="-" /></p>
<p class="MsoNormal" align="center"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: Georgia" lang="ES-AR">Perfil estratigráfico logrado en la segunda intervención</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img08.gif" alt="-" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p><strong><u>2da Intervención:</u></strong></p>
<p align="justify">A fines de agosto del corriente año se decidió volver al sitio y se procedió a la apertura de 1 sondeo de o,40 m de diámetro y 2,50 m de profundidad, cerrándose la excavación a causa de que un estrato de arcilla muy consolidado impedía que la pala siga descendiendo.</p>
<p><u>Resultados:</u></p>
<p align="justify">Se pudo establecer el perfil estratigráfico del sitio superando los niveles de relleno pertenecientes al momento de construcción de la casa y superar ampliamente el nivel de napa freática sin mayores inconvenientes. No hayamos material cultural por debajo de estos niveles pero la información recuperada en esta instancia de trabajo permitirá orientar futuros muestreos tendientes a detectar presencia o ausencia de material anterior al s. XIX con una base estadísticamente significativa. Por otra parte nos permitió comparar en un mismo sitio dos técnicas de excavación diferentes. Esto redundará en beneficio de futuras excavaciones a realizarse en el marco de este mismo proyecto (ver fotos de la excavación en :Rocha 915).</p>
<p>Sitio: <strong>Predio Magaldi (Barracas)</strong></p>
<p><u>Descripción del sitio:</u></p>
<p>El predio es un depósito de chatarra de barcos, contiguo al Riachuelo, de aproximadamente 1 hectárea.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img09.jpg" alt="-" /></p>
<p><u>Intervención:</u></p>
<p align="justify">Se inició con la excavación de una cuadrícula de 1m x 1m mediante niveles artificiales de 0,10 m, hasta los 0,40 m; la excavación se continuó a partir de tal nivel mediante la utilización de la pala vizcachera, alcanzándose los 2, 50 m.  Luego se procedió a la apertura de otros 8 sondeos de 0,40 m de diámetro y una profundidad promedio de 3 m, alcanzándose una profundidad máxima de 3, 70 m. en todos los casos se fue registrando la estratigrafía a fin de tener un panorama completo de la historia del sitio.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img11.jpg" alt="-" /></p>
<p><u>Sondeo 1</u></p>
<p align="justify">Al momento de inicio de las intervenciones en el sitio no disponíamos todavía de las herramientas adecuadas para alcanzar grandes profundidades y es por esa razón que en el Sondeo 1 se comenzó excavando una cuadrícula con niveles artificiales de 0,10 m. A los 0,40 m de profundidad y en vista de que estábamos trabajando sobre rellenos recientes decidimos cambiar la estrategia de excavación. En esta instancia del trabajo fue donde modificamos la pala vizcachera he hicimos el primer sondeo con la misma.</p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img12.gif" alt="-" /></p>
<p><u>Comentario:</u></p>
<p align="justify">Por sobre la capa de la que salió material se suceden una serie de rellenos de distinto tipo, algunos de ellos de colores que no existen en la naturaleza. La primer capa por sobre el nivel del que sale material no la podíamos definir bien, pero tenemos la hipótesis de que es un relleno de tierra colorada –loess- que luego de ser depositada fue tornando a un color gris intenso y brilloso producto de la contaminación del Riachuelo. Los materiales extraídos son fragmentos de: hormigón con canto rodado, ladrillos, baldosas de granito negro, mortero a la cal con polvo de ladrillo, azulejos de vidrio verde, losa sanitaria, azulejos blancos marca San Lorenzo, azulejos de pasta blanca con cubierta verde con la leyenda “INDUSTR…” que asumimos que es Industria Argentina por el contexto y el tipo de letra. El sondeo debió finalizarse al alcanzar los 2,5 m ya que a esta profundidad se derrumbaban los laterales del mismo y la numerosa cantidad de escombros impedían el paso de la pala.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img13.jpg" alt="-" /></p>
<p><u>Interpretación:</u></p>
<p align="justify">El hallazgo de material de siglo XX a una profundidad de entre 2,30 y 2,50 mts (ver sondeo 1) indicaba que se estuvo ganando terreno a la costa del Riachuelo en los últimos años. A partir de esta información se optó por realizar una serie de sondeos en la margen del predio que se encontraba más alejada del Riachuelo. Dichos sondeos debían ser equidistantes a fin obtener la mayor cantidad de información posible con el mínimo de perforaciones. Es decir que la ubicación del resto de los sondeos en el sitio fue condicionada por la información obtenida en el primero. A esta altura dejaba de ser pertinente hacer un muestreo sistemático de toda la superficie ya que la mayor parte del tiempo hubiéramos trabajado sobre rellenos de mediados del siglo XX en adelante que ganaron tierra al Riachuelo.</p>
<p><u>Sondeo 2</u></p>
<p align="justify">La descripción del sondeo se encuentra en formato de video Magaldi\v1.mov. No se recuperaron restos culturales de ningún tipo en los niveles por debajo de los rellenos pertenecientes al s. XX.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img14.jpg" alt="-" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img15.jpg" alt="-" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img16.jpg" alt="-" /></p>
<p><u>Sondeo 3</u></p>
<p align="justify">Antes de poder empezar a trabajar con la pala vizcachera debió removerse una gruesa capa de escombros utilizando pico, de todas maneras hubo que cambiar la ubicación del sondeo en diversas oportunidades. La composición y disposición de la estratigrafía nos indicaba que en el lugar había habido una serie de alteraciones de orden antrópico sobre la estratigrafía natural. Esta hipótesis luego fue corroborada por los dichos de empleados del sitio. En este sector se había abierto una zanja que luego fue segada.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img17.jpg" alt="-" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img18.jpg" alt="-" /></p>
<p><u>Sondeo 4</u></p>
<p align="justify">Este sondeo fue especialmente dificultoso de realizar, hubo que realizar dos perforaciones contiguas a fin de poder superar un obstáculo con el que se topó la pala a 1,80 m de profundidad. Se trataba de un adoquín que hubo que palanquear desde arriba con una barra de hierro para dejar el paso libre. Como puede verse en el perfil a esta profundidad seguía saliendo material arqueológico de s. XX y esto indicaba que si queríamos alcanzar los niveles más antiguos debíamos seguir bajando. Por otra parte la dureza y compactación del sedimento hizo ceder a uno de los tramos de la pala  que debió ser reparada previa interrupción de las excavaciones.</p>
<p align="justify">Como puede verse en el perfil pudimos constatar en este lugar un relleno reciente de casi dos metros que se asienta sobre un suelo enterrado de arcilla que en su sección superior contiene restos orgánicos. Los sondeos que seguimos a continuación de este sirvieron para tener una idea aproximada de los límites que poseía este suelo enterrado que inferimos pudo ser un antiguo límite costero del Riachuelo.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img19.jpg" alt="-" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img20.jpg" alt="-" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img21.jpg" alt="-" /></p>
<p><u>Sondeo 5</u></p>
<p align="justify">En este sondeo no se recuperó ningún tipo de material cultural. La capa de arcilla está presente casi con el mismo espesor que en el sondeo 4, pero a diferencia de éste no contenía restos orgánicos de ningún tipo. Es probable que en este sector la vegetación no haya podido subsistir como para dejar su impronta en el registro dado que el nivel inmediato superior (de 155 a 175 cm) daba claras muestras de contaminación previa al relleno del sitio.</p>
<p align="justify">Al llegar a los 3 m de profundidad los derrumbes de los bordes impedían seguir profundizando la excavación por lo que se dio por concluida.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img23.jpg" alt="-" /></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%"><u><span lang="ES-AR">Sondeo 6<o></o></span></u></p>
<p>  <span style="font-size: 11pt; font-family: Georgia" lang="ES-AR">En este sondeo detectamos nuevamente la capa de arcilla con restos orgánicos pero de un espesor menor.</span></p>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img25.jpg" alt="-" /></p>
<p><span style="font-size: 11pt; font-family: Georgia" lang="ES-AR"></span><u>Sondeo 7</u></p>
<p align="justify">Aquí la misma capa de arcilla contiene restos de lo que parece ser óxido de hierro. Este indicio nos llevó a plantear los sondeos 8 y 9.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img24.jpg" alt="-" /></p>
<p align="justify">Con el sondeo 7 se cubrió todo el sector norte del predio (ver plano). Se realizaron dos sondeos más. El sondeo 8, ubicado entre el 6 y 7, se realizó con el objeto de conocer la composición de la capa de arcilla en este sector con el fin de determinar si los restos de óxido hallados en el sondeo 7 se extendían o eran un hallazgo puntual. El sondeo 9, en cambio, estaba orientado a conocer el límite sur de la mencionada capa de arcilla o suelo enterrado.</p>
<p><u>Sondeo 8</u></p>
<p align="justify">Se detecta nuevamente la capa de arcilla pero con restos orgánicos. Esto nos hace pensar que el hallazgo de restos de óxido en la matriz arcillosa del sondeo 7 eran puntuales de ese sector por lo que habría que abrir algunos sondeos más para determinar su naturaleza y tratar de recuperar otro tipo de materiales que puedan estar e asociación.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img27.jpg" alt="-" /></p>
<p><u>Sondeo 9</u></p>
<p align="justify">Este sondeo se abrió unos 30 m al sur de la línea de los sondeos 2 al 7.  Aquí no estaba presente el suelo enterrado de arcilla, de modo que esto nos da una idea de que el mismo era aproximadamente paralelo a la costa actual del Riachuelo.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img28.jpg" alt="-" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img29.jpg" alt="-" /></p>
<p><strong><u>Resultados</u></strong></p>
<p align="justify">A partir del conjunto de información recabada en las excavaciones podemos inferir parte de la historia de este sitio y detectar lo que parece ser la antigua línea de costa en este sector. Con estos datos podemos orientarnos en cuanto a los lugares de interés arqueológico para el período histórico temprano. El sector oeste del sitio –más precisamente los alrededores del sondeo 7- es el que reviste mayor interés en este sentido y que debería ser excavado intensivamente en busca del material asociado al suelo enterrado que nos pueda brindar indicios cronológicos.</p>
<p>Sitio: <strong>Zavaleta Lomax</strong></p>
<p><u>Descripción:</u></p>
<p align="justify">Predio de aproximadamente una hectárea ubicado en la esquina de las calles Zavaleta e Iriarte en la cual se construye una hormigonera y al momento de la intervención presentaba una zanja abierta de cerca de 0,70 m de profundidad destinada a realizar la conexión cloacal.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img30.jpg" alt="-" /></p>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img31.jpg" alt="-" /></p>
<p><u>Intervención:</u></p>
<p align="justify">Revisión y recolección del material arqueológico en el sedimento removido por los obreros durante la apertura de la zanja, correspondiente a un  tramo de 40 x 0,70 x 1 m. El material recuperado se dividió en cuatro unidades de muestreo para proceder a futuros análisis que relacionen las mismas. Se procedió a la apertura de 2 sondeos de 0,40 m de diámetro y 0,50 m de profundidad dentro de la mencionada zanja recuperándose el material arqueológico procedente de cada una de las mismas. El material arqueológico recuperado fue lavado y acondicionado para su almacenamiento en el CAU y posteriores análisis y determinación cronológica ajustada del mismo.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img32.jpg" alt="-" /></p>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img33.jpg" alt="-" /></p>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img34.jpg" alt="-" /></p>
<p><u>Resultados</u></p>
<p align="justify">Se ha establecido el perfil estratigráfico superficial de este sector de la ciudad. La gran densidad y el tipo de material recuperado así como el contexto arqueológico permite afirmar que se trata de un basural correspondiente a fines del s. XIX y principios del XX. Las futuras excavaciones en este sector de la ciudad deberán tener que superar numerosos inconvenientes de toda índole y diseñar un conjunto de herramientas complementarias que permitan superar el estrato del basural. Por otra parte el tema de la seguridad de las personas y equipos involucrados en las excavaciones impone límites a las excavaciones en sí mismas, al registro en el campo y al tiempo de permanencia en el mismo.</p>
<p>Sitio: <strong>Luján y Magaldi (Barracas)</strong></p>
<p><u>Descripción:</u></p>
<p align="justify">Porción de terreno libre de unos 20 x 0,70 m que se extiende entre el asfalto de la calle  Magaldi y la vereda de un depósito gráfico.</p>
<p align="justify">Intervención: en el sitio se produjo la excavación -por parte de personal municipal- de 3 pozos de 0,40 m de diámetro y 1 m de profundidad destinados a la colocación de postes de alumbrado público, lo que posibilitó la revisión del sedimento extraído de los mismos y la recuperación del material allí presente.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img35.jpg" alt="-" /></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img36.jpg" alt="-" /></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/09/img37.jpg" alt="-" /></p>
<p><u>Resultados obtenidos:</u></p>
<p align="justify">Principalmente se pudo detectar la presencia de un sitio arqueológico de una antigüedad de al menos 100 años. En cuanto a los objetivos del proyecto Primera Buenos Aires pudimos establecer que otras excavaciones a realizarse en este sector de la ciudad deben procurar una profundidad de al menos 1,5 m para la detección de material correspondiente al s. XVI. Es decir que mucho más al oeste de La Boca y alejados de la margen del Riachuelo existen todavía rellenos de considerable espesor que dificultan la tarea de ubicación de los materiales mencionados.</p>
<p><strong>Observaciones generales</strong></p>
<p align="justify">-         Hemos desarrollado e implementado una serie de técnicas y herramientas específicas tendientes a solucionar diferentes inconvenientes que limitaban las excavaciones arqueológicas a una profundidad poco adecuada a la hora de localizar registro arqueológico anterior al siglo XIX en sectores bajos de la ciudad que hoy día están rellenados.</p>
<p align="justify">-         El desarrollo de esta técnica, de bajo impacto en el paisaje urbano actual aumenta exponencialmente la cantidad de sitios excavables dado que se reduce considerablemente el área de intervención. Por otra parte la profundidad considerable que alcanzan los sondeos nos permite tener una buena idea de la estratigrafía de diferentes sectores de la ciudad que no hubiéramos podido abordar desde las técnicas de excavación tradicionales tanto por una limitante de tiempo y personal afectado, como por los elevados niveles de napa actuales.</p>
<p align="justify">-         Si bien no hemos podido ubicar restos arqueológicos anteriores al siglo XIX en esta etapa, al menos sabemos con un margen de seguridad aceptable, dónde no están. Consideramos que descartar terreno en una superficie tan amplia como la que nos ocupa es una parte ineludible del trabajo a realizar.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Informe Equipo Arqueológico 2, Transecta Bajo Autopista 9 de Julio Sur: Análisis de materiales</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Apr 2007 03:17:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Schávelzon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Informes Arqueológicos]]></category>

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		<description><![CDATA[Los materiales recuperados fueron separados en nueve categorías generales (ver tabla) dentro de las cuales se intentó discriminar por antigüedad relativa (de ser posible) especialmente en el caso de las lozas y los vidrios. Se separaron los materiales en antiguos (pasta irregular, con presencia de burbujas, marca de pontil en la base) y modernos. En [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/tapa00.jpg" title="tapa00.jpg" alt="tapa00.jpg" align="left" hspace="5" />Los materiales recuperados fueron separados en nueve categorías generales (ver tabla) dentro de las cuales se intentó discriminar por antigüedad relativa (de ser posible) especialmente en el caso de las lozas y los vidrios. Se separaron los materiales en antiguos (pasta irregular, con presencia de burbujas, marca de pontil en la base)<span>  </span>y modernos. En el caso de las lozas las antiguas fueron discriminadas a partir de la aplicación (motivos)<span>  </span>y tipo de esmalte (como las creamware o pearlware). Los materiales no asignables con claridad a la categoría antiguos fueron incorporados como modernos, por lo que es posible que exista una subestimación de los materiales antiguos, especialmente en el caso de las lozas.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify">Asimismo el inventario incorpora una categoría denominada “otros materiales” en donde se consignan los hallazgos raros o que aparecieron en baja frecuencia, como los fragmentos de pipas de caolín. En algunos casos el inventario va acompañado de observaciones para algunos materiales, como la presencia de huellas particulares, como el hollín en algunas cerámicas.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify">Se calculó en índice de dominancia de Simpson para estimar el tamaño del sesgo en la representación de categorías dentro de las clases generales analizadas. Si bien este índice depende de la cantidad de categorías que es posible reconocer, da una idea de la homogeneidad general y dentro de cada clase así como de posibles causas de formación del registro.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify">El autor del trabajo fue el licenciado Marcelo Cardillo (equipo 2)</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span id="more-106"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><strong>Resultados generales</strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify">Se analizaron un total de 1200 artefactos, divididos en las categorías antes mencionadas. La categoría artefactual más representada (sin discriminar antiguos de modernos) es el vidrio (53%)  (ver gráfico) y en menor medida la loza (20%) los restos óseos (9%) y los metales (8%).</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image002.gif" alt="Porcentaje de materiales analizados" /></p>
<p align="justify">Esto sugiere una representación diferencial de algunos materiales por sobre otros en la muestra, que puede deberse a una mayor fragmentación, especialmente en el caso de los vidrios, mayormente de tamaño pequeño, como en el caso de los vidrios procedentes de ventanas (ver en el acápite “vidrios”). En cuanto a la variabilidad de materiales recuperados, ésta parece relacionase principalmente con el tamaño de la muestra. Como se observa en la curva de rarefacción (que mide la diversidad en relación al tamaño de la muestra). La diversidad muestra un incremento gradual hasta un nº de 1200. En azul se consigna el intervalo e 95% de probabilidad</p>
<p align="left"><strong>Análisis de rarefacción</strong></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image004.gif" alt="Analisis de rarefaccion" /></p>
<p align="justify">Esto sugiere, sin embargo una diversidad distribuida de manera bastante homogénea y no concentrada en sólo una categoría general (ver tabla). Asimismo, el índice de dominancia de Simpson que mide el sesgo de una muestra en relación a una sola categoría (cuando Simpson=1 una sola categoría domina la muestr<u></u>a, cuando se acerca a 0 las distintas categorías se encuentran igualmente representadas) es de Simpson =0.34.</p>
<p style="text-align: center" align="left"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/tabla01.gif" alt="tabla01.gif" /></p>
<p><strong>Vidrio</strong></p>
<p align="justify">El vidrio es la categoría mejor representada en la muestra. Se discriminó en lo posible entre vidrios modernos y antiguos para tratar de estimar el grado de preservación de los conjuntos más antiguos y comparar luego su abundancia relativa.</p>
<p align="justify">En el caso de los vidrios modernos (n° 314), se incorporó en esta categoría a los vidrios de ventanas si bien algunos muestran condiciones de preservación diferentes que sugieren diferencias cronológicas, aunque diferencias de pátina pueden también relacionarse con la química de las pastas o de los suelos.</p>
<p align="justify">La categoría mejor representada entre los vidrios (dejando de lado los de ventanas (35%)  que podrían ser tanto antiguos como modernos) los más abundantes son los fragmentos no diferenciados (37%)  y los retos de botellas no diferenciados (18%). Si se descuentan los fragmentos de ventanas que podrían ser tanto antiguos como modernos el índice de dominancia es de Simpson=0.57, lo que sugiere un relativo sesgo en representación de algunas de las categorías relevadas como (fragmentos de cuello de botella).</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image006.gif" alt="Vidrio moderno" /></p>
<p align="justify">En cuanto a los vidrios antiguos, (n° 160)  la frecuencia de botellas es mayor que en el caso de los vidrios modernos (ver gráfico y tabla). Se había mencionado que se intentó no sobreestimar la presencia de vidrios antiguos, sin embargo parecen ser más abundantes en algunas categorías que los modernos.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/tabla02.gif" alt="tabla02.gif" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"> Un análisis de chi2 entre el conteo de frecuencias de ambas categorías muestra diferencias significativas en la representación de partes de botellas y fragmentos indeterminados entre vidrios antiguos y modernos (Chi2:=91,012 p=0.00) (tomando sólo los que pudieron determinarse fehacientemente a antiguos o modernos presentes en ambos conjuntos). Esto sugiere que existe una diferencia no aleatoria entre ambas categorías. Esto podría deberse a una mayor resistencia a la fragmentación de los cuerpos de vidrios antiguos, que son por lo general más gruesos que los modernos o a problemas de identificación de los vidrios modernos, al respecto nótese que la parte mejor representada de los vidrios modernos es el cuello de las botellas, que por su forma o grosor o forma puede tener más resistencia a la fragmentación que otras partes. El índice de dominancia  para los vidrios antiguos es de (Simpson=0.44), lo que sugiere una relativa dominancia de una categoría por sobre otra, pero menor que en el caso de los modernos.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image008.gif" alt="Vidrio antiguo" /></p>
<p><strong> Cerámica</strong></p>
<p align="justify">Se recuperaron un total de 21 fragmentos cerámicos en distintos estados de fragmentación. La mayoría de ellos presentan una o ambas superficies cubiertas de un esmalte vidriado de color marrón oscuro o amarillo. Un número menor no presentan ningún tipo de tratamiento de superficie y en un caso, se identificó un resto confeccionado con torno y pintado a mano (ver foto) este recipiente, tiene restos de hollín en su interior que no fueron removidos.</p>
<p align="justify">La representación de las distintas categorías artefactuales es bastante homogénea, en mayor frecuencia se observan azulejos (14.29%) y baldosas (19.5%) cerámicos en su mayoría esmaltados de color blanco o amarillo. En menor medida se recuperaron tejas con marca de producción francesa (14.29%)</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image010.gif" alt="Ceramica" /></p>
<p align="justify"> El índice de dominancia de Simpson es de Simpson= 0.14 lo que sugiere notable homogeneidad en las categorías representadas.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/tabla03.gif" alt="tabla03.gif" /></p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image011.jpg" alt="image011.jpg" /></p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image012.jpg" alt="image012.jpg" /></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p> <strong>Metales</strong></p>
<p align="justify">En la categoría metales (n°100) la categoría mejor representada es la de los fragmentos no determinados. Esto está en relación al avanzado grado de deterioro y oxidación de la mayoría de las piezas de metal encontradas. En muchos casos, es probable que la pieza de metal haya desaparecido y lo único que permanezca sea el óxido que se generó a partir de la alteración. En todos los casos menos uno el metal es el hierro, en un solo caso se recuperó una arandela de bronce o de una aleación similar en muy buen estado de conservación.</p>
<p align="justify">El mal estado e conservación podría estar en relación con el sustrato en general húmedo y con abundante humus, por lo que puede tener una acidez elevada. El índice de dominancia para esta categoría es de Simpson=0.44, lo que sugiere una relativa dominancia de una categoría por sobre otra.</p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image016.gif" alt="image016.gif" /></p>
<p align="center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/tabla04.gif" alt="tabla04.gif" /></p>
<p align="justify">El artefacto más claramente identificado dentro de esta categoría han sido los clavos (33%) aunque en un estado de preservación semejante al e otras categorías excepto en los materiales de apariencia muy reciente que encontraron en las capas superiores de relleno, como las varillas de hierro de construcción.</p>
<p align="left"><strong>Gres</strong></p>
<p align="justify">Se recuperaron 33 fragmentos de gres, en su mayoría estos fragmentos por su forma o tamaño no pudieron ser asignados claramente a una categoría artefactual aunque probablemente se trate de fragmentos pertenecientes a la categoría “caños” (33%)  (ver gráfico). En menor medida se recuperaron fragmentos de botellas, de los cuales los más abundantes son los restos de bases (15.15%).</p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image018.gif" alt="Gres" /></p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/tabla05.gif" alt="tabla05.gif" /></p>
<p>La dominancia de esta categoría es de 0.33, lo que sugiere una mayor homogeneidad en la representación de las distintas categorías.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image020.jpg" alt="Fragmento de base de gran tamaño" /></p>
<p><strong>Loza </strong></p>
<p align="justify">Se recuperaron 236 fragmentos de loza de los cuales 306 fueron fehacientemente identificados como lozas modernas. Esto puede deberse a un sesgo de identificación dedo que la mayoría de los restos de lozas (ver gráfico) son fragmentos de recipientes indeterminados muy fragmentados.</p>
<p align="justify">Se pudieron diferenciar lozas antiguas en relación a la presencia de motivos comunes, como el esmaltado irregular de los bordes en azul o en bordeaux y fragmentos de loza pearlware blanca con acumulaciones de vidriado azulado en los bordes. El resto de los materiales en la categoría lozas pueden ser tanto antiguos como modernos, aunque probablemente se trate de fragmentos de lozas de principios del siglo XX o finales del XIX en las mayoría de los casos (ver foto 1).</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image022.gif" alt="image022.gif" /></p>
<p align="justify">Se destacan dentro de las lozas los fragmentos de recipientes esmaltados de tipo policromado, posibles bacinicas (ver foto 2)</p>
<p><strong>Loza moderna</strong></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image024.gif" alt="image024.gif" /></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image026.jpg" alt="Foto 1" /></p>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image028.jpg" alt="Foto 2" /></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/tabla06.gif" alt="tabla06.gif" /></p>
<p align="justify">En cuanto a las lozas modernas, la gran mayoría (ver grafico) corresponde a los fragmentos de azulejos de esmalte coloreado (80%) esto sugiere una clara disparidad en la representación de categorías entre lozas modernas y antiguas. La  dominancia en la categoría lozas es de (simpson=0.30) mientras que en las lozas modernas (Simpson=0.66) mostrando un claro sesgo en la representación en esta categoría. Como mencionamos esto podría deberse a un sesgo en la capacidad de diferenciación de otras categorías de loza moderna o una mayor representación de estas lozas decorativas (azulejos)</p>
<p><strong>Plásticos</strong></p>
<p align="justify">Esta categoría está poco representada en la muestra analizada y en general se trató de hallazgos aislados, confinados a las capas más superficiales de las excavaciones. En su mayoría se trató de restos de plástico no diferenciables (47%) pero probablemente vinculados a la construcción. El índice de dominancia (Simpson 0.27) sugiere que esta categoría artefactual es bastante diversa.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image030.gif" alt="image030.gif" /></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/tabla07.gif" alt="tabla07.gif" /></p>
<p><strong>Restos óseos</strong></p>
<p align="justify">Se recuperaron 118 fragmentos óseos, en su mayoría en mal estado de conservación. De las partes mejor identificadas, la mayoría parece corresponder a mamíferos de pequeño tamaño, posiblemente cordero y en menor medida a aves y mamíferos e gran tamaño. Algunos de los restos presentan huellas de aserrado moderno y otras de serruchado. Los fragmentos con este tipo de huellas son generalmente costillas de mamíferos de gran tamaño, como vaca o caballo. De la primera se recuperaron algunos fragmentos de molares aislados. En algunos casos se identificaron huesos calcinados o carbonizados y en menor medida, con posible modificación producto de la alteración térmica. Si bien en esta categoría fueron reconocidos diferentes tipos de restos óseos existe un sesgo importante hacia las partes indeterminadas (Simpson 0.77), esto se debe probablemente al estado de fragmentación general.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image032.gif" alt="Restos oseos" /></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/tabla08.gif" alt="tabla08.gif" /></p>
<p><strong>Otros materiales</strong></p>
<p align="justify">Se recuperó un número relativamente bajo (n°34) de distintos materiales en baja frecuencia, de los cuales en su gran mayoría de trata de fragmentos procedentes de estructuras o elementos de construcción (o de electricidad como la porcelana industrial 15%), caños de fibrocemento, baldosones de cemento o escalones  mármol fragmentados (ver gráfico). Se destacan en esta categoría los fragmentos de porcelana, en general de apariencia ordinaria  y los fragmentos de pipa de caolín. Ambas categorías se encontraron en baja frecuencia en la mayoría e las excavaciones realizadas.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image034.gif" alt="image034.gif" /></p>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image036.jpg" alt="image036.jpg" /></p>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/image038.jpg" alt="image038.jpg" /></p>
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		<title>Informes arqueológico del equipo 2: Predio Benito Quinquela Martín</title>
		<link>http://www.primerabuenosaires.com.ar/?p=105</link>
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		<pubDate>Wed, 04 Apr 2007 03:09:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Schávelzon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Informes Arqueológicos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.primerabuenosaires.com.ar/?p=105</guid>
		<description><![CDATA[Durante los años 2006 y 2007, el licenciado Marcelo Weissel coordinó diversos trabajos arqueológicos y geológicos. Estas excavaciones se dividieron en tres grupos y se presentaron los respectivos informes arqueológicos. El que sigue corresponde al Predio Benito Quinquela Martín. &#160; &#160; PREDIO BENITO QUINQUELA MARTIN Ubicación: calle Benito Quinquela Martín entre Herrera y Gral. Hornos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/bqm00.jpg" title="bqm00.jpg" alt="bqm00.jpg" align="left" hspace="5" /> Durante los años 2006 y 2007, el licenciado <strong>Marcelo Weissel </strong>coordinó diversos trabajos arqueológicos y geológicos. Estas excavaciones se dividieron en tres grupos y se presentaron los respectivos informes arqueológicos. El que sigue corresponde al <strong>Predio Benito Quinquela Martín.</strong></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p><span id="more-105"></span><strong>PREDIO BENITO QUINQUELA MARTIN<br />
</strong><br />
<strong>Ubicación:</strong> calle Benito Quinquela Martín entre Herrera y Gral. Hornos<br />
<strong>Responsable:</strong> AUSA.</p>
<p align="justify">•    Se plantean 2 cuadrículas de 1 x 1,50m perpendiculares a la autopista en el sector B del predio (ver en la libreta de campo). El mismo se selecciona en tanto los empleados de la empresa Gualtieri, mencionan la presencia de dos contrapisos en el sector A, como así también debido a la presencia actual de oficinas de la empresa.</p>
<p>El sector B parece haber sido menos afectado por las construcciones realizadas por la empresa en los últimos 15 años.<br />
•    Esquema de ubicación cuadrículas en la libreta de campo</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/predios.gif" alt="Predio" /></p>
<p><strong>IX.    <u>Excavación nº 9</u></strong></p>
<p>•    Se decide ubicar la siguiente cuadrícula de 1 x 1,5m en el sector B del predio, a unos 5m de alambrado del Polideportivo del Gobierno de la Ciudad. Los sectores más cercanos a la calle B. Quinquela Martín, son utilizados como playa de estacionamiento.<br />
•    Dibujo Perfil y Planta en Libreta de Campo<br />
•    Fotos: carpeta Predio B. Quinquela Martín (en CD)</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/c1_bqm.jpg" alt="Perfil" /></p>
<p>•<strong>    Niveles</strong></p>
<blockquote><p><strong>1. Superior</strong></p>
<p>1 (a) superficial: sector del predio con baja cobertura vegetal (10%), ubicado cerca área con árboles. Sedimento orgánico con muy poco material arqueológico y ladrillos dispersos.</p>
<p><strong>2. Marrón oscuro (“relleno”)</strong></p>
<p>Sedimento orgánico con componente arenoso muy grande, muy poco compactado. Este relleno esta mucho más mezclado con el nivel arenoso que en los demás predios. La transición de un nivel a otro es muy suave. Asimismo, a diferencia de los otros predios en este nivel la densidad de materiales es muy baja.</p>
<p><strong>3. Arenoso oscuro (“transicional”)</strong></p>
<p>La transición entre el relleno y este nivel es muy difícil de identificar. A unos 60cm, comienzan a aparecer sectores arenosos pero recién a los 95cm desaparecen los bloques y ladrillos. Se registran unos bloques pequeños de arcilla de los cuales se toman muestras (se toman muestras de sedimento M1)</p>
<p><strong>4. Arenoso</strong></p>
<p>Sedimento color amarillento, bastante homogéneo y sin materiales incorporados. (se toman muestras de sedimento M2)</p></blockquote>
<p><strong>X.    <u>Excavación nº 10</u></strong></p>
<p>•    Se decide ubicar la siguiente cuadrícula de 1 x 1,5m en el sector B del predio, a unos 15m de alambrado del Polideportivo del Gobierno de la Ciudad.<br />
•    Dibujo Perfil y Planta en Libreta de Campo<br />
•    Fotos: carpeta Predio B. Quinquela Martín (en CD)</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/c2_bqm.jpg" alt="Perfil" /></p>
<p>•    <strong>Niveles</strong></p>
<blockquote><p><strong>1. Superior</strong></p>
<p>1 (a) superficial: sector del predio con una alta cobertura vegetal (75%). No se registran material arqueológico. Se identifican fragmentos de ladrillos dispersos.</p>
<p><strong>2. Marrón oscuro (“relleno”)</strong></p>
<p>Sedimento orgánico con componente arenoso. La transición de un nivel a otro es muy suave. Al igual que la cuadrícula 9 tiene un alto componente arenoso, muy poco compactado. Se registraron materiales arqueológicos y ladrillos.</p>
<p><strong>4. Arenoso oscuro (“transicional”)</strong></p>
<p>La transición entre el relleno y este nivel es muy difícil de identificar. A unos 60cm, comienzan a aparecer sectores arenosos pero recién a los 95cm desaparecen los bloques y ladrillos. (se toman muestras de sedimento M1)</p>
<p><strong>5. Arenoso</strong></p>
<p>Sedimento color amarillento, bastante homogéneo y sin materiales incorporados. (se toman muestras de sedimento M2)</p>
<p><u><strong>Muestras de sedimentos Predio Benito Quinquela Martín</strong></u></p>
<p>En las cuadrículas 9 y 10, se toman muestras de los sedimentos Arenoso oscuro  (4) y Arenoso (5).</p>
<p>M1: arenoso transicional cuadrícula 9<br />
M2: arenoso cuadrícula 9<br />
M1: arenoso transicional cuadrícula 10<br />
M2: arenoso cuadrícula 10</p></blockquote>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/bqm01.jpg" alt="bqm01.jpg" /></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Informes arqueológico del equipo 2: Predio Gualtieri</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Apr 2007 03:04:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Schávelzon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Informes Arqueológicos]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante los años 2006 y 2007, el licenciado Marcelo Weissel coordinó diversos trabajos arqueológicos y geológicos. Estas excavaciones se dividieron en tres grupos y se presentaron los respectivos informes arqueológicos. El que sigue corresponde al Predio Gualtieri. &#160; &#160; PREDIO GUALTIERI Ubicación: calle entre Herrera y Montes de Oca. Responsable: Gualtieri (nota: se entrega nota [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/gua00.jpg" title="gua00.jpg" alt="gua00.jpg" align="left" hspace="5" />Durante los años 2006 y 2007, el licenciado <strong>Marcelo Weissel </strong>coordinó diversos trabajos arqueológicos y geológicos. Estas excavaciones se dividieron en tres grupos y se presentaron los respectivos informes arqueológicos. El que sigue corresponde al <strong>Predio Gualtieri.</strong></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p><span id="more-104"></span><strong>PREDIO GUALTIERI</strong></p>
<p><strong>Ubicación:</strong> calle entre Herrera y Montes de Oca.<br />
<strong>Responsable:</strong> Gualtieri (nota: se entrega nota por escrito solicitando permiso de excavación)</p>
<p>•    Se plantean 2 cuadrículas de 1 x 1,50m perpendiculares a la autopista en el sector B del predio (ver en la libreta de campo). El mismo se selecciona en tanto los empleados de la empresa Gualtieri, mencionan la presencia de dos contrapisos en el sector A, como así también debido a la presencia actual de oficinas de la empresa.<br />
El sector B parece haber sido menos afectado por las construcciones realizadas por la empresa en los últimos 15 años.<br />
•    Esquema de ubicación cuadrículas en la libreta de campo</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/predios.gif" alt="Predio" /></p>
<p><strong>VII.    <u>Excavación nº 7</u></strong></p>
<p>•    Se decide ubicar la siguiente cuadrícula de 1 x 1,5m en el sector B del predio, a unos 5m de la bajada de la autopista.<br />
•    Dibujo Perfil y Planta en Libreta de Campo<br />
•    Fotos: carpeta Predio Gualtieri (en CD)</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/c1_gu.jpg" alt="Perfil" /></p>
<p>•    <strong>Niveles</strong></p>
<blockquote><p><strong>1. Superior</strong></p>
<p>1 (a) superficial: sector del predio con una alta cobertura vegetal (100%), ubicado cerca área con árboles. Se registran material arqueológico y ladrillos dispersos por su baja fragmentación puede formar parte de una estructura.</p>
<p><strong>2. Marrón oscuro (“relleno”)</strong></p>
<p>Sedimento orgánico con componente arenoso. La transición de un nivel a otro es muy suave. Aparece cubriendo toda la planta ladrillos de 30 x 40cm (apoyados no encadenados).</p>
<p><strong>3. Estructura ladrillos (ver planta en libreta)</strong></p>
<p>Se considera la posibilidad que corresponda a un piso. Se retiran 3 líneas de ladrillos, pero debido a que la estructura continúa, se decide ampliar excavar en sus alrededores. Se delimita la estructura (posible pilar)</p>
<p><strong>4. Arenoso oscuro (“transicional”)</strong></p>
<p>Debajo de unas 10 líneas de ladrillos y alrededor de la estructura comienza a aparecer el sedimento color marrón, muy compactado (algo arcilloso) con  manchas de coloración más clara y más oscura.  No se registran materiales arqueológicos. (se toman muestras de sedimento M1)</p>
<p><strong>5. Arenoso</strong></p>
<p>Sedimento color amarillento, bastante homogéneo y sin materiales incorporados. (se toman muestras de sedimento M2)</p></blockquote>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/gua01.jpg" alt="gua01.jpg" /></p>
<p><strong>VIII.    <u>Excavación nº 8</u></strong></p>
<p>•    Se decide ubicar la siguiente cuadrícula de 1 x 1,5m contigua a la cuadrícula 7 en el sector B del predio, a unos 5m de la bajada de la autopista. Para ver como se comporta la estructura (pilar) de ladrillos antiguos (30 x 40cm)<br />
•    Dibujo Perfil y Planta en Libreta de Campo<br />
•    Fotos: carpeta Predio Gualtieri (en CD)</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/c2_gu.jpg" alt="Perfil" /></p>
<p>•    <strong>Niveles</strong></p>
<blockquote><p><strong>1. Superior</strong></p>
<p>1 (a) superficial: sector del predio con una alta cobertura vegetal (100%), ubicado cerca área con árboles. Se registran material arqueológico incorporado.</p>
<p><strong>2. Marrón oscuro (“relleno”)</strong></p>
<p>Sedimento orgánico con componente arenoso muy grande. En distintos sectores del perfil Herrera se observan concentraciones de material. Debido a la alta densidad de materiales, se separan los mismos por extracción. En el perfil se observa el final de la estructura que aparece en la cuadrícula 7.</p>
<p><strong>3. Arenoso oscuro (“transicional”)</strong></p>
<p>Sedimento color marrón, muy compactado (algo arcilloso) con  manchas de coloración más clara y más oscura.  Se recuperan pocos materiales, entre ellos una madera de unos 20cm, en buen estado, algo carbonizada, que se encuentra apoyada sobre este nivel y una bisagra entera.</p>
<p><strong>4. Arenoso</strong></p>
<p>Sedimento color amarillento, bastante homogéneo y sin materiales incorporados. (se toman muestras de sedimento M3)</p>
<p>En esta cuadrícula se recuperó una alta densidad de  materiales arqueológicos muy diagnósticos, tales como cerámicas, mayólica, vidrio de botella cuadrada. Asimismo, los materiales se encuentran poco fragmentados.</p>
<p><strong>Muestras de sedimentos Predio Gualtieri</strong></p>
<p>En las cuadrículas 7 y 8, se toman muestras de los sedimentos Arenoso oscuro  (4) y Arenoso (5).</p>
<p>M1: arenoso transicional cuadrícula 7<br />
M2: arenoso cuadrícula 7<br />
M3: arenoso cuadrícula 8</p></blockquote>
<p align="center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/gua02.jpg" alt="gua02.jpg" /></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Informes arqueológico del equipo 2: Predio Plaza</title>
		<link>http://www.primerabuenosaires.com.ar/?p=103</link>
		<comments>http://www.primerabuenosaires.com.ar/?p=103#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 04 Apr 2007 02:50:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Schávelzon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Informes Arqueológicos]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante los años 2006 y 2007, el licenciado Marcelo Weissel coordinó diversos trabajos arqueológicos y geológicos. Estas excavaciones se dividieron en tres grupos y se presentaron los respectivos informes arqueológicos. El que sigue corresponde al Predio Plaza. &#160; &#160; PREDIO PLAZA Ubicación: calle Lamadrid entre Herrera y Gral. Hornos Responsable: AUSA. • Se plantean 3 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/lam00.jpg" title="lam00.jpg" alt="lam00.jpg" align="left" hspace="5" />Durante los años 2006 y 2007, el licenciado <strong>Marcelo Weissel </strong>coordinó diversos trabajos arqueológicos y geológicos. Estas excavaciones se dividieron en tres grupos y se presentaron los respectivos informes arqueológicos. El que sigue corresponde al <strong>Predio Plaza.</strong></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p><span id="more-103"></span><strong>PREDIO PLAZA</strong></p>
<p><strong>Ubicación:</strong> calle Lamadrid entre Herrera y Gral. Hornos<br />
<strong>Responsable:</strong> AUSA.</p>
<p>•    Se plantean 3 cuadrículas de 1 x 1,50m perpendiculares a la autopista en distintos sectores del predio.<br />
•    Esquema de ubicación cuadrículas en la libreta de campo</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/predios.gif" alt="Predio" /></p>
<p><strong>IV.    <u>Excavación nº 2</u></strong></p>
<p>•    Dibujo Perfil y planta en Libreta de Campo<br />
•    Fotos: en carpeta Predio Plaza (en CD)</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/c1_pl.jpg" alt="Perfil" /></p>
<p>•    <strong>Niveles</strong></p>
<blockquote><p><strong>1. </strong><strong>Superior</strong></p>
<p>1 (a) superficial: sedimento orgánico color marrón con baja cobertura vegetal (25%).</p>
<p><strong>2. </strong><strong>Marrón oscuro (“relleno”)</strong></p>
<p>Sedimento orgánico con gran densidad de material arqueológico incorporado. El mismo va cambiando, cada vez más arenoso y menos compactado. También se registran fragmentos de ladrillos y bloques muy grandes. En el perfil lamadrid se registra un fragmento de muro de ladrillos actuales de 15cm.</p>
<p><strong>3. Arenoso oscuro (“transicional”)</strong></p>
<p>Sedimento color marrón, con  manchas de coloración más clara y más oscura. Cada vez es más arenoso y el tamaño de los ladrillos disminuye. La potencia de este nivel varía según el sector de la  cuadrícula.</p>
<p><strong>5. Arenoso</strong></p>
<p>Sedimento de color amarillento sin material de relleno (ladrillos) o arqueológico incorporado.</p></blockquote>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/lam01.jpg" alt="lam01.jpg" /></p>
<p><strong>V.    <u>Excavación nº 5</u> </strong></p>
<p>•    Se decide ubicar la siguiente cuadrícula de 1 x 1,5m en el otro extremo del predio, a unos 15m de la bajada de la autopista.<br />
•    Dibujo Perfil y Planta en Libreta de Campo<br />
•    Fotos: carpeta Predio Plaza (en CD)</p>
<p>•    <strong>Niveles</strong></p>
<blockquote><p><strong>1. Superior</strong></p>
<p>1 (a) superficial: sector del predio con una alta cobertura vegetal (100%), ubicado cerca área con árboles, por lo que se retiran raíces de mayor tamaño. Se registran material arqueológico y ladrillos dispersos, que a unos 10cm de profundidad aparecen apoyados (posible camino o parte superior de un muro)</p>
<p>1 (b) sedimento orgánico marrón rojizo, por polvo de ladrillo. Se presenta el 50 % de la planta cubierta de ladrillos (ver planta y fotos), se retiran algunos, observádose que los mismos están encadenados (muro) por lo que se decide excavar alrededor de la estructura.</p>
<p><strong>2. Marrón oscuro (“relleno”)</strong></p>
<p>Sedimento orgánico con componente arenoso. La transición de un nivel a otro es muy suave, en algunos sectores de la cuadricula aparece arena (similar arenoso). Continúa el muro de ladrillos de 15cm, que apareció en el superior. En este nivel se registran altas densidades de materiales.<br />
Asimismo, entre las líneas de ladrillos (incorporados a la argamasa) aparecen materiales arqueológicos (vidrio y óseo).</p>
<p><strong>4. Arenoso oscuro (“transicional”)</strong></p>
<p>Alrededor de la estructura comienza a aparecer el sedimento color marrón, con  manchas de coloración más clara y más oscura. Se registro una densidad media de fragmentos de ladrillo y materiales arqueológicos, especialmente sobre el perfil de la calle Herrera.</p>
<p><strong>5. Arenoso</strong></p>
<p>Sedimento color amarillento, bastante homogéneo y sin materiales incorporados.</p></blockquote>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/lam02.jpg" alt="lam02.jpg" /></p>
<p><strong>VI.    <u>Excavación nº 6</u></strong></p>
<p>•    Se decide ubicar la siguiente cuadrícula de 1 x 1,5m a tres metros de la anterior para ver como se comporta la estructura presente en la cuadrícula 5.<br />
•    Dibujo Perfil y Planta en Libreta de Campo<br />
•    Fotos: carpeta Predio Plaza (en CD)</p>
<p>•    <strong>Niveles</strong></p>
<blockquote><p><strong>1. Superior</strong></p>
<p>1 (a) superficial: sector del predio con una alta cobertura vegetal (100%), ubicado cerca área con árboles. Se registran material arqueológico y ladrillos dispersos.<br />
1 (b) sedimento orgánico marrón rojizo, con componente arcilloso. Se registran materiales arqueológicos + ladrillos y bloques.</p>
<p><strong>2. Marrón oscuro (“relleno”)</strong></p>
<p>Sedimento orgánico con componente arenoso. Igual que la cuadrícula 5 la transición de un nivel a otro es muy suave. En este nivel se registran altas densidades de materiales arqueológicos.<br />
A los 60cm (aprox.) aparece un nivel compacto de ladrillos, argamasa y bloques, se retiran y se observa un muro con revoque que forma un ángulo con otro muro.<br />
Se excava hasta la profundidad de 1,3m donde el muro con revoque continúa (posible estructura subterránea &#8211; sótano) y no se observan modificaciones en el sedimento (continua relleno), por lo cual se decide concluir la excavación. Asimismo, el material incorporado parece de derrumbe.</p>
<p>En esta cuadrícula no se llegan a registrar los niveles arenoso transicional y arenoso.</p></blockquote>
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		<title>Informes arqueológico del equipo 2: Predio Veterinaria</title>
		<link>http://www.primerabuenosaires.com.ar/?p=97</link>
		<comments>http://www.primerabuenosaires.com.ar/?p=97#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 04 Apr 2007 00:16:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Schávelzon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Informes Arqueológicos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.primerabuenosaires.com.ar/?p=97</guid>
		<description><![CDATA[Durante los años 2006 y 2007, el licenciado Marcelo Weissel coordinó diversos trabajos arqueológicos y geológicos. Estas excavaciones se dividieron en tres grupos y se presentaron los respectivos informes arqueológicos. El que sigue corresponde al Predio Veterinaria. &#160; &#160; PREDIO VETERINARIA Ubicación: calle California 1850 Responsable: AUSA y empresa constructora Mónaco • Se plantean 3 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/vet00.jpg" title="Predio Veterinaria" alt="Predio Veterinaria" align="left" hspace="10" />Durante los años 2006 y 2007, el licenciado <strong>Marcelo Weissel </strong>coordinó diversos trabajos arqueológicos y geológicos. Estas excavaciones se dividieron en tres grupos y se presentaron los respectivos informes arqueológicos. El que sigue corresponde al <strong>Predio Veterinaria.</strong></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><span id="more-97"></span></p>
<p><strong>PREDIO VETERINARIA</strong></p>
<p><strong>Ubicación:</strong> calle California 1850<br />
<strong>Responsable: </strong>AUSA y empresa constructora Mónaco</p>
<p>• Se plantean 3 cuadrículas de 1 x 1,5m. Dos ubicadas paralelas a la autopista a 10m, sobre la calle Herrera y una sobre la calle Gral. Hornos.<br />
• Esquema de ubicación cuadrículas en la libreta de campo</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/predios.gif" alt="Predio" /></p>
<p><strong>I.    <u>Excavación nº 1</u></strong></p>
<p>• Dibujo Perfil en la libreta de campo<br />
• Fotos: en carpeta Predio Veterinaria (en CD)</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/c1_vet.jpg" alt="Excavacion 1 - Perfil" /></p>
<p>• <strong>Niveles</strong></p>
<blockquote><p><strong>1. Superior</strong></p>
<p>1 (a) superficial: capa superficial de guijarros pequeños, con una baja cobertura vegetal (25%).</p>
<p>1 (b) marrón claro: sedimento orgánico, con poco material incorporado.</p>
<p><strong>2. Gris compacto</strong></p>
<p>Sedimento arenoso-arcilloso, color gris claro muy compactado con guijarros y fragmentos de ladrillo incorporados. Se registran pocos materiales arqueológicos (vidrio, óseo y carbón).</p>
<p><strong>3. Marrón oscuro (“relleno”)</strong></p>
<p>Sedimento orgánico con un porcentaje de arena bastante compactado, con gran densidad de material arqueológico incorporado. En este nivel se registran algunas modificaciones en la coloración en el perfil.</p>
<p><strong>4. Arenoso oscuro (“transicional”)</strong></p>
<p>Sedimento color marrón, con  manchas de coloración más clara y más oscura. Se registro una baja densidad de materiales, todos de tamaño pequeño.</p>
<p><strong>5. Arenoso</strong></p>
<p>Sedimento de color amarillo homogéneo. No se registran materiales arqueológicos o ladrillos/bloques.</p></blockquote>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/vet01.jpg" alt="vet01.jpg" /></p>
<p><strong>II.    <u>Excavación nº 2</u></strong></p>
<p>•    Por la presencia de una alta densidad de materiales se decide ampliar la Excavación nº 1.<br />
•    Dibujo Perfil y planta en Libreta de Campo<br />
•    Fotos: en carpeta Predio Veterinaria (en CD)</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/c2_vet.jpg" alt="Excavacion 2 - Perfil" /></p>
<p>•    <strong>Niveles</strong></p>
<blockquote><p><strong>1. Superior</strong></p>
<p>1 (a) superficial: capa superficial de guijarros pequeños, con una baja cobertura vegetal (25%).</p>
<p>1 (b) nivel con asfalto muy compactado con guijarros incorporados, que fue retirado en bloques.</p>
<p><strong>2. Gris compacto</strong></p>
<p>Sedimento de grano fino, color gris muy compactado con guijarros y bloques angulosos incorporados. Se registran pocos materiales arqueológicos (vidrio, cerámica y metal).<br />
Comienza a aparecer una estructura (parece un bloque grande) de 1,50m de largo x 0,4 m de ancho de hormigón. Se documenta con plantas y fotografía y retira, debajo se encuentran caños antiguos de cloaca posiblemente. Cerca de la estructura se encuentran fragmentos de mármol y bloques.</p>
<p><strong>3. Marrón oscuro (“relleno”)</strong></p>
<p>Sedimento orgánico en los primeros cm bastante compactado y con gran densidad de material arqueológico incorporado. El mismo va cambiando, cada vez más arenoso y menos compactado. En este nivel se registran algunas modificaciones en la coloración en el perfil.</p>
<p><strong>4. Arenoso oscuro (“transicional”)</strong></p>
<p>Sedimento color marrón, con  manchas de coloración más clara y más oscura. Se registro una baja densidad de fragmentos de ladrillo, todos de tamaño pequeño.</p>
<p><strong>5. Arenoso</strong></p>
<p>Sedimento de color amarillo-verdoso homogéneo, muy húmedo y poco compactado. No se registran materiales arqueológicos o ladrillos/bloques.</p></blockquote>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/vet02.jpg" alt="vet02.jpg" /></p>
<p><strong>III.    <u>Excavación nº 3</u></strong></p>
<p>•    Ubicada sobre la calle Gral. Hornos. Se selecciona esta ubicación para conocer el comportamiento de los rellenos a ambos lados de la autopista. De decide plantear la cuadrícula en un sector con alto porcentaje de cobertura vegetal.<br />
•    Dibujo Perfil en Libreta de Campo<br />
•    Fotos: en carpeta Predio Veterinaria (en CD)</p>
<p><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/c3_vet.jpg" alt="Excavacion 3 - Perfil" /></p>
<p>•    <strong>Niveles</strong></p>
<blockquote><p><strong>1. Superior</strong></p>
<p>1 (a) superficial: con una alta cobertura vegetal (100%), con algunos guijarros incorporados (similar a las otras cuadrículas)</p>
<p>1 (b) marrón claro: sedimento orgánico, con gran cantidad de bloques y ladrillos incorporados muy compactados.</p>
<p><strong>2. Marrón oscuro (“relleno”)</strong></p>
<p>Sedimento orgánico muy compactado, algo plástico con gran densidad de material arqueológico incorporado. En este nivel a diferencia de otras cuadrículas se registran grandes bloques (40x50cm) y ladrillos.</p>
<p><strong>3. Arcilloso-arenoso</strong></p>
<p>En este nivel el sedimento es arenoso, pero cada vez más plástico, se retira en bloques.  Continua apareciendo tanto material de relleno (ladrillos) como arqueológico (vidrio, cerámica y metal). Se registra mucha corrosión.</p>
<p><strong>4. Bloque</strong></p>
<p>Debido a la presencia de un bloque de hormigón inclinado que ocupa toda la planta se decide terminar con el sondeo. Se toman muestras con el barreno del sedimento que se encuentra por debajo.</p>
<p><strong>5. Arenoso (gris)</strong></p>
<p>Sedimento de color gris, algo arcilloso y con material orgánico. Se registran algunos fragmentos muy pequeños de ladrillos.</p></blockquote>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/vet03.jpg" alt="vet03.jpg" /></p>
<p style="text-align: center"> <img src="http://www.primerabuenosaires.com.ar/wp-content/upload/2007/04/vet04.jpg" alt="vet04.jpg" /></p>
]]></content:encoded>
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